Tras dominar en Cataluña, Vingegaard avisa a Pogacar de que su nivel actual es solo el inicio de su progresión física de cara al Giro y al Tour de Francia
El ciclismo actual vive bajo un totalismo compartido, un pulso infinito entre Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard que no conceden ni un segundo de tregua. Tras su última exhibición en la Volta a Catalunya, el danés ha querido dejar claro que su hambre no tiene límites. Mientras el esloveno ya ha empezado a tachar objetivos en su calendario con una solvencia pasmosa, Vingergaard ha respondido con un aviso que debería poner en alerta a todo el pelotón: lo que hemos visto hasta ahora es solo el principio de su progresión física para esta temporada.
El pulso entre Pogacar y Vingergaard
Si analizamos el tablero de las grandes vueltas, el dominio es abrumador. Pogacar ya sabe lo que es ponerse el mono de trabajo en el Giro de Italia, anotándose generales y etapas con una facilidad insultante. Es una casilla que Jonas todavía tiene pendiente, pero que podría solventar este mismo mes de mayo, donde todos le señalan como el máximo favorito.
En el Tour de Francia, el escenario donde el cara a cara se vuelve más crudo, el intercambio de golpes es constante y ninguno se esconde. Aunque Tadej ha logrado cierta ventaja reciente, Vingegaard ya calienta motores para una batalla veraniega que promete ser histórica. Por su parte, en La Vuelta, es el danés quien luce un pleno de general y victorias parciales, una espina que Pogacar intentará sacarse en el futuro.
Una lucha que parece que no va a acabar
Esa competitividad extrema se traslada también a las vueltas de una semana como París-Niza o Tirreno-Adriático, donde ambos mandan con mano de hierro. Sin embargo, ha sido en las carreteras catalanas donde Vingegaard ha dado un golpe sobre la mesa, ganando cuándo y cómo quiso en las llegadas en alto. »Ha sido una semana fantástica. Vinimos con la ambición de ganar etapas y la clasificación general, y lo hemos conseguido. Estoy absolutamente encantado», confesó el corredor del Visma tras certificar su triunfo.
Pero lo más inquietante para sus rivales no es su victoria, sino su margen de mejora. Jonas se siente fuerte, pero avisa de que aún no ha alcanzado su pico: »Me encuentro muy bien. Mi estado de forma es muy bueno. No es el mejor todavía porque estamos en progresión. Voy a estar mejor. Estoy muy seguro de que estaré mejor». Con el Giro en el horizonte y el reencuentro con Pogacar programado para el 4 de julio en el arranque del Tour en Barcelona, el mensaje es nítido. El duelo más apasionante de la era moderna entra en una pausa estratégica, pero la mecha ya está encendida.





