De momento, no hay ultimátum y desde La Cerámica se transmite que la confianza es total, pero las ratificaciones suelen ser el preludio de algo muy diferente. El futuro de Iñigo Pérez está en sus manos, siendo clave los dos próximos partidos en LaLiga antes del parón
Tras derrotas consecutivas y ninguna victoria en cinco jornadas. Ese es el pésimo bagaje de un Villarreal que se encuentra en puestos de descenso en LaLiga, con solo dos puntos alumbrando su casillero, y arrancó también su andadura en Champions con otro tropiezo en la visita al Borussia Dortmund. Unos resultados que, obviamente, generan preocupación en La Cerámica y malestar en la afición. Y como suele suceder cuando las cosas no funcionan, el principal señalado está en el banquillo: Iñigo Pérez.
Un relevo que sorprendió y hace aguas por ahora
El club castellonense apostó fuerte en verano por el técnico navarro. A no pocos sorprendió que decidiera poner fin a la segunda etapa de Marcelino García Toral, cuyo adiós se confirmó días después de certificar su segunda clasificación consecutiva para la máxima competición continental. Dejaba el listón el alto el asturiano. Pero la entidad presidida por Fernando Roig optó por dar un giro de timón para darle las riendas a un entrenador joven y teóricamente en progresión, después de haber metido a un modesto como el Rayo Vallecano en Europa y llevarlo a la final de la Conference League, la primera de su historia.
Pero, de momento, el plan trazado está haciendo aguas. Eso no significa que desde la plana mayor del Villarreal hayan dejado de confiar en Iñigo Pérez. Pero no es menos cierto que está obligado a cambiar la dinámica negativa en las próximas jornadas (visita al Málaga este jueves y recibe al Levante el próximo domingo antes del parón) si no quiere ver agotado su crédito a las primeras de cambio. La ley del fútbol.
Toca fondo tras la pobre imagen ofrecida ante el Real Betis
Además, más allá de que su Villarreal aún no sepa lo que es ganar, lo que ha colocado al pamplonés en el foco es la pobre imagen ofrecida este pasado lunes ante un teórico rival directo como el Real Betis que ya le aventaja en 10 puntos. Pese a adelantarse en el marcador, el conjunto amarillo se vio desarbolado por los verdiblancos y sin capacidad de respuesta tras el 1-2, lo que da la impresión de que el equipo ha tocado fondo.
“La imagen es dañina para nuestra autoestima, para nuestra confianza. Nos hace daño esta sensación que genera la segunda parte, levantarse desde ahí es muy complicado. Como entrenador no puedes eludir la responsabilidad, es falta de capacidad del entrenador y tengo que mirarme a mí mismo”, admitió tras el choque Iñigo Pérez, consciente de que todas las miradas apuntan a su figura.
Confianza, sí; pero sin paciencia infinita
Por ahora, la respuesta desde la planta noble de La Cerámica ha sido ratificarlo. Como apunta el diario Marca, el respaldo es total en un entrenador al que se firmó con vistas a un proyecto a largo plazo. Pero al mismo tiempo, la paciencia de los dirigentes del ‘submarino’ no es infinita y serán los próximos partidos los que dicten el futuro del que podría ser el segundo entrenador destituido en Primera división, tras Carlos Corberán en el colista Valencia.
No hay ultimátum como tal ni se espera una medida desesperada en estas horas. Pero en caso de que el cuadro ‘groguet’ tampoco consiga los tres puntos en La Rosaleda y ofrezca otra mala imagen, su técnico quedaría realmente tocado. Sin embargo, no se quiere pensar en ello y se espera que el navarro sea capaz de darle la vuelta a la situación. Pero a nadie escapa que estas dos próximas citas pueden resultar claves, pues los parones siempre han sido el momento ideal para los relevos en los banquillos, por aquello de que el nuevo inquilino disponga de un tiempo extra para trabajar y cambiar conceptos.





