Morante Junior, «con los pies en la tierra»: «Teniendo lo que tengo al lado, no soy nadie»

Morante Junior, «con los pies en la tierra»: «Teniendo lo que tengo al lado, no soy nadie»

El extremo de La Puebla, hijo de un torero legendario, admite que siempre quiso labrarse un camino por su cuenta, pero, lógicamente, ha quedado marcado de por vida por un padre torero y legendario que le inculcó el amor por el arte y por Joaquín: «Lo tengo de referente por él»

«El Real Betis para mí es todo. Desde pequeño siempre he querido ser José Antonio Morante, labrarme mi camino por mi cuenta. Mi primera camiseta del Betis, del equipo que eliges ya de por vida, es un recuerdo bonito y especial. Ir al estadio con tu padre, con tu tío, con tus hermanas, escuchar el himno… Yo creo que es lo más grande que hay. Poder estar cerquita ahora de los jugadores del primer equipo y compartir el día a día con ellos es una experiencia inolvidable», relata el extremo de La Puebla del Río, protagonista del episodio 9 de ‘Made in Betis’, el serial sobre sus canteranos de la entidad verdiblanca.

Sus inicios

«Yo me acuerdo de mi infancia de estar todo el día con el capote y la muleta y, luego cuando salía a la calle, sí era más con el balón. Jugaba tu zona del barrio contra otra zona del pueblo. En mi plazoleta a lo mejor jugábamos contra el parque, y ahora nos enfrentábamos o en la plazoleta nuestra o jugábamos en el parque. Cuando jugábamos en el parque y ganábamos, a lo mejor nos tirábamos a la fuente. La verdad que esa etapa fue muy bonita y la recuerdo con mucho cariño. Cuando juegas en la calle con todos tus amigos, quieras o no, salen cosas ajenas, te salen regates que no imaginas nunca, y yo creo que eso también me ha ayudado un montón».

Aterrizaje fallido en el Betis

«Cuando era pequeño no podía entrar todavía al Puebla por que las categorías van por edades y yo todavía no tenía la capacidad. Entonces, mi padre lo que hizo fue un club. Hizo un campo de fútbol en mi casa y, bueno, hizo varios equipos, y en uno de ellos estaba yo y con amigos que tengo ahora del día a día pues jugábamos ahí en mi casa. Vine al Betis a probar, no me cogieron y, entonces, yo le dije a mi padre que, si no me cogía al Betis, que quería dar un pasito más. Por nivel siempre el Coria tenía un poco más que el Puebla y me fui allí».

Joaquín, su ídolo

«Lo tengo de referente por mi padre. Desde pequeño era lo que se veía en la casa. Mi padre me ponía vídeos de Joaquín Sánchez o de Ronaldo Nazario; siempre veía los vídeos suyos del Málaga. Hubo una vez que vino a jugar con la Fiorentina ante el Betis, un amistoso creo, y yo me enteré que venía Joaquín a jugar y le dije ‘papá, por favor, llévame a verlo, por favor’, y me llevó a verlo. Y, además, después cuando terminó el partido fuimos abajo y hay una foto nuestra con Joaquín en el vestuario, y yo era el niño más feliz del mundo».

Por fin, al Betis

«El último año de cadete yo me llevo casi todo el año yendo a entrenar a Granada. En un momento me llama el Betis para entrenarme y estuve entrenando tanto con el Granada como con el Betis, y el Betis no daba el paso y el Granada me llama en la semana de feria y me dice que me quiere firmar ya. Como era Feria de Sevilla, Mi padre toreaba, no pudimos ir a ver la residencia del Granada y tal. Torea mi padre el miércoles, corta el rabo en Sevilla y el jueves me llama el Betis. Entonces fue una semana muy especial y, cuando me entero de que el Betis quiere contar conmigo, pues imagínate la felicidad de un niño que siempre ha ido al estadio y que siempre ha disfrutado de esa afición».

La enfermedad de su padre

«Mi padre cae malo después de la temporada que corta el rabo en Sevilla, mi primera temporada en el Betis. Él está en Portugal, yo estoy solo aquí con mi madre en Coria, en La Puebla, en todos lados. Tú mirabas la grada y estaba tu padre ahí. Llegar al Betis después del Coria, un equipo que era más profesional, mirar la grada y ver a mi madre y mi abuela, que siempre están, pero no ver a mi referente y al que siempre ha estado conmigo en todos los campos de fútbol… La verdad es que lo sufrí bastante, pero que yo creo que me ha hecho más fuerte de cabeza ,porque, al ser un niño de 15 años, estar sin ver a tu padre pues un mes, dos meses, tres meses, porque tiene una enfermedad, te vas dando cuenta de lo que es la vida y lo rápido que te cambia».

Su familia como bastión

«De mi madre sólo tengo palabras buenas. Siempre está conmigo; a donde voy, viene. Ggracias a ella estoy donde estoy, porque al estar mi padre casi siempre fuera de casa, siempre he estado con ella y con mi abuela».

Una hornada para el relevo en Los Bermejales

«Estos tres años de juveniles pues la verdad es que han sido muy ilusionantes y muy importantes para la cantera, porque se ve que vienen buenas camadas. En nuestro segundo año llegamos a la final de la Copa de Campeones; estaba un poco indeciso, pues la semifinal no la juego y la verdad que estaba cagado. Yo pensaba que no iba a jugar. El club me puso titular y, buen, hice un gol y di una asistencia, y la verdad que fue para la historia porque fue la primera Copa de Campeones del club. Las lágrimas eran por todo, por mi padre, por mi madre, mis amigos, mi familia. Antes de calentar ya estaba un poco emocionado«.

Su mejor amigo en el vestuario y sus amuletos

«La pulsera del tobillo me la regaló Valentín Gómez, que es una de las personas con las que que mejor me llevo del primer equipo. Me dijo que en Argentina la pulsera roja te protege de la envidia y, bueno, le dije un día de cachondeo que me la regalara y me trajo una. Soy hermano del Baratillo desde que era pequeño. Siempre tengo presente tanto a la Piedad del Baratillo como a la Virgen de Rocío. Yo creo que me ayudan y, cada vez que puedo, me escapo o a El Rocío o a la capilla del Baratillo para rezar, meterme en mi mundo, y son cosas que me gustan y que creo que siempre me han ayudado».

Un legado que le enorgullece

«Cuando me agobio mucho suelo ir al campo, coger la muleta, el capote en mi cas,a porque es una cosa que me lleva cuando era pequeño y me relaja un montón. A lo mejor tengo un partido por la noche y por la mañana tengo muchos nervios o estoy pensando en otra cosa que no es. Me voy a centrar, me voy a desconectar un poco. Desde pequeño siempre he tenido eso de ser el hijo de quien soy. Yo siempre creo que me ha ayudado un montón. Ir con mi padre al fútbol mucho, juntarme con amigos suyos y, bueno, esa madurez siempre me ha dado a entender las cosas. Siempre he intentado hacer mi camino por mi cuenta como José Antonio, pero también soy muy feliz de ser el hijo de quien soy y siempre con los pies la tierra, porque, teniendo lo que tengo al lado, no soy nadie».

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