El técnico del Athletic cerrará su tercera etapa en el club peleando por escapar del descenso, una lucha que asume con normalidad como parte del reto de un equipo que nunca en su historia ha bajado a Segunda División
Ernesto Valverde afronta uno de los momentos más delicados de su etapa al frente del Athletic. El próximo compromiso ante Osasuna en San Mamés no será un partido más para él, será su último derbi como local en el banquillo rojiblanco y, además, un encuentro clave para definir el futuro inmediato del equipo en una temporada cargada de incertidumbre.
La situación clasificatoria refleja con claridad esa tensión. El Athletic se encuentra a seis puntos tanto de los puestos europeos como de la zona de descenso, un equilibrio extremadamente frágil que obliga a no cometer errores. Sin embargo, Valverde ha querido ir más allá del análisis superficial y ha advertido que esa aparente igualdad puede resultar engañosa. En este sentido, fue claro al señalar. «Tenemos que centrarnos en lo más importante, que es responder a los equipos de abajo que se nos están acercando».
La advertencia del ‘txingurri’ no es baladí. El riesgo de descenso es real. Y no es una amenaza menor si se tiene en cuenta que el Athletic nunca ha perdido la categoría en toda su historia, un hecho que forma parte de su identidad. Precisamente por eso, Valverde ha lanzado este aviso directo, consciente de la magnitud del desafío. «Si les ha pasado a otros, a nosotros también nos podría pasar». Una reflexión que evidencia su preocupación y, al mismo tiempo, su intención de evitar a toda costa quedar ligado a un desenlace histórico tan negativo.
Respaldado al cien por cien por el club
Pese a la mala racha, el técnico extremeño se siente completamente respaldado por el club y, en este contexto, ha apelado a la responsabilidad colectiva y a la unión entre equipo y afición como factores determinantes para salir adelante. «El primer paso lo tenemos que dar nosotros; si le damos a la afición, nos lo devuelve por duplicado», afirmó, subrayando la importancia de San Mamés como motor emocional en este tramo decisivo de la temporada. La conexión con la grada, tradicionalmente uno de los grandes activos del club, se presenta ahora como un elemento clave para sostener al equipo en los momentos más complicados.
Valverde también ha insistido en la necesidad de afrontar la situación con humildad y autocrítica. Ha reconocido que en varios enfrentamientos directos por la permanencia el equipo no ha mostrado el nivel de concentración adecuado, apuntando a una falta de «mentalización» que ha penalizado seriamente al conjunto. Aun así, quiso destacar la actitud mostrada en el último partido ante el Villarreal, donde, pese a la derrota, el equipo dejó señales positivas. «Nunca nos entregamos y eso es fundamental para el Athletic».
En cuanto al rival de este próximo compromiso, Valverde no ocultó la dificultad que supone enfrentarse a Osasuna, un equipo que históricamente ha complicado mucho las cosas en San Mamés en los últimos años. A pesar de ello, mantiene la confianza en sus jugadores y en su capacidad competitiva. «Somos capaces de ganar a cualquiera».
Pondrá fin a su tercera etapa en el banquillo luchando por la permanencia
Valverde, que pondrá fin a su tercera etapa en el Athletic al término de la temporada, asume el momento delicado del equipo desde una perspectiva realista. El técnico entiende que la situación actual obliga a hacer un ejercicio de autocrítica, pero también a contextualizar el rendimiento reciente dentro de una trayectoria competitiva sólida. En ese sentido, recordó sus mejores logros al frente del club. «No nos vamos a olvidar que el año pasado fuimos cuartos, hemos ganado un título hace nada, nos hemos mantenido siempre en posiciones europeas en esos años y ahora, pues bueno, tenemos una dificultad».
Ahora bien, también reconoció que el equipo no ha estado al nivel esperado en determinados momentos del curso. «La temporada ha venido con problemas y, posiblemente, nosotros no hayamos estado a la altura que se requería o que queríamos, pero eso ya ha pasado». No obstante, defendió la necesidad de analizar este contexto con perspectiva histórica, subrayando que forma parte de la propia identidad del club. «Tenemos que valorarlo porque tiene un sentido que da una razón de ser a lo que es la leyenda que es el Athletic a lo largo de su historia», concluyó.
No quiere dar pistas sobre su futuro
Más allá del análisis de su paso por el Athletic, este tramo final de temporada también está marcado por la incertidumbre en torno al futuro del propio Valverde. Aunque en estas declaraciones, realizadas a los medios oficiales del club, no ha abordado su futuro, lo cierto es que su nombre ya ha comenzado a aparecer vinculado a posibles destinos de cara al próximo curso. Su experiencia y trayectoria le mantienen como un técnico muy valorado tanto en el fútbol español como en otros contextos, lo que abre la puerta a nuevos retos si finalmente se produce un cambio de ciclo en Bilbao.
No obstante, cualquier decisión sobre su futuro queda, por ahora, en un segundo plano. La prioridad absoluta es asegurar la permanencia y evitar un desenlace que sería inédito en la historia del Athletic. Valverde es plenamente consciente de lo que está en juego, no solo en términos deportivos, sino también en lo emocional y simbólico para el club. Es por ello que no quiere hablar ni una sola palabra sobre su próximo horizonte.
El duelo ante Osasuna se presenta como mucho más que un derbi para él. Se trata de una auténtica final en la lucha por la salvación. Con la presión al máximo y un margen de error minúsculo, el Athletic se juega su estabilidad en Primera División y la continuidad de una tradición histórica. Y en ese escenario, Valverde no quiere que su nombre quede asociado a un capítulo que rompería con más de un siglo de historia rojiblanca.





