Marc Bartra, capitán del Betis: «Para mí esto no es un trabajo, sino mi pasión»

Marc Bartra, capitán del Betis: «Para mí esto no es un trabajo, sino mi pasión»

El catalán, que repasó su carrera desde el punto de vista táctico, se siente identificado con el ‘manquepierda’ y por lemas como el de ‘cuando menos lo merezcas, más amor te voy a dar’, confesando que la entidad verdiblanca es lo más importante para él: «Es mi vida, por lo que me levanto todos los días»

Marc Bartra ha sido el segundo invitado del serial en YouTube del Real Betis ‘Informe Botello’, donde el veterano central recordaba por qué eligió el fútbol de niño: «Bueno, me viene mucho de familia; mi padre jugó hasta los 40 años, mis tíos también, sobre todo de parte de padre. Toda la familia es muy futbolera y, desde pequeñito, iba a verlo al campo a jugar y era mi momento, el de esperar al fin de semana para verlo jugar. Seguía siempre al ‘5’, porque era central como yo y era como… Era capitán y significaba como algo que no sé… Era mi devoción, pues, seguirle, verle, ver cómo se movía, cómo sacaba el balón, cómo defendía, y yo creo que eso ya lo mamé desde que tenía uso de la razón».

Una afición que todavía siguen conservando: «Hablamos muchísimo. Es verdad que siempre me da mi espacio, evidentemente, pero sí que, sobre todo, también mi hermano, que también es entrenador y es algo bonito. Sentimos mucha pasión por el fútbol y, evidentemente, también por la táctica y por cómo gestionar momentos y demás. Yo creo que es algo que lo llevo en la sangre y bueno, para mí el fútbol es mi vida. Conforme han pasado los años, he ido también cogiendo el equilibrio en eso, porque creo que también es importante tener esos momentos de desconexión, que son vitales, importantísimos, porque, si no, yo me tiraba de cabeza y sería 24-7, ¿no?».

Sin embargo, al catalán le cuesta sacarse el fútbol de la cabeza: «Pero también es verdad que esa desconexión para volver a conectar es vital, y la he entendido durante el tiempo. Por eso creo que también cada vez he ido pues también evolucionando y creciendo, creo que es la clave, y, sobre todo, como dices, que de todo se aprende, de todo el mundo aprendo; desde el juvenil que sube hasta el último entrenador que he tenido, desde el primero. Siempre he estado con orejas muy abiertas, ojos muy abiertos, para eso, para no dejar de crecer, que para mí es uno de los aspectos más importantes de la vida».

El salto a la elite

«Creo que he sido afortunado, en el sentido de que me ha ido todo muy paulatinamente; es decir, siempre lo digo, nunca fue de la noche a la mañana, siempre fue pues, bueno, ir subiendo etapas, escalones, y eso me llevó a subir desde el benjamín hasta el primer equipo, pasando por cada paso (…) Luego también el hecho ya de llegar al Barça B, estar en el Miniestadi jugando con 3.000-4.000 personas, a luego pasar al primer equipo jugando con 90.000 en el Camp Nou, más todas las teles, todo lo que te llega a ese paso, es cuando empecé también a trabajar mentalmente con mi coach y, sobre todo, también estaba en una filosofía, en un entorno que era muy adecuado para ese salto. Al final en el primer equipo hacíamos lo mismo que en el Barça B, que en categorías inferiores, y, sobre todo, también el hecho de que, bueno, debuté, luego volví a bajar, luego ir a caballo durante prácticamente un año, un año y medio, que eso creo que hace mucho para la adaptación y logro sobre todo también tener compañeros que habían pasado por los mismos entrenadores, por lo mismo que yo, por los mismos escalones. Todo muy cuidado».

De La Masía a Alemania

«Sí, es verdad que pienso que es algo muy académico, muy específico, pero que a la vez también trabajas todos los aspectos del juego, tanto con balón como sin balón también, y también yo creo que donde di el paso más grande, a ser más completo, fue mi paso por Alemania. No fue fácil la decisión, porque al final llevaba toda la vida en el Barça. Acabamos de ganar el ‘sextete‘, habíamos sido campeones del Mundial de Clubes, habíamos ganado la Champions en 2015 y con un entrenador que había estado como Luis Enrique en el Barça B también, y es verdad que sentía que quería de alguna manera estar en un grande de Europa, sintiéndome aún más importante, y fue una decisión personal y muy fuerte, y eso creo que también hizo mucho para curtirme como persona también».

