Pedro Curtido, presidente de la RFAF, y la historia que marcó su forma de entender el fútbol: «Yo vengo del barro»

Pedro Curtido, presidente de la RFAF, y la historia que marcó su forma de entender el fútbol: «Yo vengo del barro»

El presidente de la Real Federación Andaluza de Fútbol recuerda para Futeros su infancia en Rota, reivindica a quienes llamaban puerta por puerta para mantener vivo un club de fútbol base y explica la decisión de la que más orgulloso se siente desde que llegó al cargo

Hay frases que, por cortas que sean, explican mucho más que una larga trayectoria dedicada a una misión. Ese es el caso de Pedro Curtido, presidente de la Real Federación Andaluza de Fútbol y hombre de fútbol. Al dirigente roteño le bastan cinco palabras para entender cómo concibe el fútbol y por qué ha impulsado algunas de las decisiones más importantes desde que asumió la presidencia de la RFAF hace dos años.

Pedro Curtido: «Vengo del barro»

No lo dice como un recurso literario. El presidente de la RFAF lo hace mirando hacia atrás, hacia su infancia en Rota, cuando el fútbol no entendía de grandes estadios, focos ni contratos millonarios. Solo de ilusión. De campos de tierra. De vecinos empeñados en que ningún niño dejara de jugar.

En la entrevista concedida a Futeros, en la que aborda asuntos como el Mundial 2030 o el futuro del fútbol andaluz, el presidente de la RFAF deja uno de los momentos más personales al recordar de dónde viene. Y, sobre todo, a quiénes nunca ha olvidado. Curtido rebobina varias décadas para regresar al lugar donde todo empezó, la Unión Deportiva Roteña. «Nací en Rota, me crié en la Unión Deportiva Roteña, en un equipo de barro», recuerda.

Pero, más allá del balón, el dirigente andaluz mantiene grabado en su memoria a las personas que hacían posible que aquel club siguiera existiendo. Y a su trabajo. «He visto cómo esos dirigentes llamaban puerta a puerta para que siguiera el fútbol adelante, para que niños, como yo lo era, y niñas, que también salieron de allí, jugaran más fútbol», rememora Curtido.

No habla el presidente de la RFAF de dirigentes profesionales ni de estructuras millonarias. Habla de personas anónimas que dedicaban -y que siguen dedicando- su tiempo, su esfuerzo y muchas veces también su propio dinero para mantener vivo un club de barrio. Es una imagen que cualquiera que haya crecido en el fútbol modesto reconoce de inmediato. La de quienes organizaban rifas, buscaban patrocinadores entre los comercios del pueblo o recorrían las calles llamando a las puertas para reunir lo necesario y que el domingo hubiera partido. Y esa imagen, décadas después, sigue acompañándole ahora como presidente.

La promesa que Pedro Curtido se hizo al llegar a la presidencia de la RFAF

Aquel niño que jugaba en un campo de barro acabó presidiendo el fútbol andaluz. Y asegura que, cuando asumió el cargo, tuvo claro cuál debía ser una de sus primeras decisiones: «Cuando yo llegué a la presidencia hace dos años, lo primero que dije es que no podía haber un equipo en toda Andalucía de fútbol base que no recibiera una ayuda de esta Real Federación Andaluza de Fútbol». No era solo una medida económica. Era una forma de devolver al fútbol base parte de todo lo que él había recibido. Por eso impulsó que el arbitraje para las categorías Benjamín y Alevín de Fútbol 7 fuera gratuito para todos los clubes.

«Implementamos las ayudas de que todos los árbitros, todo el arbitraje a nivel de Benjamín y Alevín… gratuito para todos. Esto ya es una manera de ahorrar para todos los clubes y esa cantidad de dinero que la empleasen en la formación y en cualquier tipo de material deportivo», explica Pedro Curtido, quien tras sus palabras deja una filosofía que trasciende la gestión federativa. La de intentar que los clubes modestos tengan un poco más de oxígeno para seguir formando a quienes algún día ocuparán el lugar de sus ídolos.

La reflexión más sincera del presidente de la RFAF sobre los árbitros

Durante la conversación con Futeros, Curtido también sorprende con una confesión que difícilmente habría hecho cuando era futbolista. «Yo te voy a ser totalmente sincero». Y, a partir de ahí, reconoce que durante su etapa como jugador apenas prestaba atención al colectivo arbitral: «Yo era un futbolista para el que la figura del árbitro estaba ahí en el campo. No me importaba mucho, no era de los más protestones, pero bueno; estaba ahí». Su percepción cambió por completo cuando conoció el otro lado del fútbol.

«Una vez que te pasas al otro lado, te vas dando cuenta de que la figura del árbitro es muy importante». Y no solo porque aplica el reglamento: «Quien sabe manejar los partidos, quien sabe establecer unos criterios para que el partido no se encienda. Juega mucho con la psicología de los dos equipos». Para Curtido, pocas figuras soportan tanta presión como un árbitro. «Tiene que acertar en décimas de segundo. Es muy difícil, pero, aun así, lo hace; tiene el valor para hacerlo», añade el presidente de la Real Federación Española de Fútbol

Pedro Curtido, el niño que nunca dejó atrás el barro

En una entrevista centrada en el Mundial 2030, en las infraestructuras y en el futuro del fútbol andaluz, la frase que mejor define a Pedro Curtido no habla de grandes eventos ni de inversiones. Habla de un niño de Rota. De un campo de barro. De unos dirigentes que iban «puerta a puerta» para que el fútbol no desapareciera. Quizá por eso, cuando hoy habla del presente y del futuro de la Real Federación Andaluza de Fútbol, lo hace sin perder de vista aquellos recuerdos. Porque, como él mismo reconoce, nunca ha olvidado de dónde viene. Y esa es, probablemente, la clave para entender muchas de las decisiones que ha tomado desde que llegó a la presidencia.

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