El técnico perico afronta el estreno ante el Levante UD con Vanja Drkušić disponible, confianza plena en Roberto Fernández y un mensaje prudente sobre la lucha por la permanencia tras el primer proyecto de Monchi
Manolo González ha reaparecido ante los medios 84 días después para analizar el debut del Espanyol en LaLiga. El conjunto blanquiazul recibe este domingo al Levante, a partir de las 19.00 horas en el RCDE Stadium, con cinco incorporaciones y una plantilla que Monchi todavía pretende completar.
El entrenador considera que su equipo llega preparado para competir, pero evita situar objetivos alejados de la realidad. La permanencia vuelve a ser la primera meta y solo después, si se alcanza con antelación, el Espanyol podrá intentar mejorar la undécima posición conseguida la pasada temporada.
Manolo González avisa al Espanyol tras los descensos de Girona y Mallorca
«Como LaLiga siga así, nos va a dar un síncope a diez equipos este año», afirmó Manolo para explicar la igualdad que espera encontrar en la zona media y baja. El entrenador conoce que su discurso puede parecer conservador, aunque defendió que plantearse primero la salvación no significa renunciar a cotas mayores.
El curso anterior dejó varios avisos. Equipos como el Girona y el Mallorca, aparentemente alejados del peligro durante buena parte de la competición, terminaron perdiendo la categoría. El Espanyol también pasó de mirar hacia Europa a encadenar 18 jornadas sin ganar y acabar celebrando una permanencia que meses antes parecía asegurada.
«El primer objetivo es conseguir la salvación lo más rápido posible. Si la tienes en la jornada 30, quiere decir que vas a luchar por una cota mucho mayor», explicó en la comparecencia previa. Dentro del vestuario sí existe la intención de superar las clasificaciones de las dos últimas campañas.
El equipo terminó el pasado campeonato con 46 puntos, repartidos entre 12 victorias, diez empates y 16 derrotas. La undécima plaza fue positiva, pero la segunda vuelta impidió que el crecimiento experimentado durante los primeros meses se tradujera en una pelea real por las posiciones europeas.
Drkušić, Hartman y Hinojo elevan la competencia del Espanyol
Manolo dispone desde este domingo de Vanja Drkušić. El central esloveno ya ha completado su inscripción y podrá entrar en la convocatoria después de llegar cedido por el Zenit de San Petersburgo hasta junio de 2027. Pese a haber realizado únicamente un entrenamiento, el técnico no descarta utilizarlo.
«Da un punto diferente al resto», resumió sobre un defensor que puede actuar en líneas de tres o cuatro centrales e incluso ocupar circunstancialmente un lateral. Su velocidad y agresividad para defender hacia delante ofrecen características distintas a las de Leandro Cabrera, Unai Núñez o Fernando Calero.
También existe competencia en el costado izquierdo. Quilindschy Hartman parte con la experiencia acumulada en el Feyenoord y el Burnley, además de poseer unas condiciones técnicas que Manolo sitúa entre las mejores de la plantilla. Roger Hinojo, sin embargo, ha regresado de su cesión convertido en una de las sorpresas del verano.
El canterano puede jugar como lateral o integrarse en una salida con tres centrales. Su rendimiento durante la preparación abre una de las dudas del once contra el Levante. Manolo asegura que ha vuelto «mucho mejor de como se fue», una evolución que le permite discutir el puesto a uno de los principales fichajes estivales.
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Roberto y Marcos Fernández frenan las prisas de Monchi en el mercado
La lesión de Kike García ha dejado a Roberto Fernández como principal referencia ofensiva. El delantero tendrá la responsabilidad de sostener el ataque durante los primeros meses del campeonato, pero cuenta con el respaldo total de su entrenador: «Esperemos que este año lo pete y haga una temporada al nivel que tiene».
Roberto ya conoce el peso de liderar la delantera perica. Su capacidad para fijar centrales, atacar el espacio y ofrecer continuidad a los ataques será fundamental ante un Levante que mantiene al mismo entrenador y gran parte del bloque que compitió durante la pasada campaña.
Marcos Fernández aparece como la principal alternativa. Regresó después de su cesión al Ceuta, terminó la pretemporada como máximo goleador del Espanyol y convenció al cuerpo técnico para quedarse. Su crecimiento también obliga a medir cualquier incorporación: fichar simplemente para acumular delanteros reduciría el espacio de un jugador al que el club quiere promocionar.
Pere Milla puede actuar como nueve y Javi Puado debería regresar después del primer parón internacional. Por ello, Manolo no reclama un refuerzo inmediato. El Espanyol seguirá atento al mercado, pero únicamente incorporará otro atacante si encuentra una opción capaz de elevar verdaderamente el nivel del grupo.
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Espanyol y Levante abren LaLiga con cuentas pendientes en Cornellà
Manolo quiere que su equipo evolucione respecto al pasado curso. El Espanyol fue uno de los conjuntos con menos posesión y menos pases por ataque de LaLiga, condicionado por una propuesta basada en las transiciones y la verticalidad. Esta temporada pretende elaborar con mayor paciencia para reducir el desgaste de correr constantemente detrás del balón.
La pretemporada, cerrada con dos victorias, tres empates y una derrota, no despejó todas las dudas. El 3-1 sufrido frente al Coventry expuso problemas en los centros laterales y en la defensa del área, aunque el entrenador relativiza los resultados: «La realidad la marca LaLiga, no la pretemporada».
El Levante ofrecerá una primera medida fiable. Conserva a Luís Castro y buena parte de su once, por lo que Manolo rechaza que la continuidad del bloque perico represente una ventaja decisiva. Ambos equipos llegan con automatismos conocidos y con la necesidad de sumar desde el primer día.
El último enfrentamiento terminó 1-1 después de que el Espanyol encajara inmediatamente después de adelantarse. Manolo calificó aquel gol como «una auténtica vergüenza, imperdonable». Siete meses más tarde, el Levante vuelve a cruzarse en su camino para comprobar si el nuevo Espanyol ha aprendido aquella lección.
La presión ya no será únicamente sobrevivir. Después de un ascenso, una permanencia y un undécimo puesto, el entrenador afronta un proyecto con mayor inversión y expectativas. Él mismo ironizó sobre su continuidad: «Aquí los entrenadores duraban menos que un caramelo en la puerta de un colegio». Ahora deberá demostrar que su permanencia también puede ir acompañada de un salto deportivo.