Ahí es donde tuve a Tomas Tuchel, que es un loco de la táctica, es un entrenador, bueno, que, de hecho, igual en un partido jugábamos tres sistemas diferentes de juego, y tenía que estar adaptándome completamente, y empecé a jugar como de central izquierdo, con una línea de tres, con una defensa de tres centrales, que era totalmente distinto a lo que yo llevaba haciendo. Y ahí es también donde conocí a mis analistas, que a día de hoy también los tengo, y empecé como a nutrirme muchísimo, era como devoción por aprender más, por crecer, y fueron dos años, ya te digo, increíbles. Además, acabamos ganando la Copa alemana, que hacía mucho que no la ganaba el Dortmund, y fue una etapa increíble que luego la pude acabar disfrutando con todos estos años aquí».

«Fueron pasos en los que, evidentemente, tienes que tomar decisiones que sabes que van a tener mucho que ver en tu carrera, pero es verdad que ya era una etapa en la cual yo estaba en el Barça, ya estaba yendo a la selección absoluta; sabía que, si iba a un grande de Europa, pues me permitiría también poder seguir estando en el absoluta, que así fue, cuando estuve en el Dortmund, pues seguía yendo con, primero la etapa de Del Bosque, luego con Lopetegui, luego alguna con Luis Enrique cuando ya estaba aquí, pero es verdad que a veces pues vas haciendo un poco lo que tú sientes, y en ese momento pues sentía eso, y la verdad es que, gracias a todo lo que ha ido pasando, tanto lo bueno como lo malo, pues soy quien soy hoy».

Su llegada a La Palmera

«Yo le pongo mucho amor a las cosas y mucho sentimiento, y me encontré directamente a un club que es eso, que es el Betis, ¿no? Y es ese sentimiento, ese amor por el fútbol, por el arte, por el buen fútbol, el club, ese sentimiento que hay, ¿no? Y lo sentí desde el primer día que llegué. Y, además, con un equipo que estaba dirigiendo Quique Setién, con una filosofía muy clara, también jugando con tres centrales, como estaba haciendo con Tuchel en el Dortmund, y ahí sí que fue una adaptación muy rápida, porque conocía LaLiga de tantos años en el Barça, como también conocía el sistema, y conocía muy bien cómo jugar con esas tres centrales, ¿no? Y por eso yo creo que fue como llegar y sentirme dando un rendimiento inmediato; muy, muy bonito. Además, terminamos ese años entrando en Europa después de muchos años, y yo creo que esos seis meses iniciales fueron increíbles, sí, sí».

El central moderno

«Yo siento que, no sólo en el central, sino en todas las posiciones, cada vez se le pide más al jugador de cada posición, pues al portero antes sólo se le pedía que parara y, ahora, se le pide algo más con los pies; a los defensas, igual, eran más defensivos, poco a poco se les pide también que sean muy completos, que sean rápidos, que se vayan bien por arriba, que saquen bien el balón, que defensivamente sea su fuerte… Se piden muchas características, en las cuales te tienes que ir de alguna manera creciendo, que es la palabra que yo siempre llevo dentro en ese aspecto, para poder rendir a máximo nivel y adaptándote a cada situación y entrenador».

Resiliencia para superar las adversidades

«Es algo que lo siento y lo llevo muy dentro desde la cultura que hay en casa, en mi familia, una familia humilde, que en todo lo que ha tenido nadie le ha regalado nada, que en su día, sin tener nada, me lo dieron todo, me plasmaron una cultura del trabajo increíble, tanto mi padre como mi madre, y yo los he visto estando mal y seguían trabajando. ¿Cómo no lo voy a hacer yo si es mi pasión, encima? Que no es un trabajo más, que es mi pasión, que para mí no es un trabajo. Entonces, si lo hacían ellos con su trabajo, no lo voy a hacer yo… Entonces, cuando había momentos difíciles es cuando ha salido ese Marc que tenía de ejemplo por sus padres».

