El piloto sevillano ha podido hablar, en Futeros, sobre esos momentos complicados que el deporte deja, sobre todo a la hora de afrontar un contratiempo en un mundo que no admite esperas
Andalucía, día tras día, demuestra ser un lugar único para poder encontrar el talento. Mucho son los nombres que hacen que esta tierra se eleve a lugares incalculables y eso, sin lugar a duda, es gracias a todos los espacios que hay disponibles para ello. Esto es algo que se ve en las competiciones internacionales más importantes, donde la tierra andaluza suele estar muy bien representada, mostrándose así en la cantidad de campeones que surgen. Esto es algo importante para los jóvenes, que van cogiendo el ejemplo de sus grandes referentes, naciendo así la posibilidad de ver a algún campeón en esta comunidad autónoma.
Futeros, en estas últimas entrevistas, se ha centrado en ese talento joven. En esta ocasión, nuestro compañero Alberto Gálvez ha sido el encargado de tener una charla con una de las promesas del motociclismo español, como es José Durán. El piloto, con apenas diecinueve años, compite en el Campeonato de Moto3 Junior Italiano; llegando a compartir pista con importantes promesas españolas como Pedro Acosta o José Antonio Rueda. Del barrio de San Jerónimo, es una de las muestras de que los sueños pueden hacerse realidad y que nunca es tarde para poder aspirar a ellos.
En esta ocasión, el piloto ha querido narrar cómo es su día a día, con esa ‘presión’ que se puede autoimponer y ese apoyo familiar clave para los momentos más complicados. Durante todo su recorrido, de esto último ha tenido muchos, pero hay un episodio que no olvida. «Cuando me quisieron dar la oportunidad al Campeonato Italiano haciendo unos test, me lesioné y casi pierdo dos dedos de la mano. Fue bastante duro. A nivel psicológico, me marcó mucho. Desde los siete u ocho años ya tenía claro que quería que fuera mi vocación y mi trabajo. Es mi pasión. Desde que tengo uso de razón, es mi pasión. Me marcó mucho psicológicamente», declaró.
Después de la tormenta siempre llega la calma, y es que también hay lugar para celebrar los importantes hechos conseguidos. «Empezar a competir en el campeonato en el que estoy actualmente y correr en los circuitos de los más emblemáticos del mundial, que eso para mí es un logro. Para otros pilotos también lo fue en su día cuando corrieron ahí. Me siento orgulloso y no me arrepiento de nada de haber emprendido esta experiencia y este campeonato», respondió.
Esa presión competitiva hace que, para estos monstruos de la competición, la palabra «miedo» no exista en sus diccionarios. «Aunque haya pasado momentos duros, la verdad es que nunca me lo he planteado (dejar la competición) (:..) No le vemos el miedo, el riesgo al decir que aquí me puede pasar algo bastante grave y puedo acabar mal. Gracias a Dios, nunca he tenido lesiones tan fuertes, pero sí que es verdad que han sido lesiones que me han marcado y me han frustrado en varios momentos, pero nunca se me ha venido esa opción».
En esos momentos complicados, surge la frustración, y eso es algo que cuesta afrontar. «Me frustra muchísimo. Lo primero que se me pasa por la cabeza es recuperarme lo antes posible para volver a estar en lo alto de la moto. Eso conlleva a que se atrase más el proceso de recuperación, como por ejemplo cuando me partí las rodillas haciendo motocross. Estuve tres meses de recuperación y otros dos o tres meses de rehabilitación. Cuando empecé a hacer la rehabilitación, empecé a notar que algo iba mal en las rodillas. Y fui al hospital y me dijeron que debía de ir con más calma y recuperarme lo mejor posible. Aunque quieras recuperarte lo antes posible, pero tienes que hacerlo con más calma. Esas palabras me frustraron muchísimo», finalizó.




