Hamad Medjedovic ha hecho historia ya en Barcelona al pasar a semifinales, convirtiéndose en el cuarto jugador en toda la historia del torneo en acceder a dicha ronda procedente de la fase previa
La ausencia de Sinner y la lesión de Carlos Alcaraz en el Conde de Godó han permitido la aparición de dos protagonistas inesperados en semifinales. Por un lado, el español Rafa Jódar, de 19 años, quien se convirtió pronto en el único superviviente del tenis español y se está defendiendo con una superioridad aplastante sobre sus rivales. Y por otro lado, Hamad Medjedovic. Y aunque ambos ya han hecho historia, la del serbio bien merece una mención especial.
A sus 22 años, algunos le ven ya como el Djokovic del futuro. Con su gesta en tierras catalanas se ha convertido en el cuarto jugador en toda la historia del torneo en plantarse ahí desde la fase previa: Ivan Lendl fue el primero en 1978 y luego le siguieron Albert Portas (1997) y Kristof Vliegen (2004).
El español Jorge Aguirre es su entrenador
Ahora, su entrenador, el español Jorge Aguirre, quien en su día dirigió a Alejandro Davidovich, se pronuncia sobre el ascenso de su discípulo: «Hamad está viviendo la semana de su vida. Ganar las Next-Gen Finals es impresionante, pero al final no deja de ser un ‘show’ entre jóvenes. Él siempre ha sabido que tiene una gran capacidad, pero cuando ha llegado el momento de enfrentarse a los hombres, que llevan tiempo, gente curtida, es verdad que ha dado muestras un poquito de flaqueza. Por eso es un poco más desconocido. Igual cuando en Serbia pensaban que podía irrumpir en el circuito, el chico aún no estaba listo porque esto no es tan fácil. Que algunos hagan fácil lo que es casi imposible no quita mérito a los demás. Estamos viviendo juntos un proceso muy bonito y ahora es un chico muy peligroso».
Pese a ello, el entrenador español mantiene los pies en la tierra: «Somos superambiciosos, pero también prudentes y realistas. Hamad tiene una capacidad tenística descomunal, fortaleza tanto mental como física. Es un chico fuerte, explosivo, pero todos los ingredientes de su ensalada aún no están bien condimentados. ¿Dónde puede llegar? Lo irá marcando su ambición y sus ganas de crecer porque yo creo que no tiene techo, que está preparado para poder mirar a la cara a los mejores, luchar con ellos. Creer y crecer. Es un jugador que se va a tener en cuenta».
Hamad Medjedovic y su carácter difícil de gestionar
Asimismo, confirma el fuerte carácter que tiene en la pista: «Gestionar la carita de niño bueno y el corazón grande con ese volcán que él quiere expresar en pista, pues es algo que de momento le ha costado mucho y que cada vez lo está gestionando mejor. Él se puede cagar en mi padre tres veces durante un partido y a los tres minutos decirme que soy el mejor entrenador del mundo. Son cosas que él va gestionando en su nerviosismo y yo me quedo luego cuando me da un abrazo, te das cuenta del compromiso y el cariño que nos tenemos y las ganas de hacer las cosas juntos».

Y es que el balcánico está en pleno proceso de maduración y aceptación: «Cuando él se siente dentro de pista en su pico de nivel alto, para mí es top-10, pero si alguien es top-10 o top-20 es porque mantiene unos picos de nivel mucho tiempo durante el partido, al día siguiente, a la semana siguiente y toda la temporada. Las cosas no siempre vienen bien aunque estés jugando bien y hay que aceptar eso. A veces eso le cuesta, es una batalla que tiene él ahí dentro hasta que entienda que en su carrera le va a pasar de todo. Un día le van a remontar, otro día será él, otro día tendrá mala suerte, otro día buena y, cuando lo lleve con un poquito más de naturalidad y menos drama, mantendrá mejor su energía. Y, cuando llegue a rondas importantes, se va sentir con el tanque más lleno. En este proceso, semanas como esta son oro puro».
El descubrimiento de Hamad Medjedovic y la ayuda de Djokovic
Cuando el preparador español lo cogió, Hamad Medjedovic ocupaba el número 155. Ahora, el técnico lo tiene en el nº88 y bajando: «Aluciné. Le entrené una semana y dije: ‘¿Esto qué es? Estaba el número 155. ¿Cómo es posible esto? Entonces me apeteció mucho el reto después de coger a Álex con 11 añitos y ponerle el nº 21 el mundo. El chico me dijo: ‘Jorge, vamos a crecer juntos’. Me hizo mucha ilusión».
Y como no podía ser de otra manera, Aguirre confirma el espejo en el que se mira todos los días: «Djokovic es su inspiración. Hamad era un chico sin muchos medios y creo que Novak le ayudó mucho económicamente y en todos aspectos. Novak puso mucho de su parte y de hecho le sigue mandando muchos mensajes, le escribe y le anima. Creo que tiene esperanza en él, en que sea un jugador importante, está siempre ayudando detrás de él y para Hamad es importante».
La presión de Djokovic a sus espaldas
Ahora que Novak está ya en la recta final de su carrera, son muchos los que sueñan con ver a Hamad Medjedovic recogiendo su testigo. Y su entrenador confiesa que esto ya le ha pasado factura: «Sí, está notando esa presión de ser considerado como su heredero. Por eso también ha necesitado salir un poco de su zona porque, al final, tienes a Novak ahí y a todo el que viene de repente y gana las NextGen Finals ya le ven en el top-20 en año y medio. Eso también es duro cuando no estás listo porque una cosa es que tenga picos de nivel muy altos, pero estar arriba en el ranking son muchas cosas. Y él no estaba listo y llevar eso es duro. El chico a veces pierde un poquito los papeles, pero creo que estamos llevándole por el buen camino y estoy muy contento».






