El Rayo Vallecano estrenará un nuevo césped ante el Oviedo

El Rayo Vallecano estrenará un nuevo césped ante el Oviedo

El Rayo Vallecano estrenará este fin de semana un césped completamente renovado en el Estadio de Vallecas con motivo del partido ante el Real Oviedo, un duelo clave en la lucha por la permanencia. La decisión llega tras semanas de críticas públicas de jugadores y cuerpo técnico por el mal estado del terreno de juego

La situación del césped del Estadio Municipal de Vallecas se había convertido en un tema recurrente desde el inicio de la temporada del Rayo Vallecano. Zonas especialmente castigadas en las áreas y los laterales, combinadas con tratamientos conservadores sin éxito, terminaron por colmar la paciencia del vestuario. Las quejas ya no se limitaban a conversaciones internas, sino que saltaron a los micrófonos con calificativos muy duros.

“Vergüenza”, “lamentable” o “no digno de Primera” fueron algunas de las expresiones empleadas por futbolistas y técnicos en las últimas semanas. La derrota ante Osasuna del pasado 24 de enero fue el punto de inflexión definitivo: la directiva asumió que no había margen para parches y optó por levantar completamente el césped y colocar uno nuevo.

Trabajo a contrarreloj y bajo la lluvia

Desde entonces, operarios del club y de la empresa especializada trabajan a marchas forzadas para que el nuevo terreno esté listo a tiempo. El frío y las intensas lluvias que están cayendo en Madrid han complicado el proceso, pero el objetivo es claro: que el estadio presente un aspecto óptimo este viernes 7 de febrero, cuando el Rayo reciba al Real Oviedo.

En imágenes captadas desde edificios colindantes ya se ha podido ver gran parte del césped levantado, a la espera de colocar el tapete definitivo. La gran incógnita será cómo responderá el nuevo terreno a la cantidad de agua acumulada en los últimos días, un factor que preocupa tanto al club como al cuerpo técnico.

Un duelo vital con el descenso acechando

El estreno del nuevo césped coincide con un contexto deportivo delicado. El Rayo llega al choque tras caer a puestos de descenso, con solo una victoria en los últimos doce partidos. La visita del colista se interpreta dentro del vestuario como una oportunidad para cambiar la dinámica, sumar tres puntos clave y recuperar confianza.

El mensaje interno es de unidad y convencimiento. La plantilla cree en la permanencia, pero entiende que necesita condiciones mínimas para competir. El césped, hasta ahora un obstáculo más, debía dejar de ser una excusa.

La voz del vestuario: críticas sin rodeos

El primero en alzar la voz fue el entrenador Íñigo Pérez, incluso después de una victoria ante el Mallorca. “Quiero que los jugadores puedan desarrollarse y mantener el nivel. Estoy molesto porque tenemos un terreno de juego que no es digno de Primera”, aseguró en rueda de prensa, llegando a reconocer que sentía “vergüenza”.

Tras la derrota ante Osasuna, el malestar se intensificó. Pep Chavarría fue aún más contundente: “El campo es una vergüenza, no podemos jugar aquí”. A sus palabras se sumó Álvaro García, que no rebajó el nivel de dureza: “No es ni de regional, estamos cansados de decirlo. Nos ponen excusas… y así es muy difícil”.

Más allá del estadio: el problema se extendía

Las críticas no se limitaron al estadio. Pacha Espino explicó en una entrevista que el problema también afectaba a la Ciudad Deportiva. Las lluvias obligaron al primer equipo a trasladar entrenamientos al campo de césped artificial del Vallecas CF, una situación que tampoco convencía a los jugadores.

“Afecta porque en el partido tienes que cambiar tu forma de jugar”, reconoció el defensor, dejando claro que las condiciones del terreno condicionaban directamente el rendimiento colectivo.

Un punto y aparte, o eso espera el Rayo

Con el nuevo césped, el club pretende cerrar definitivamente una polémica que ha desgastado al entorno durante meses. En Vallecas confían en que este cambio marque un antes y un después, no solo en la imagen del estadio, sino también en el rendimiento del equipo en un tramo decisivo de la temporada.

Ante el Real Oviedo, el Rayo no solo se juega tres puntos. Se juega recuperar estabilidad, credibilidad y un terreno de juego acorde a la exigencia de Primera división, para un equipo que no quiere pasar apuros de más para lograr la permanencia, y que recibe a un colista con muchas altas y ganas de sumar.