Nahuel Molina le coge el gusto a reventar escuadras por segunda semana consecutiva

Nahuel Molina le coge el gusto a reventar escuadras por segunda semana consecutiva

El lateral argentino atraviesa un idilio espectacular con el gol y encadena dos jornadas seguidas firmando auténticas obras de arte desde fuera del área, pese a vivir a la sombra del intocable Marcos Llorente, el zaguero rojiblanco está exprimiendo sus minutos al máximo con una efectividad asombrosa

En el fútbol de máximo nivel, exprimir cada oportunidad es una obligación y Nahuel Molina lo está llevando a rajatabla en el Atlético de Madrid. El carril derecho del esquema colchonero tiene un dueño absoluto y ese es Marcos Llorente, cuyo estado de forma estelar le ha colgado el cartel de indiscutible para el Cholo Simeone. Lejos de frustrarse por su rol secundario, el campeón del mundo con la selección argentina ha optado por la vía del trabajo silencioso y ha destapado una contundencia espectacular de cara a puerta en estas últimas jornadas cada vez que pisa el terreno de juego.

Los números en la presente temporada 2025/2026 reflejan fielmente este guion de rotación para el defensor nacido en Embalse. Hasta la fecha, el zaguero acumula 1.039 minutos repartidos en 21 partidos jugados, de los cuales solo ha logrado afianzarse como titular en 11 ocasiones. A pesar de esa clara suplencia ante el incansable todoterreno madrileño, el internacional albiceleste está optimizando sus apariciones con una eficacia que asusta. Con apenas 8 disparos intentados en lo que va de curso liguero, ya suma dos dianas antológicas y una asistencia, demostrando ser un recurso de absoluto lujo cuando los partidos se atascan.

Dos obuses imparables en los derbis frente a Getafe y Real Madrid

La transformación del lateral derecho en un auténtico francotirador ha acaparado todos los focos y elogios en la última semana de competición. Su repentino romance con la escuadra rival arrancó la semana pasada en el intenso derbi madrileño frente al Getafe CF. En ese choque, donde sí partió de inicio, no tardó absolutamente nada en dejar su sello personal. Apenas corría el minuto ocho de partido cuando soltó un latigazo imparable con su pierna derecha para colocar el esférico en la escuadra de David Soria, firmando el único tanto del encuentro y regalando tres puntos vitales a la parroquia rojiblanca.

Lejos de ser flor de un día, el argentino calcó la obra maestra este fin de semana en el escenario más exigente de todos. En la vibrante visita al Santiago Bernabéu, el técnico argentino buscó piernas frescas e introdujo a Nahuel Molina en un triple cambio en el minuto 57 y su impacto fue meteórico. Solo nueve minutos después, en el 66′, el carrilero vio la opción de lanzar a puerta desde más de 30 metros de distancia. Armó la diestra sin dudarlo un solo segundo y conectó un misil espectacular que se coló por la escuadra de la portería de Andriy Lunin, certificando el 2-2 definitivo y confirmando que su cañón es un arma secreta letal para el Atleti.

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