La respuesta al golazo del central del Sevilla contra el Espanyol está en sus orígenes en el Lugo, como revela a Futeros Diego Sánchez, por entonces coordinador de cantera del club gallego y que explica cómo vivieron el gran tanto en una situación tan compleja y su repercusión en su futuro como nervionense
Diego Sánchez, uno de los descubridores de Andrés Castrín cuando ejercía de coordinador de cantera en el Lugo -a día de hoy sigue en el club-, relata en Futeros cómo vivieron el determinante tanto del central contra el Espanyol, diana que permite al Sevilla visitar hoy Villarreal con más margen y mayores opciones de salvación.
«Me avisó mi hermano, que lo puso en el grupo de la familia», explica Diego, que revela que, especialmente le sorprendió la factura del gol y no el mero hecho que perforara la red rival.
La reacción inmediata tras el gol, ‘vinculada’ con su renovación potencial
«Menudo golazo marcó Castrin, y yo pensé que había sido en un córner, de cabeza. Cuando vi que fue en jugada dije…’carallo, esto ha subido la renovación», señala con una sonrisa Diego Sánchez acerca del proceso abierto para ampliar la vinculación del gallego, que concluye el 30 de junio de 2027.
Pero la gran pregunta es, sin duda, por qué a una de las personas que mejor conoce como futbolista -desde los ocho años- a Castrín no le sorprende que un central como él vea puerta. La respuesta resulta simple, él lo vio jugar en una posición muy distinta a la actual y asegura a Futeros que ya cuando ya empezó a hacerse un nombre en el Lugo comentaban que se notaban sus orígenes en el campo, por cómo remataba en el área.
Diego Sánchez revela qué empezó como delantero en sus inicios
«El empezó como delantero en el Lugo, cundo era pequeño en fútbol 8 y después poco a poco fue retrasando su posición hasta que en Infantiles ya se empleaba habitualmente como central», desvela Diego Sánchez, que no duda en afirmar que mantiene ese ADN de delantero: «Algo le queda de delantero y se nota en goles como el del otro día, y más en una situación tan dramática. Era un ‘match ball’ para el Sevilla».

Y es que, aunque hace tiempo que se desempeña en el eje de la zaga, en los entrenamientos en el Lugo dejaba continuas muestras de su capacidad para culminar jugadas. «No le había visto ningún gol así en partido oficial, pero él siempre tenía mucho peligro a balón parado y es verdad que entrenando si que era de los mejores en situaciones de finalización», recuerda el excoordinador de cantera del Lugo, que no esconde el orgullo del club por el gol y la importancia del defensa en Nervión.
Diego Sánchez no le ve techo a Castrín
«Estamos muy orgullosos de él, para nosotros es un jugador de casa. Es más, en el último parón vino un par de días por aquí para saludarnos. Es un chico muy humilde y trabajador», apunta Diego, que, como ha comentado en alguna que otra ocasión, no le ve techo a Andrés, y él sabe muy bien de lo que habla.
«Es un perfil que al Sevilla le encaja como anillo al dedo. Con Andrés yo no apostaría en contra, mejora año a año, y sinceramente no sé donde está su techo, lo que sí reconozco es que no esperaba que su consolidación fuera tan rápida y menos en una situación compleja como la del Sevilla», señala a esta redacción el empleado del Lugo, que recuerda que Andrés siguió en el club lucense los pasos de su hermano Pablo, central y lateral zurdo.
Castrín empezó de la mano de su hermano, que llegó a ser internacional sub 19
«Él y su hermano son dos ejemplos, siempre muy humildes, trabajadores. Llegó de la mano de Pablo, que era muy bueno, llegó a ser internacional sub 19, pero cuando acabó su ciclo en el filial, pese a tener ofertas de segunda RFEF, decidió dar un paso al lado, centrarse en los estudios y jugar con los amigos, más relajado», explica a Sánchez, que prefiere, entre risas, no contar una anécdota con Castrín, pero que recuerda otra que refleja el compromiso de Andrés y que está bendecido.
«Estaba en División de Honor, era un partido muy importante contra el Pabellón Orense. Merecíamos ganar fácil, pero el partido se complica y en la prolongación a Andrés se le cruza el cable y comete una falta calentón, con tan mala (0:39) suerte que llega el tipo de ellos, en el minuto 94, y la mete por toda la escuadra. El quedó muy jodido por esa jugada, porque sabía que se había equivocado», explica Diego Sánchez, que, sin embargo, cuenta que ese gol en contra les benefició más adelante.

«Gracias a ese gol, dos meses más tarde, el Pabellón Orense no baja. Y al no bajar el pabellón, salvó a nuestro Lugo B, porque si hubiera bajado un equipo más de Galicia, hubieran arrastrado a otro equipo más y hubiera bajado nuestro filial. Al final ese error nos benefició», señala Diego Sánchez, que espera que Castrín mantenga ese nivel de cara al partido de hoy y en lo que resta de curso, porque está convencido de su capacidad, su máxima ilusión y su plena implicación.





