Marruecos intensifica su ofensiva para arrebatar a España la final del Mundial 2030

Marruecos intensifica su ofensiva para arrebatar a España la final del Mundial 2030

Con el futuro estadio Hassan II como gran baza, Marruecos intensifica su ofensiva para lograr que el partido más importante del torneo se dispute cerca de Casablanca, mientras busca apoyos y aumenta la presión sobre España

Marruecos sigue con su idea de albergar la final del Mundial de 2030, objetivo que ha convertido en una cuestión de Estado. El país norteafricano quiere que el partido más importante del torneo se dispute en el futuro estadio Hassan II, situado en Benslimane, cerca de Casablanca, y está desplegando una estrategia para recabar apoyos que refuercen su candidatura frente a la de España.

La FIFA todavía no ha decidido cuál será la sede de la final, pero las autoridades marroquíes ya han convertido esta aspiración en un objetivo clave. A través de la prensa, de sus dirigentes deportivos y de contactos con otras federaciones, Marruecos busca transmitir que el desenlace del campeonato debe celebrarse en suelo africano.

El estadio Hassan II, la gran baza marroquí

El principal argumento de Marruecos es el estadio Hassan II, cuya finalización está prevista para finales de 2027. Ubicado a unos 55 kilómetros al noreste de Casablanca, contará con un aforo de 115.000 espectadores, lo que lo convertiría en el estadio más grande del mundo.

La prensa marroquí ha comenzado a recoger declaraciones de dirigentes africanos que respaldan la posibilidad de que el recinto albergue la final. Abdoulaye Fall, presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol, defendió en el diario Le 360 que «África es hoy el corazón palpitante y el principal vivero de talentos del fútbol mundial… Es, por tanto, de una lógica implacable que el continente acoja de nuevo la Copa del Mundo y su final».

En la misma línea se ha pronunciado Said Ali Said Athouman, máximo responsable del fútbol de las Islas Comoras, quien considera que elegir el estadio Hassan II «sería una manera de recompensar el desarrollo y el progreso del fútbol africano». También Oumarou Sawadogo, presidente de la federación de Burkina Faso, ha reclamado que el continente vuelva a acoger una final, como sucedió en Johannesburgo en 2010, cuando España se proclamó campeona del mundo.

Una disputa política

La campaña marroquí no se limita a buscar apoyos dentro del mundo del fútbol. La prensa marroquí también cuestiona las infraestructuras españolas y ha criticado públicamente al presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, después de que defendiera que la final se disputase en España.

Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol y ministro de Presupuestos, aseguró durante un mitin electoral celebrado el 10 de septiembre que la final «se celebrará en Benslimane». Sus palabras provocaron una reacción del entonces primer ministro, Aziz Akhannouch, que le pidió actuar con «prudencia y respeto hacia los socios de la candidatura conjunta».

Lekjaa rebajó posteriormente el tono, aunque mantuvo su intención de trabajar para conseguir lo que la prensa marroquí define como «la guinda del pastel» del Mundial. El dirigente mantiene, además, una estrecha relación con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y ha promovido apoyos de federaciones africanas a su reelección.

En Marruecos, el objetivo se presenta ya como una cuestión de Estado. Hespress, uno de los diarios más leídos del país, lo definió como «un objetivo nacional», mientras que Media24 enmarcó la pugna como «una disputa política».

La decisión definitiva corresponde a la FIFA y no se espera hasta el próximo año. Hasta entonces, España y Marruecos seguirán defendiendo sus intereses dentro de una candidatura conjunta que, pese a compartir la organización del Mundial de 2030 con Portugal, mantiene abierta la batalla por albergar su partido más importante.

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