El ‘manquepierda’, un lema que ha hecho suyo

«He estado pensando que el Betis es eso, en el sentido de que, al final, es una pasión y, por muy mal que pueda ir o por muy bien que pueda ir, que sea un desastre o que sean años o momentos muy complicados de los cuales tocas fondo, siempre se acaba reponiendo por esa pasión, y yo creo que es algo por la cual nos movemos. El ser humano se mueve por eso, por sus pasiones, por sus maneras de hacer y de sentir, y, al final, aquí respiras eso, respiras familia, respiras fútbol, respiras una pasión que no la hay, al menos donde yo he podido ir viendo a tanto nivel como aquí».

«Esa frase de ‘cuando menos lo merezcas, más amor te voy a dar‘ creo que de lo que estás hablando es de la historia del club, y esa historia es lo que son los cimientos y son los que te hacen estar con esos fundamentos, con tanta base, y, cuando ves todo lo que se ha visto cuando hemos llegado a finales y todo. Eso es que hay algo atrás muy, muy fuerte, que viene de años y años y años, y que se transmite mediante las familias, los padres, los abuelos, las abuelas, y yo creo que el Betis lo tiene todo en ese aspecto».

¿Un futuro entrenador?

«Bueno, lo veo muy lejos el hecho de poder decir un día ‘soy entrenador‘, pero es verdad que me gusta. Voy muy enfocado aún en ser jugador, que es lo primero, y ojalá que dentro de muchos años pues se pueda. Siempre veo los partidos una vez terminados, me veo también el rival gracias a también pues a todos los cortes que hace el míster, que además están muy bien establecidos en todas las partes del juego, y eso hace que nos lo enseñe, pero que luego a mí también me gusta volver a verlos y, no sé, es algo que me da mucha seguridad para el partido y, sobre todo, para entender mucho lo que quiere el míster para el equipo, lo que quiere el cuerpo técnico para nosotros y tenerlo muy en mente, muy claro para que cuando llega al partido no tener ni que pensar y que ya se salga todo solo».

Diferencia entre jugar con dos centrales y con tres

«He tenido esa fortuna de estar con entrenadores muy importantes, desde Guardiola a Luis Enrique, Tomas Tuchel, ahora con Manuel, aprendiendo muchísimo de ellos de sus cuerpos técnicos; con Quique Setién aquí también jugamos con esos tres centrales y, ahora, por ejemplo, con Pellegrini pues es más con con dos. Yo siempre digo que en la época del Barça, que pasé de jugar un 1-4-3-3 a ir a Alemania y jugar con tres centrales, que nunca nunca lo había hecho y fue la primera vez allí, al final una cosa es jugar con dos centrales, que la relación cuando ya hay tres. Cambia mucho a la hora de que esta línea con esos tres centrales se tienen que hablar muchísimo, comunicación pura, claro; los automatismos tienen que estar, tanto defensivos como con balón, muy claros. Y, sobre todo, para que estos dos de aquí también sin balón que ayuden mucho a la línea de medios, porque siempre habrá dos mediapuntas o interiores que querrán superar por dentro, porque tienes menos gente. Entonces creo que estos dos tienen que ser jugadores que achiquen muy bien espacios, que sepan jugar con distancia de la espalda. De hecho, con Tuchel jugaba aquí Sokratis, y nos pedía mucho eso, que ayudáramos en defensa mucho a los mediocentros y también a los carrileros a sus espaldas, porque, con los extremos, muchas veces nos toca defender en banda, cosa que normalmente en el central al tener un lateral ahí no le toca tanto».

Liderazgo desde la capitanía

«Es un orgullo, porque siempre decimos entre los capitanes que, primer,o porque es un grupo humano muy importante, muy bonito, el que tenemos, y de alguna manera que te vean como un capitán y que sientan que tienes que serlo es algo que me enorgullece. Al final el Betis ya sabéis lo que significa para mí, es mi vida, y por lo que me levanto todos los días. Ser pues una pieza con esa experiencia y jerarquía pues es algo que que, bueno, que me enorgullece, porque sabemos toda la grandeza que tiene el Betis y estar entre los capitales es algo muy bonito».

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