La causa del desgaste de Fernando Roig con Marcelino que propicia su marcha

La causa del desgaste de Fernando Roig con Marcelino que propicia su marcha

El presidente del Villarreal se ha ido cargando de razones durante los últimos meses para decidir no continuar con el entrenador asturiano. Se le ofreció un solo año más de contrato porque se atisbaban signos evidentes de desgaste del técnico con el vestuario y la directiva, choques en el modelo de planificación y una erosión progresiva después de tres años en el banquillo

La salida de Marcelino García Toral del banquillo del Villarreal viene motivada por una ruptura en la negociación de su renovación, unas conversaciones que se iniciaron en diciembre de 2025 y que no fructificaron, emplazándose ambas partes a nuevos contactos a la finalización del curso, aunque el entrenador ya tenía decidido en marzo que no continuaría en el club.

Hasta ahora se conocían los motivos de la ruptura de Marcelino con el Villarreal en el plano de la negociación -el club le ofreció un año de contrato y él quería un mínimo de dos-, pero ahora también han trascendido las razones que explican el distanciamiento entre Fernando Roig y el técnico asturiano. Su salida, pese al gran rendimiento de un equipo que es tercero en Liga, ya es prácticamente un hecho.

Los motivos de Fernando Roig

El Villarreal decidió que Marcelino no seguiría siendo su entrenador y que se limitarían a ver expirar su contrato el próximo 30 de junio por culpa de una ruptura importante en sus visiones de futuro. Según informa la Cadena SER, los motivos por parte del club van mucho más allá de un simple desacuerdo puntual por la cantidad de años del contrato. Al parecer, hay varios factores más que han ido desgastando la relación hasta hacerla tan complicada.

Por un lado, en la directiva no ha gustado la imagen ofrecida por el equipo en competiciones como la Champions o la Copa del Rey, donde el rendimiento ha estado muy por debajo de lo esperado tras la inversión realizada. Pero no es el único punto de fricción. También han pesado diferencias en la planificación deportiva. Marcelino habría reclamado un mayor esfuerzo en el mercado y una serie de fichajes de primer orden para competir en Europa, mientras que desde el club no se ha visto con los mismos ojos esa necesidad.

A todo esto se suma otra cuestión de fondo con suma importancia como es el papel de la cantera. Desde la entidad consideran que no se ha apostado lo suficiente por los jóvenes, algo que también ha generado ciertas discrepancias internas ya que el modelo de negocio que el club considera exitoso apuesta en gran medida por el ascenso de los canteranos.

No obstante, el factor que más ha pesado y que explica la ruptura tiene más que ver con el día a día. El desgaste en el vestuario es una realidad que en el club no han pasado por alto. Marcelino es un técnico de carácter fuerte, muy exigente, que exprime al máximo a sus equipos. Su modelo siempre suele dar éxito, pero también tiene un recorrido corto en el tiempo por la fricción constante a la que somete a directiva y plantilla. En el Villarreal entienden que ese ciclo ya ha tocado a su fin después de tres temporadas. No en vano, el máximo tiempo que Marcelino ha permanecido en un banquillo han sido cuatro campañas, precisamente en su primera etapa en La Cerámica.

Marcelino decidió salir en marzo

Por parte del asturiano, ya se sabe que interpretó esa oferta de renovación por un solo año como una falta de confianza, especialmente teniendo en cuenta el gran rendimiento del equipo en Liga. Ahí es donde la conversación con Fernando Roig terminó de resquebrajarse. No tanto por la oferta en sí sino por lo que representaba. El asturiano se sintió poco valorado y entendió que el club no apostaba realmente por darle continuidad a su proyecto. Su percepción no estaba equivocada. La visión de la entidad siempre ha sido más partidaria de mantener el control y no comprometerse a largo plazo.

Así las cosas, la decisión del técnico se empezó a gestar en marzo, en pleno proceso de negociación. Las conversaciones no avanzaron en la dirección que esperaba y optó por dar un paso al lado. Desde entonces, ambas partes han convivido con una sensación de despedida que se ha ido haciendo cada vez más evidente.

Se le despedirá con honores

Pese a las lógicas fricciones en todo este proceso que se ha alargado durante meses, ambas partes han convenido que quieren separar sus caminos de forma completamente amistosa. Marcelino no verbalizará ningún reproche hacia la directiva y el Villarreal ha decidido decirle adiós con honores. En el club entienden que ha llegado la hora de despedirse mutuamente, pero no cierran la puerta a una tercera etapa de Marcelino.

Durante todos estos meses en los que ambas partes han convenido que cualquier comunicación de su salida debería escenificarse de forma conjunta, el equipo ha seguido compitiendo al máximo nivel en Liga, lo cual solo ha servido para añadir más picante a la situación ya que lo lógico sería seguir alargando su vinculación puesto que es evidente que el modelo funciona. Marcelino, de hecho, está en disposición de firmar una de las mejores temporadas de su carrera, lo que refuerza aún más la idea de que su salida no podría responder nunca a una cuestión de resultados.

Con Iñigo Pérez ya apalabrado

Sin embargo, en el club entienden que ha llegado el momento de cerrar su ciclo y buscar un relevo que aporte un soplo de aire fresco. El nombre de Íñigo Pérez está sobre la mesa y existe un acuerdo verbal para que sea el próximo entrenador del Villarreal durante las próximas dos temporadas, abriendo así una nueva etapa en el banquillo de La Cerámica.

Solo falta el anuncio oficial, que llegará en cuanto se certifique matemáticamente la clasificación para la Champions. Será entonces cuando se ponga punto final a una segunda etapa de Marcelino que, pese a los números, básicamente ha terminado marcada por el desgaste y la falta de entendimiento con la cúpula del club.

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