El técnico austríaco es el favorito para abrir una nueva etapa en San Siro, mientras el club rossonero negocia con Rangnick para darle plenos poderes deportivos en busca de regresar a la Champions League, tras una desastrosa campaña en la Serie A
El AC Milan ya trabaja en una nueva era después del fracaso que supuso quedarse fuera de la próxima Champions League. La destitución de Massimiliano Allegri, unida a la salida de varios cargos del área deportiva, ha dejado paso a una reconstrucción profunda en San Siro.
El gran favorito para el banquillo es Oliver Glasner. Según informa La Gazzetta dello Sport, el técnico austríaco ya se ha reunido con la directiva rossonera y ha mostrado una predisposición muy positiva para asumir el cargo. En paralelo, el Milan sigue trabajando para incorporar a Ralf Rangnick como gran arquitecto deportivo del proyecto.
Glasner convence al Milan con su idea de juego
El nombre de Oliver Glasner ha ido ganando fuerza hasta convertirse en la opción prioritaria del Milan. Su etapa en el Crystal Palace lo ha colocado en el escaparate europeo después de conquistar la FA Cup en 2025 y la Conference League esta temporada, dos títulos históricos para el club londinense.
Más allá de los trofeos, lo que seduce en San Siro es su modelo. Glasner ha construido equipos agresivos, verticales, modernos y con una identidad reconocible. Su fútbol encaja con la intención del Milan de romper con una etapa final marcada por la pérdida de energía, los conflictos internos y una propuesta demasiado conservadora.
La operación todavía no está anunciada oficialmente, pero en Italia apuntan a que el austríaco está entusiasmado con la posibilidad de entrenar en San Siro. El salto es enorme: de consolidar un proyecto histórico en el Palace a tomar las riendas de uno de los clubes más exigentes de Europa.
La salida de Allegri deja una crisis abierta en San Siro
El despido de Allegri era una decisión esperada después de una temporada que se torció en la recta final. El Milan llegó a la última jornada con opciones de entrar en Champions, pero la derrota ante el Cagliari en San Siro terminó de romper el proyecto y dejó al equipo fuera de la máxima competición europea.
La caída no fue solo deportiva. Reuters informó de una reestructuración mayor, con la salida de Allegri y también de ejecutivos como Giorgio Furlani, Igli Tare y Geoffrey Moncada, una señal clara de que RedBird quiere empezar de nuevo desde la base.
El club terminó quinto, sin Champions y con una afición muy crítica. Las protestas ya venían de semanas anteriores, alimentadas por la desconexión entre plantilla, entrenador y directiva. Por eso Glasner no llegaría a un simple relevo de banquillo. Llegaría a un Milan que necesita recuperar autoridad, identidad y confianza.
Rangnick, el otro gran movimiento que prepara el Milan
El segundo frente abierto es el de Ralf Rangnick. El alemán, actualmente seleccionador de Austria, es el perfil que el Milan quiere para liderar la nueva área técnica. La idea de la propiedad es entregarle un papel amplio, con influencia en la elección del entrenador, el modelo de juego, la estructura de cantera, el scouting y la disciplina deportiva.
Ahí aparece la conexión con Glasner. Rangnick ve con buenos ojos al técnico austríaco y su llegada al banquillo encajaría con una reconstrucción de corte moderno, basada en presión, intensidad, metodología y planificación global.
La dificultad está en convencer a Rangnick. Austria quiere renovarle hasta la Eurocopa 2028 después de devolver a la Selección al Mundial, y el técnico alemán solo aceptaría un cargo en el Milan si cuenta con poder real en la toma de decisiones.
Pochettino queda en la recámara si falla Glasner
Aunque Glasner es el favorito, el Milan mantiene alternativas. El nombre de Mauricio Pochettino aparece en la lista por si la negociación con el austríaco no termina de cerrarse. También han circulado otros perfiles durante los últimos días, pero el argentino se mantiene como una opción de seguridad.
La prioridad, sin embargo, parece definida. Glasner gusta por proyecto, por momento de carrera y por compatibilidad con la posible llegada de Rangnick. Pochettino aportaría experiencia internacional, pero el Milan busca una reconstrucción más estructural que emocional.
San Siro exige una reacción inmediata
El futuro entrenador del Milan tendrá un reto complejo. No jugar la Champions reduce ingresos, atractivo de mercado y margen competitivo. Al mismo tiempo, aumenta la obligación de responder en la Serie A desde el primer día.
Glasner, si finalmente firma, encontrará una plantilla con talento, pero también con dudas. Futbolistas como Rafael Leao, que ha hecho pública su intención de salir, Christian Pulisic o Santiago Gimenez no estuvieron a la altura esperada en el tramo decisivo, mientras el equipo mostró problemas de equilibrio y continuidad.
El Milan busca algo más que un entrenador
La elección de Glasner y la posible llegada de Rangnick explican la dimensión del cambio. El Milan no quiere limitarse a sustituir a Allegri. Quiere cambiar la forma de decidir, fichar, entrenar y competir.
El austríaco representa el banquillo. Rangnick, si acepta, representaría la estructura. Juntos formarían una apuesta de alto riesgo, pero también de enorme coherencia deportiva.
San Siro viene de una temporada fallida y de una ruptura interna evidente. Ahora busca una respuesta fuerte. Glasner ya ha dicho sí al desafío, según la prensa italiana. Falta cerrar los últimos pasos y saber si Rangnick acepta convertirse en el arquitecto de una reconstrucción que puede marcar el futuro inmediato del Milan.





