De vuelta a la selección española, donde espera recuperar su sitio, el jugador del Athletic ha olvidado la pubalgia que tan duro le lastró la pasada campaña y que le hizo sincerarse sobre los errores cometidos en el pasado en su preparación
Aunque todos los focos apuntaron a Ferran Torres, el papel de Nico Williams también fue crucial para que la selección española conquistase su segundo Mundial este pasado verano. Suya fue la asistencia de cabeza, tras la pugna con Nahuel Molina, que dejó el balón de cara al actual jugador del PSG. La recompensa a una dura temporada en la que el jugador del Athletic se perdió un buen número de partidos y ni siquiera pudo ser titular en ninguno de lo disputados por la ‘Roja’ en el campeonato.
Su calvario arrancó hace ahora un año, en septiembre de 2025. «Sentí un dolor muy fuerte. Nunca había escuchado lo que era una pubalgia», confesó al respecto. Pero esta campaña está siendo diferente, pudiendo participar en los seis encuentros disputados en LaLiga por el equipo rojiblanco, cuatro de ellos como titular y los dos últimos completos, estrenando además su cuenta anotadora ante el Atlético de Madrid.
La importancia de la dieta y el descanso
Felizmente recuperado, ahora el navarro espera recuperar su sitio con España en este parón, después de que este pasado verano relatase lo complicado que había sido afrontar la citada lesión. «Te levantas un día muy bien y otro día muy mal. Eso te afecta mentalmente. No sabes cómo gestionar esas emociones. Estaba desquiciado, no sabía qué hacer. Cuando tú no rindes, la gente te critica. Estoy de acuerdo en que es más duro levantarse a las 7 de la mañana, pero hay límites que no se deben pasar«, señaló en el documental ‘Denominación de origen’ de RTVE, emitido el pasado mes de julio y grabado en plena concentración de la selección, que afronta sus primeros partidos de la Nations League ante Inglaterra, Croacia y Chequia.
Además, Nico Williams reconoció que anteriormente no prestaba mucha atención a esos otros detalles que deben formar parte de la carrera de un futbolista de elite y que tienen que ver con la disciplina. «Tenía hábitos muy malos para ser futbolista, tanto la dieta como a la hora de ir a dormir. Ahora cuido mucho los entrenamientos después de entrenar», desveló.
Incluso, su tiempo libre tampoco era el apropiado para un deportista que debe conceder tanta importancia a la preparación física y a la alimentación como al descanso. «Pasaba el día con mi novia o en la play, ahora es diferente», admitió, destacando que ese bache físico supuso también un punto de inflexión que le llevó a apoyarse más en sus seres queridos y a filtrar sus amistades.
La familia como refugio: «Te das cuenta quien te quiere solo para ir a Ibiza»
«Te das cuenta de quiénes están en las malas y quiénes te quieren solo para ir a Ibiza. Me he apoyado mucho en mi novia, mi madre, mi padre y mi hermano. No tiene nada de malo pedir ayuda y sobre todo cuidar más tu físico«, recalcó.
Especialmente relevante ha sido en este sentido el papel de su hermano Iñaki. Pero en su caso desde que Nico era un niño. «Mi hermano se convirtió en mi padre. Tanto en el futbol como fuera me ha intentado aconsejar lo mejor posible, siempre buscando mi beneficio. Por desgracia, mi padre no podía estar con nosotros porque se tuvo que ir a trabajar a Londres para que tuviésemos comida en la mesa», sentenció sobre la dura realidad que tuvo que afrontar en su infancia, de ahí que valore tanto el esfuerzo realizado por sus padres para emigrar desde Ghana.





