Leandro Paredes vuelve a estar en el ojo del huracán. Mientras espera la sanción de la FIFA por los incidentes tras la final del Mundial, el capitán de Boca Juniors protagonizó un nuevo enfrentamiento con el árbitro Wilmar Roldán durante la Copa Sudamericana, volviendo a poner en el centro del foco su conducta
Leandro Paredes sigue acumulando capítulos que poco tienen que ver con el fútbol. Cuando todavía está pendiente de conocer la sanción que podría imponerle la FIFA por los incidentes ocurridos tras la final del Mundial frente a España, el centrocampista argentino ha protagonizado un nuevo episodio de tensión, esta vez con el árbitro Wilmar Roldán, durante el duelo entre Boca Juniors y O’Higgins correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa Sudamericana.
La imagen vuelve a situar al internacional argentino en el centro de la polémica. En un encuentro cargado de tensión, el colegiado colombiano se disponía a mostrar una tarjeta amarilla a Nicolás Figal cuando Paredes interrumpió para protestar con fuerza la decisión. El capitán ‘xeneize’ llegó incluso a apartar el brazo del árbitro en plena discusión, un gesto que provocó una reacción inmediata de Roldán, quien respondió empujando ligeramente al futbolista antes de amonestarlo.
La tensión no fue a mayores porque el propio Paredes decidió dar un paso atrás, consciente de que una expulsión habría complicado seriamente las opciones de Boca en un partido decisivo.
Boca avanza, pero el foco vuelve a estar en su capitán
El conjunto argentino terminó consiguiendo el objetivo deportivo. Aunque cayó derrotado durante el tiempo reglamentario, la ventaja obtenida en el encuentro de ida permitió llegar a una tanda de penaltis en la que Boca se impuso por 3-4 para sellar el pase a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Sin embargo, la clasificación quedó centrada en el comportamiento de Paredes, que volvió a generar un intenso debate sobre sus continuas pérdidas de control en momentos de máxima tensión.
No es la primera vez que el mediocampista protagoniza una escena similar. A lo largo de su carrera, tanto en la selección argentina como en clubes como la Roma, el PSG o la Juventus, el centrocampista ha sido un futbolista de fuerte carácter, capaz de marcar diferencias por su calidad con el balón, pero también de situarse con frecuencia en el punto de mira por sus enfrentamientos con rivales y árbitros.
La sombra de la FIFA sigue presente
Este nuevo incidente llega en el peor momento posible para el campeón del mundo. La Comisión Disciplinaria de la FIFA mantiene abierto un expediente contra Paredes por los altercados registrados tras la final del Mundial ante España, un procedimiento en el que también figuran Nahuel Molina y Thiago Almada.
En el caso del actual jugador de Boca Juniors, la investigación es especialmente delicada. El organismo internacional estudia tres posibles cargos de agresión derivados de los hechos ocurridos tras el pitido final en el MetLife Stadium.
Según las imágenes revisadas por la FIFA, Paredes habría iniciado la tangana al agarrar del cuello a Eric García y derribarlo antes de encararse con Gavi, que acudió en defensa de su compañero. Aquella situación derivó en una confrontación multitudinaria entre futbolistas e integrantes de ambos cuerpos técnicos, obligando al árbitro Slavko Vinčić a intervenir con varias expulsiones.

La normativa disciplinaria de la FIFA contempla sanciones severas para este tipo de conductas y, en el peor de los escenarios, el centrocampista podría enfrentarse a una suspensión de hasta nueve encuentros oficiales.
Un talento condicionado por su carácter
Con 32 años, Paredes continúa siendo uno de los centrocampistas más talentosos del fútbol argentino gracias a su visión de juego, su calidad en el pase y su capacidad para dirigir el ritmo de los partidos. Sin embargo, sus continuos episodios de tensión amenazan con empañar su rendimiento sobre el césped.
El incidente frente a O’Higgins no influirá directamente en el expediente que tramita la FIFA, ya que pertenece a una competición organizada por la CONMEBOL. No obstante, sí alimenta el debate sobre un comportamiento que vuelve a repetirse cuando el internacional argentino atraviesa momentos de máxima presión.
Mientras Boca celebra su clasificación para los octavos de final, la figura de su capitán vuelve a estar bajo los focos. Esta vez, no por un pase imposible o un cambio de orientación, sino por una nueva escena que reabre las dudas sobre si Leandro Paredes es capaz de controlar un temperamento que amenaza con convertirse en su peor rival.





