Betis y Sevilla sufrieron decisiones arbitrales polémicas ante Barcelona y Real Madrid en la antesala del Clásico. Dos derrotas que reabren el debate sobre el arbitraje español y plantean una pregunta: ¿ha llegado el momento de que Sevilla alce la voz unida?
Qué gran ciudad es Sevilla, tan pasional y dual en todos sus ámbitos. Es difícil poner a toda la ciudad de acuerdo. Ámbitos como el fútbol o la Semana Santa se viven con mucha pasión. Pero quizás ha llegado el momento de que toda una ciudad se una y alce la voz. El Real Betis fue perjudicado el pasado sábado en el partido ante el FC Barcelona y el Sevilla FC, más de lo mismo en su visita al Bernabéu. Lo habitual en esta ciudad, en cuanto a Sevilla y Betis, es reírse y burlarse de cómo le cortan las barbas a tu vecino. Y es lo que hubiera pasado en condiciones normales. Pero el destino ha sido tan caprichoso que los dos equipos de la ciudad se han enfrentado ante Real Madrid y Barcelona en la semana previa al Clásico. El Barça ganó al Betis y el Madrid al Sevilla.
Dos actuaciones para la história
El Real Betis-Barça tuvo como gran protagonista a De Burgos Bengoetxea, uno de los colegiados más valorados en la federación. No expulsó a Lamine Yamal, o expulsó a Facundo Bernal solo, como quieras valorarlo, pero determinó el partido en corriente del FC Barcelona. Al igual que lo hizo al anular el golazo de Lo Celso o dar validez al gol de Gabriel Jesús. En una acción decidieron tirar tropecientos segundos atrás para revisar la jugada y en la otra no. Resultado: Lamine Yamal jugará el Clásico y el FC Barcelona ganó en la previa del encuentro ante el Real Madrid.

El Real Madrid-Sevilla también estuvo marcado por la polémica. Roja perdonada a Güler en el minuto 25 con 0-0. Al Sevilla le privaron de jugar 65 minutos con un futbolista más en el Bernabéu. Con 22 jugadores sobre el terreno de juego, cosa que no debería haber sucedido, el Real Madrid fue superior, pero también se aprovechó de una falta no pitada a Ure en el segundo gol y de un dudoso penalti que el VAR dejó a la interpretación de Mateo Busquets Ferrer. Resultado: Arda Güler jugará el Clásico y el Real Madrid ganó en la previa del encuentro ante el FC Barcelona.

Después de todo esto, posiblemente lo que apetece es unirse a la guerra de comunicados que atisba hoy al fútbol moderno. Te defiendes con un comunicado y la próxima jornada lo mismo te cae un penalti a favor con algo de suerte. Pero hay que ser elegantes, como lo han sido Pellegrini y Luis García Plaza. Ambos, descontentos con la actuación que sufrieron sus equipos, se sentaron en rueda de prensa sin alzar la voz y denunciaron el arbitraje que habían visto delante de sus narices. Los dos dieron una señora rueda de prensa, no como otros que faltan al respeto, no se sientan en la sala de prensa y se cogen una pequeña rabieta cuando, de forma puntual, el árbitro pita algo que no les gusta.
¿Hay conspiraciones arbitrales?
Lo más indignante de todo lo sucedido en el fin de semana es que en el Bernabéu no haya una cámara que captara realmente bien la acción de Güler (que no es necesaria para entender que es cartulina roja), no me creo que no exista esa imagen. Posiblemente, esa imagen existirá, pero no interesará que salga. Porque, de haber una imagen nítida en la que se aprecie que no hay absolutamente nada, ¿no habría salido ya? Con esa imagen se acaba toda la polémica. Sinceramente, nunca he creído en las conspiraciones arbitrales. Los árbitros son personas humanas, con sentimientos y capaces de equivocarse o acertar. Pero como son personas, también viven atemorizados la semana previa al Clásico si les toca arbitrar al Barcelona o al Madrid. Y curiosamente, ha quedado reflejado en La Cartuja y en el Bernabéu, esta vez con los dos equipos sevillanos implicados. Porque claro, ¿interesa un Clásico sin Lamine Yamal? ¿Interesa un Clásico sin Arda Güler? ¿Interesa un Clásico en que los dos equipos lleguen tras perder la jornada anterior? Pues creo que todas esas preguntas podrían responderse con un: NO. Y los árbitros no se atreven a arbitrar con normalidad estos encuentros, los de campo y los de VAR.
La unión debe hacer la fuerza
Tengo 23 años y tan solo en ocasiones traumáticas y contextualizadas en el dolor, he visto a las dos aficiones unidas de verdad. Los trágicos sucesos de Antonio Puerta y Miki Roque unieron a la ciudad. Lo mismo, ha llegado el momento de que toda una ciudad se vuelva a unir para alzar la voz. Yo creo que estamos capacitados, y digo capacitados porque la prensa tiene un peso importante en todo esto y tenemos que aportar a la causa. Ya está bien de amedrentarnos ante la capital y la ciudad condal. Se debe acabar el cortijo arbitral por el que campan a sus anchas Real Madrid y Barcelona, incluso Atlético de Madrid. Un cortijo en el que reina la hipocresía para señalarse entre unos y otros a ver quién la tiene más grande. Luchan por ver quién es el más perjudicado de los tres, y no se dan cuenta de que son realmente los manipuladores de la policía de este Estado llamado LaLiga. La hipocresía llega a tal punto que mientras los colegiados dictaban sentencia a favor del Real Madrid sobre el verde del Bernabéu ante el Sevilla. La afición mostraba un lema muy contundente: “No es fútbol, son Tebas y Negreira”. Todos los corderos adoctrinados por un pastor que se defiende a golpe de comunicados y videos en su televisión, cuando las reglas del cortijo son impuestas por él.
Sevilla, con dos de las mejores aficiones del país, es la ciudad ideal para comenzar esta revolución. Es el lugar perfecto para alzar la voz. Ver las calles inundadas de camisetas verdes y rojas, todas juntas, mezclados, familias y amigos unidos por acabar con la mayor vergüenza del fútbol español: El trato de favor. Esa debe ser la imagen, una imagen que dé la vuelta al país e inicie las mismas protestas por el resto del territorio nacional. Porque este fin de semana ha sido Sevilla la ciudad que se ha despertado indignada. Pero mañana podría ser Santander, Pamplona, Málaga o Valencia.





