Merino desvela el secreto de sus goles: «No soy tan rápido como Mbappé, pero…»

Merino desvela el secreto de sus goles: «No soy tan rápido como Mbappé, pero…»

Mikel Merino se ha convertido en el héroe inesperado de España en el Mundial. Con dos goles decisivos en nueve minutos, afronta la semifinal ante Francia sin perder la humildad, reivindicando la inteligencia táctica, el trabajo colectivo y el apoyo de su familia como las claves de su éxito

Mikel Merino se ha convertido en el héroe de la selección española. Dos goles en apenas nueve minutos repartidos entre los dos últimos encuentros han bastado para situar al centrocampista navarro en el centro de todas las miradas. Primero apareció para decidir ante Portugal y después volvió a hacerlo frente a Bélgica, confirmando que en el torneo va a mucho más.

Sin embargo, el futbolista mantiene los pies en el suelo. Amante de la historia del Imperio Romano y de las novelas ambientadas en aquella época, comparte la filosofía que tanto gusta a su seleccionador Luis de la Fuente: recordar siempre que el éxito es pasajero. «Recuerda que eres mortal», eran los mensajes de los esclavos a los generales romanos tras sus victorias. Merino hace suya esa idea mientras disfruta del mejor momento de su carrera con la selección.

Tras el partido ante Bélgica, las cámaras captaron perfectamente su felicidad mediante lo que dijo después de marcar gol: «¡la hostia!» explicando que es la mejor definición para explicar como vivió ese momento él y su familia.

El resolutivo del momento

Las cifras hablan por sí solas. Nueve minutos disputados entre los dos últimos partidos. Dos intervenciones en el área rival. Dos goles. Una eficacia prácticamente imposible de igualar…

El propio Merino reconoce que difícilmente podrá mantener semejante porcentaje de acierto. «No se acostumbren a esto», asegura con humor. Sin embargo, explica que detrás de esa aparente facilidad existe un trabajo constante de concentración y lectura del juego.

Su secreto consiste en mantenerse conectado durante todo el partido, incluso cuando otros jugadores empiezan a perder intensidad. Según explica, intenta anticiparse unos segundos al resto para estar preparado si aparece un rechace, un error defensivo o un balón suelto dentro del área. En un fútbol cada vez más igualado, esos centímetros terminan marcando la diferencia. «No sé, la verdad. Creo que no sé si hay que tener algo especial o no dentro del área para olisquear los goles. Intento estar siempre conectado y que cuando mucha gente igual pierde un poquito la concentración estar esos dos pasos por delante por si acaso falla o por si acaso cae el balón. Y al final esos centímetros dentro del área son decisivos», fueron sus palabras.

Y así fue su gol con Portugal, un fallo que vio y estuvo pendiente para meterla. «Entendí que teníamos alguna posibilidad de superioridad, que Bernardo estaba protestando, que se había dado la vuelta y no estaba mirando el balón, y decidí sacar rápido y les pillamos despistados»

Pero aún siendo una figura importante, Luis sigue sin sacarlo de titular cosa que él ha dejado como que le da más igual mientras juegue algo y lo aproveche. «Habiendo tenido un padre entrenador y también intentando ser una persona coherente, sabes que las decisiones que toman ellos siempre son por el bien del conjunto. Si Luis piensa que lo mejor para el equipo es que salga desde el banquillo, pues me toca acatarlo, aunque no sea lo que más me guste. No me vale de nada estar de morros. Porque era el último cambio encima. No vale estar enfadado. Lo que me digo es: me da cinco minutos, pues vamos a aprovecharlos».

La inteligencia como principal virtud

Muchos entrenadores coinciden en señalar que Merino destaca por encima del resto gracias a su comprensión táctica del juego. El internacional español no se considera necesariamente el futbolista más inteligente, pero sí reconoce que ha convertido esa faceta en una de sus principales armas.

Consciente de que no posee la velocidad de otros jugadores como Kylian Mbappé, ha aprendido a compensar esa diferencia mediante la colocación, la anticipación y la toma de decisiones. Para él, entender dónde situarse o cuándo realizar una carrera permite obtener grandes ventajas sin necesidad de un enorme esfuerzo físico. «No sé si el más inteligente, pero sí que intento que sea uno de mis potencias, creo que es algo que es gratis. He tenido que estudiármelo. Y también de la gente que tengo a mi alrededor he aprendido mucho. Simplemente con poco esfuerzo físico se puede sacar mucho beneficio, solamente entendiendo dónde colocarse y qué carrera hacer. Y bueno, no soy tan rápido como Mbappé, pero tengo que buscarme la manera de generar un impacto, y es a través de pensar un poco más».

