El Levante tendrá que abonar 300.000 euros si quiere alinear al delantero camerunés en La Cerámica, una opción que invita cuanto menos a la reflexión ya que el exjugador groguet está en un mal momento de forma y confianza
El partido de este sábado en La Cerámica entre Villarreal y Levante ha venido alimentado por distintas controversias, desde el tema de las entradas hasta los regresos de varios ex como Dela o Morales, aunque hay un foco especial que apuntará directamente a Etta Eyong, con quien todavía se duda que vaya a estar presente sobre el césped.
Regresa un Etta Eyong muy distinto
El delantero camerunés regresa a la que fue su casa varios meses después de abandonar el club y lo hace en un contexto muy distinto al que dejó cuando decidió marcharse el Villarreal para poner rumbo al Levante el pasado verano.
Si algo define ahora mismo la situación del africano es el contraste. De ser una de las irrupciones más llamativas del inicio de temporada ha pasado a ser un jugador bastante residual en Valencia. De hecho, Etta Eyong no marca en LaLiga desde el pasado 26 de octubre de 2025, cuando firmó el 1-1 ante el Mallorca en Son Moix. Desde entonces, más de seis meses de sequía que han cambiado por completo su papel dentro del equipo granota.
Una ‘espantada’ sorprendente
Nada hacía presagiar que su protagonismo se vería tan mermado a estas alturas. Su aterrizaje en el Ciutat de Valencia se vivió con gran expectación. El Levante llevaba tiempo detrás de él y terminó llevándose el gato al agua en una operación que sorprendió en el mercado estival. El Villarreal aceptó su salida, pero lo hizo protegiéndose con distintas variables económicas, consciente del potencial de un futbolista que había explotado en muy poco tiempo.
No era para menos. Etta Eyong había llegado al Villarreal procedente del filial del Cádiz y su impacto fue inmediato. En el Villarreal B firmó 19 goles en 30 partidos, unos números que le abrieron de par en par la puerta del primer equipo. Arrancó la temporada 25-26 ya a las órdenes de Marcelino, dejando además buenas sensaciones en sus primeras apariciones con un gol y dos asistencias en las tres primeras jornadas.
Cuando parecía que iba a ser un jugador importante en el ‘Submarino’, su etapa como groguet se cerró de forma fulminante apenas unas semanas después de su irrupción. El Levante apostó fuerte por él y acabó pagando 3,8 millones de euros para incorporarlo, convencido de que podía ser un delantero diferencial en su lucha por la permanencia.
Un descenso al infierno inesperado
Y durante un tiempo lo fue. Sus inicios como granota fueron muy positivos con cuatro goles en sus primeros cinco partidos, cifras que dispararon las expectativas y confirmaron que el salto no le venía grande, pero de repente, se produjo un frenazo en seco tras marcar en Mallorca. Aquel gol en Son Moix marcó un antes y un después. Desde entonces, la más absoluta nada.
Ni siquiera ha conseguido recuperar protagonismo. No es titular desde el pasado 8 de febrero, en la derrota ante el Athletic en San Mamés, y en las últimas semanas ha pasado a un segundo plano, fallando incluso goles clamorosos que le han granjeado severas críticas en el Levante, unos fallos que irremediablemente le señalan y que le han ido degradando poco a poco hasta el fondo del banquillo. La irrupción de Carlos Espí y la presencia de Iván Romero le han ido restando mucho protagonismo hasta el punto de convertirse en un recurso habitual como suplente.

Ahora, su regreso a La Cerámica llega cargado de matices. No solo vuelve un ex sino un jugador que ha ido perdiendo peso con el paso de los meses. Un futbolista que empezó tocando el cielo y que ahora solo busca reencontrarse consigo mismo.
El Levante tendrá que pagar 300.000 euros para que juegue
Su presencia en el partido ni siquiera está garantizada. El acuerdo de traspaso entre Villarreal y Levante incluyó una cláusula por la que el conjunto valenciano debe abonar una cantidad económica considerable (300.000 euros) si quiere alinearlo ante su exequipo. Ya ocurrió en la primera vuelta, cuando el club granota decidió pagar y Etta Eyong disputó 26 minutos en el Ciutat de Valencia en un partido que terminó con victoria amarilla por 0-1.
Ahora, con mucho más en juego en la clasificación, la decisión vuelve a estar sobre la mesa. El Levante pelea por la permanencia y cada detalle cuenta, pero también debe valorar si compensa asumir ese coste por un futbolista que no atraviesa su mejor momento.




