El catalán ha recordado cómo el ex presidente nervionense le comunicó en su despacho, junto a cuatro cardiólogos, que padecía una patología cardiaca. «Me dijo que el fútbol para mí se había terminado», desveló, si bien el de Mataró decidió correr el riesgo de operarse para seguir jugando hasta hace seis años
Retirado del fútbol desde hace ya casi seis años y convertido en exitoso hombre de negocios, Sergio Sánchez ha recordado el que fue sin duda el momento más duro no solo de su trayectoria deportiva, sino de su vida personal. Fue en diciembre de 2009, poco después de que el Sevilla FC pagase 3 millones de euros por su fichaje al Espanyol. Había aterrizado en Nervión como internacional sub 21 y su proyección era meteórica, tras haber militado también como cedido en el Real Madrid Castilla y el Racing de Santander. Pero de repente todo se vino abajo al serle detectada una patología cardiaca.
El abrazo de Del Nido y un desmayo
«A los cuatro meses de fichar llega una noticia que me cambió la vida. Dejé de ir convocado y el 31 de diciembre me dice Manolo Jiménez vete al club que el presidente quiere hablar contigo. Digo me van a ceder. Me abre la puerta Del Nido y me da un abrazo, yo no entendía nada. Paso y veo a los cuatro cardiólogos y Del Nido me da la mano por debajo de la mesa. Me dice que a raíz de las desgracias que hemos vivido en el fútbol con Puerta y Jarque, el Sevilla es el primer club que está haciendo exámenes y me habían detectado un aneurisma en la vena aorta. Yo ya tenía un soplo, pero en cualquier carrera de 10 metros me podía quedar ipsofacto«, ha explicado en ‘El Cafelito de Josep Pedrerol’ sobre el momento justo en el que le dieron la noticia.
«Me dijo que el fútbol para mí se había terminado. Y yo dije ‘pero si yo estoy como un toro, no siento nada, es imposible’. Empezó a hablar el cardiólogo y ya no me acuerdo porque del impacto me desconecté. No me caí porque estaba sentado, pero perdí un poco el conocimiento. Fue terrible«, añadió sobre el que ha sido el peor trago de su vida.
«Dile al Sevilla que le agradezco que le salve la vida a mi hijo, el fútbol me da igual»
Tras ello, no supo cómo decírselo a su gente, además en unas fechas muy señaladas, recurriendo finalmente a su agente. «Te toca viajar a casa por Navidad y llegas y toda la familia brindando. Yo me lo tragué, no dije nada. Primero que no me salían las palabras y segundo, ver a la familia tan ilusionada contigo, brindando por mis éxitos… Pasé la peor Nochevieja de mi vida y, al día siguiente, llamé a mi representante, cogió un AVE y se presentó en mi casa y llamó a mis padres. Nunca se me olvidará la reacción de mi madre. Dijo: ‘dile al Sevilla que le agradezco que le salve la vida a mi hijo, el fútbol me da igual’«, destacó.
Hoy día, «probablemente», no se habría operado
Pero después de la noticia llegaba la decisión más importante: retirarse con 23 años o pasar por el quirófano para intentar seguir jugando al fútbol. Admite que hoy día no hubiese tomado ese riego. «Apareció un cardiólogo alemán, dijo que era la primera persona que se iba a someter a ese tipo de operación y no había donde mirarnos, pero había realizado varias pruebas y podía asegurar una posibilidades altas de recuperación para volver a jugar, porque si no yo no me iba a operar. Tenía un 14% de opciones de morir. Me operé, pero hoy en día me costaría mucho más tomar la decisión yo creo. Probablemente habría dicho que no«, confesó el catalán.
Una larga carrera tras salir de Nervión
Un año después, en enero de 2011, Sergio Sánchez reaparecía con la camiseta de un Sevilla FC en el que acabó disputando 23 encuentros, siendo traspasado a final de temporada al Málaga. Allí ofreció un gran rendimiento durante cuatro campañas, en las que disputó 96 choques, haciendo luego las maletas para jugar en el Panathinaikos griego y el Rubin Kazan ruso. Tras esa experiencia, volvió una temporada al Espanyol como cedido y acabó sus días como futbolistas en Segunda división con el Cádiz y el Albacete, donde colgó las botas en 2020.





