El equipo verdiblanco basó su victoria en el estreno liguero en cualidades que ya tuvo muy presentes la campaña anterior como la competitividad, la verticalidad por las bandas y la conciencia de dejar su portería a cero
Como si no hubiera pasado el verano. Es cierto que es sólo el primer partido, que es agosto y que la plantilla, por aquello del final de mercado, seguramente registre nuevos movimientos. Sin embargo hay algo que da la impresión de que no ha cambiado y son las señas de identidad futbolísticas del Real Betis. Competitividad, verticalidad por fuera o la conciencia de la importancia de dejar su portería a cero. Rasgos de identidad que vienen de atrás, por las cualidades de sus jugadores, pero también por el sello que le imprime al equipo Manuel Pellegrini que vive su séptima temporada en el banquillo bético.
Esas características fueron determinantes para el estreno con triunfo del Betis en una temporada que emerge tan ilusionante como exigente con la Champions League en el horizonte. Unas cualidades que precisamente le hicieron alcanzar la máxima competición de clubes a nivel continental y que, si se mantienen como se atisba, señalan la ventaja de ser un equipo hecho, que sabe a lo que juega y que tiene un plan. Sigue vigente aquello que ahora parece lejano de «el Ingeniero tiene un plan».
La competitividad del Betis de Pellegrini
Una de las mayores cualidades del Betis de los últimos tiempos es su gen ganador. Algo que no siempre fue así a lo largo de su historia pero que se ha instalado desde que llegara Pellegrini al banquillo. Bendita rutina pensarán los aficionados béticos. Con momentos de más o menos vistosidad en el fútbol, pero este equipo es competitivo casi siempre. Lo volvió a demostrar frente a la Real Sociedad, un rival que apunta otra vez a ser rival directo por Europa, para vencer con justicia aunque alternando fases de más brillantez con el sufrimiento final.
Si el Betis mantiene esa capacidad de estar en los partidos, de agarrare a ellos, tendrá nuevamente una gran ventaja esta temporada. Vendrán rivales complicados y curvas en un año donde se pondrá a prueba aquello de si la Champions League pasa factura a equipos que no están acostumbrados a disputarla. El tiempo dirá, pero el Betis de Pellegrini ya rompió barreras históricas, como aquello de no caerse en LALIGA mientras juega en Europa. La competitividad es un valor imprescindible.
La verticalidad del Betis por fuera
Luego están algunas señas más meramente futbolísticas de un Betis que ha ido mutando en los últimos años y que es muy dañino para el rival por fuera. Como el año pasado, con Abde y Antony como estiletes, contra la Real Sociedad otra vez generó peligro por las bandas. Además con interesantes dobles parejas. La de Bellerín y Antony por la derecha, sociedad ya conocida, o la nueva con un muy activo Fran García, en este caso con Riquelme, pero que también lo será pronto con Abde. Vértigo por fuera.

No significa que el Betis fuera solo eso, porque también la aportación de los Fornals, Isco cuando se entone y el ‘mediapuntismo’ de un delantero como el Cucho Hernández también ofrecen fútbol por dentro. El colombiano, y su manera de asociarse con los compañeros, también fue otro rasgo de identidad que se repitió muy palpable en el estreno del nuevo curso. Como el hecho de mimar su portería para dejarla a cero. En ello tuvieron que ver las paradas de Álvaro Valles, la fortaleza de Natan, crucial hasta en la última jornada, y la solidez de la pareja de mediocampo formada por Marc Roca y Facundo Bernal.
La necesidad del Betis de tener más control de juego en determinados momentos
Cierto es que el buen Betis en casi todo el partido ante la Real Sociedad, también sufrió en el tramo final. Ahí se repitió también una seña de identidad de la temporada pasada, que tiene que ver con la necesidad de mejorar el control de juego en determinadas fases. Ya tuvo ese talón de Aquiles la pasada campaña y se atisbó contra los donostiarras esta vez en el tramo final. Una pausa demandada, tal vez consecuencia indirecta y cara B del extraordinario vértigo del equipo. Ahí los futbolistas de más experiencia deben ser los que marquen los tiempos.

El caso es que el Betis arrancó de la mejor manera posible ante un rival con el que se ha jugado tantas cosas en los últimos tiempos como la Real Sociedad. Debió matar antes el partido, cierto, pero también fue justo ganador y superior. Todo con unas señas de identidad muy marcadas de un equipo que tiene un plan y que mantiene a todos sus efectivos de peso de la temporada pasada. Eso también es una ventaja competitiva de un club que quiere seguir con la bendita rutina de ganar.





