Un debut tan merecido como hipócrita retrata a Luis de la Fuente como seleccionador

Un debut tan merecido como hipócrita retrata a Luis de la Fuente como seleccionador

Luis de la Fuente no ha sabido aguantar la presión mediática y ha acabado convocando a un Joan García que se lo merecía desde su etapa como portero del RCD Espanyol; para ello, eso sí, ha optado en un alarde de empecinamiento por convocar a cuatro arqueros, aunque eso suponga que Remiro no haya sumado ni un sólo minuto

La respuesta del RCDE Stadium al debut de Joan García con la Selección española durante el España-Egipto fue el fiel reflejo de una situación hipócrita y ocultona que ha sido propiciada por el seleccionador. Un Luis de la Fuente al que aprecio profesionalmente, por una carrera basada fundamentalmente en la meritocracia, y también personalmente. Quizá por su estrecha relación con la ciudad de Sevilla. No sabría argumentarlo con razones de demasiado peso, pero es un hombre que me cae bien.

Sin embargo, el asunto de la portería se le ha ido de las manos al seleccionador hasta extremos insostenibles. Convocar a cuatro porteros para, lógicamente, dejar a uno sin jugar en la ventana de amistosos es la mayor paparruchada que he visto en el fútbol español en los últimos años. Es caer ante la presión mediática azulgrana sin querer reconocerlo; el encabezonamiento máximo. El ‘no me enfado, pero me da coraje’.

Lleva meses el seleccionador despejando el asunto en rueda de prensa como un arquero sin brazos. Patadones hacia adelante al que las diferentes situaciones de unos y otros arqueros se lo han permitido. El propio Joan García, sin ir más lejos, tuvo que pasar por el quirófano cuando el debate estaba más candente y las convocatorias de la Roja se avecinaban… Pero ya no podía sostenerlo más el bueno de Luis.

A De la Fuente le tocaba mojarse. Y tras meses escurriendo el bulto e indicando que convocaba a jugadores por ser del Real Madrid o del Barcelona, sino que lo hacía porque eran de la Selección, con Joan García se le ha visto el plumero. Con el portero del FC Barcelona no ha conseguido aguantar el tsunami y la corriente se lo ha llevado por delante. Todo lo contrario que el curso pasado con el arquero del RCD Espanyol. Sí, con el mismo. Con un Joan García que el curso pasado fue el guardameta español que más paradas realizó. Pero defendía la portería perica, no la azulgrana. Y así, claro, es mucho más sencillo todo.

Y como lleva prácticamente un año negando la evidencia, pues Joan García es el portero español más en forma -de eso nadie duda-, al amigo Luis no le ha quedado otra que inventarse la convocatoria de cuatro porteros. Aunque dejes a Remiro sin jugar, que al final es el que todos saben que sería el sacrificado por Joan García.

Una simple evidencia -otra más- de que en el fútbol todo sigue igual. El pez grande se come al chico y vestir la camiseta de ciertos equipos pesa más que la de otros. Si juegas en el Barça ya no importa que el seleccionador tenga su equipo hecho y la portería cerrada, que donde dije ‘digo’ digo ‘Diego’.

Y para cerrar el círculo y darle aún más morbo al asunto, pues hago debutar a Joan García en Cataluña y en el estadio en el que se hizo portero de primer nivel ante los ojos de todos los españoles. Un RCDE Stadium contrariado. Y con razón, pues a su portero se le cerraron las puertas de una Selección española que él mismo había tirado defendiendo el arco blanquiazul. Una merecidísima llamada de la ‘Roja’ que habría ascendido su cláusula de rescisión hasta los 30 millones de euros; cinco kilos más de los que el FC Barcelona tuvo que depositar para hacerse con sus servicios bajo el pago de la cláusula para -ahora sí- verlo debutar con España como culé.

Hipocresía a la máxima potencia por parte de un Luis de la Fuente que hace no demasiado tiempo pedía al respecto «empatía» con sus decisiones. ¿Empatía, de verdad?

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