Cristian Tello recuerda la tensión que se vivió en el vestuario del Barcelona antes del Clásico de 2012, cuando se filtró el once de Guardiola, y explica cómo afrontó aquel partido que acabó con derrota ante el Real Madrid de Mourinho
Hay derrotas que se recuerdan por el resultado y otras por todo lo que ocurrió antes. Cristian Tello guarda en la memoria una de las noches más especiales de su etapa en el FC Barcelona, pero también una de las más extrañas. Era abril de 2012, el Real Madrid de José Mourinho visitaba el Camp Nou y Pep Guardiola se jugaba buena parte de sus opciones de pelear por la Liga.
El técnico azulgrana había preparado un once inesperado. Una de esas alineaciones con las que pretendía sorprender a Mourinho. Y Tello estaba entre los elegidos. El problema llegó antes de que comenzara el partido: la alineación se filtró. «Entrábamos por la mañana en el Camp Nou, Guardiola ya puso la alineación y después volvimos por la tarde, cuando estábamos concentrados. Durante el mediodía, al comer, se filtró la alineación», recuerda ahora el ya exfutbolista.

La noticia cayó como un jarro de agua fría en el vestuario. Guardiola había diseñado el equipo pensando también en el factor sorpresa y, de repente, ese elemento había desaparecido. «Fue una situación rara, porque Guardiola no podía sorprender a Mourinho como él hubiera querido», recuerda Tello.
Guardiola no cambió el once
A pesar de la filtración, el entrenador no dio marcha atrás. Mantuvo el equipo que había preparado y afrontó el Clásico con el plan previsto. Pero el ambiente ya no era el mismo. «Guardiola ya comenzó la charla antes del partido en ese tono. Estaba enfadado. Nos decía que teníamos que ser una familia, una piña». El mensaje del técnico no se limitó al jugador o jugadores que hubieran podido filtrar la alineación. Guardiola quería que el vestuario cerrara filas antes de un partido que podía resultar decisivo para el campeonato.

Y ahí estaban también dos de los jóvenes que habían irrumpido con fuerza en el primer equipo: Tello e Isaac Cuenca. «Me han salido muchas imágenes, tanto de mí como de Cuenca en aquel momento”, reconoce el exazulgrana, que recuerda aquella etapa como una oportunidad enorme para una generación que intentaba hacerse un sitio en uno de los mejores equipos del mundo.
«Guardiola sabía el potencial que teníamos»
Tello explica que Guardiola era muy exigente con ellos, pero que esa exigencia tenía un motivo. «Él sabía, era consciente del potencial que podíamos tener jugando y de la ayuda que le podíamos dar a él». Con el paso del tiempo, el futbolista entiende que aquellas exigencias terminaron ayudándole a crecer. «Para mí, eso me ha servido en un futuro para tener muchísima más exigencia cuando llego a estas etapas del campo y creo que me ha servido para mejorar», señala el extremo que luego pasaría por el Betis o la Fiorentina, entre otros.
Aquella noche, sin embargo, el plan de Guardiola no terminó funcionando. El Real Madrid se impuso por 1-2 en el Camp Nou, un resultado que dejó al conjunto blanco con una ventaja prácticamente definitiva en la lucha por el campeonato. El equipo de Mourinho acabaría proclamándose campeón de Liga.
El último gran Clásico de Guardiola
Aquel partido tuvo además un significado especial por el momento que atravesaba el Barcelona. Era la última temporada de Guardiola y el técnico ya había decidido que no continuaría al frente del equipo. Para Tello, aquella decisión también tuvo consecuencias en el vestuario. «Guardiola ya decidió que no continuaría y al vestuario le costó un poco. Cuando vienes de una dinámica tan buena, de ganar tantos títulos, para los jugadores fue difícil. Todo el vestuario quería que continuara».

Después llegaría Tito Vilanova, una temporada que terminaría con una Liga de 100 puntos, aunque marcada por la enfermedad del técnico y sus continuas ausencias. «Fue una etapa muy difícil para el equipo. Fue una liga histórica de los 100 puntos, pero prácticamente día sí, día no, Tito estaba, no estaba», recuerda. El vestuario también acusó aquella situación. «Le guardaba mucho afecto a Tito y que estuviese viviendo una situación así es difícil para el vestuario”, apunta.