Y tal vez esto no es casualidad que tenga algo en su interior de entrenador y lo ha aprendido de su padre, decía, ya que tener un entrenador en casa analizando a los rivales y todas las jugadas… Para él no es solo ver el juego individual, sino el de todo el equipo. «El hecho de haber tenido a mi padre en casa analizando rivales, y yo viéndole entrenar… También los entrenadores que he tenido a lo largo de mi carrera me han influido mucho. Es algo que me caracteriza, el ver el juego a nivel grupal, y no solamente a través de lo mío».

Francia les espera en semifinales

El siguiente reto será Francia, probablemente el rival más exigente del torneo. Pero aunque esto sea así, Merino solo tiene una cosa clara para ganarles y es «haciendo un partido muy bueno, siendo fieles a nosotros mismos y dominando el juego, dominando también los momentos clave del partido. Va a haber acciones individuales, muchos duelos en los que ellos son muy buenos individualmente. La tenga quien tenga, puede generar una ocasión importante. Cada uno tiene que estar muy concentrado para que en cada momento hacer lo que toca».

Merino ha destacado el enorme potencial ofensivo del conjunto francés y, especialmente, la figura de Kylian Mbappé, a quien considera uno de los mejores futbolistas del mundo. Resalta su velocidad, potencia, capacidad goleadora y mentalidad competitiva, recordando además que ya sabe lo que es ganar un Mundial y disputar otra final. Y aunque Mbappe esté acostumbrado a partidos de exigencia ha asegurado que ellos también. «Está hecho para este tipo de partidos. Lo bueno es que nosotros también. Tenemos muchos jugadores de grandísima calidad y por eso va a ser un partido tan bonito».

Aun así, rechaza hablar de favoritismos. Considera que en un campeonato como éste cualquier selección puede sufrir independientemente de las predicciones previas. España ya tuvo dificultades frente a rivales inferiores, lo que demuestra que todos los partidos exigen el máximo nivel.

El apoyo constante de la familia

Si hay un aspecto que emociona especialmente al futbolista es hablar de su entorno. Tras el gol frente a Bélgica pudo abrazarse con su mujer, protagonista también de una de las imágenes más emotivas del Mundial. «¡Qué fuerte, otra vez!», exclamó al verle marcar un nuevo gol decisivo.

Merino reconoce que ella siempre le transmite confianza antes de cada encuentro. Saber que está presente le proporciona tranquilidad incluso cuando aparecen las dudas, y que todo el mundo le decía que volvería a marcar.

Cuando estuvo lesionado fue su familia la que estuvo a su lado y la que no lo abandonó y hoy ellos vuelven a ser su mayor apoyo. El centrocampista recuerda perfectamente los largos días de recuperación tras su lesión. Durante dos meses ni siquiera pudo apoyar el pie en el suelo.

En aquellos momentos llegó a pensar que el Mundial podía escaparse definitivamente. Por eso insiste en que el simple hecho de estar concentrado con la selección ya suponía una victoria personal antes incluso de comenzar el torneo. «La verdad que echo la vista atrás y me veo con el pie en alto, con todo el pie hinchado, con dolor, sin poder levantarme a coger un libro y teniendo que pedir ayuda para absolutamente todo, dos meses sin poder poner el pie en el suelo. Se hicieron muy muy largos. Ya lo dije antes, que simplemente el hecho de estar aquí me iba a servir para valorar todo mucho más. Así que imagínate lo que está significando esto».

Ahora, convertido en uno de los grandes protagonistas del campeonato, reconoce que valora mucho más todo lo que está viviendo gracias a aquella experiencia.

Ambición sin límites

Aunque sus goles ya forman parte de la historia reciente de la selección, Merino no considera que el trabajo esté terminado.

Bromea asegurando que no puede prometer más tantos, porque marcar en un Mundial resulta extremadamente complicado. Sin embargo, garantiza que siempre estará preparado si vuelve a tener una oportunidad.

Cuando le preguntan si el museo personal ya está completo, responde con una frase que resume perfectamente su filosofía deportiva: siempre habrá una vitrina abierta para conquistar algo más.

Mikel Merino afronta ahora el mayor desafío del torneo. Francia aparece como el último gran obstáculo antes de la final, pero el héroe inesperado de España ya ha demostrado que necesita muy poco tiempo para cambiar el destino de un Mundial.

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