El presidente del Real Madrid tiene varias opciones en su cabeza para tomar el mando de la nave blanca cuando finalice el curso: Zidane, Klopp, Deschamps, Pochettino e incluso Mourinho
La eliminación del Real Madrid frente al Bayern de Múnich en los cuartos de final de la Champions League ha desatado la hora de las decisiones en el club blanco. El mazazo europeo deja al equipo prácticamente sin objetivos a mediados de abril a expensas de confirmación liguera de que será la segunda temporada consecutiva sin títulos, un escenario que históricamente suele traer decisiones drásticas en la estructura deportiva de la entidad.
Ahora todos miran hacia Florentino Pérez y el plan que tiene orquestado para devolver la ilusión al madridismo. No será tarea sencilla. Evidentemente, cualquier tipo de cambio necesita de un revulsivo y, en este contexto, la continuidad de Álvaro Arbeloa en el banquillo se antoja seriamente comprometida. Salvo giro inesperado, todo apunta a que no seguirá al frente del equipo la próxima temporada. La decisión, no obstante, no se hará oficial de manera inmediata. En los despachos de Valdebebas ya se asume que el futuro del técnico será la primera gran cuestión a resolver, pero se hará una vez que finalice la Liga o cuando el Barça se proclame matemáticamente campeón.
Florentino siempre ha querido traer de vuelta a Mourinho
En la mente del presidente del Real Madrid hay un entrenador que siempre le viene a sus pensamientos. Es José Mourinho. El técnico luso es muy del agrado del mandamás blanco, se tienen cariño y respeto, Florentino le pone en valor siempre y le considera el adecuado para reflotar el equipo en tiempos de crisis, pero también sabe que este deseo personal no contaría ni mucho menos con el respaldo del madridismo, de ahí que prefiera decantarse por otras opciones, aunque sin descartar nunca a ‘Mou’.
En cualquier caso, la situación actual del portugués complica cualquier movimiento inmediato. El entrenador del Benfica sigue siendo un entrenador con cartel internacional y está ahora en la órbita de un gran club como el Newcastle United, que valora su incorporación en caso de cambio en su banquillo.
La tercera etapa de Zidane, opción más moderada
Con Mourinho como alternativa más agresiva, Florentino prefiere recurrir a un regreso más moderado y amable: Zinedine Zidane. El francés es una figura recurrente en sus planes cada vez que surgen problemas en el banquillo blanco. Sería su tercera etapa al frente del equipo. Sin embargo, su regreso se antoja esta vez muy complicado ya que todo apunta a que será el relevo de Didier Deschamps al frente de la selección francesa una vez que termine el Mundial. Dirigir a Francia siempre ha sido uno de los grandes sueños de ‘Zizou’ y esta vez parece que esa ventana se abre para él.

Deschamps, por su buena relación con Mbappé y los franceses
Precisamente, Didier Deschamps también figura en la lista de candidatos. Su perfil genera cierta división, pero cuenta con un factor a favor importante para Florentino como su buena relación con Kylian Mbappé, pieza clave en el proyecto actual del club, y con sus compañeros franceses.
El todavía seleccionador galo es un técnico muy reconocido y valorado por Florentino por su amplia experiencia en la gestión de equipos llenos de grandes estrellas. Ha demostrado su capacidad de liderazgo en Monaco, Juventus, Olympique de Marsella y la selección nacional de Francia, con quien fue campeón del mundo en 2018 y la llevó a la final en 2022. Su currículum está fuera de toda duda.
Klopp, el mediático que desea el madridismo
El nombre más deseado por todo el madridismo es el de Jürgen Klopp y esto es algo que Florentino no pasa por alto. El técnico alemán lleva tiempo siendo vinculado con el Real Madrid, pero nunca se ha avanzado más en la negociación con el ex del Liverpool, ahora en periodo de descanso. El técnico alemán ha negado contactos recientes y no parece dispuesto a regresar a los banquillos de forma inmediata, aunque sigue siendo uno de los candidatos mejor valorados en el entorno del club.
El ‘tapado’ es Mauricio Pochettino
Y como ‘tapado’, uno de los que ha entrado últimamente en los planes de Florentino es Mauricio Pochettino, actual seleccionador de Estados Unidos. El argentino es un técnico que siempre ha estado en la órbita del Real Madrid y que ya estuvo cerca de llegar en el pasado. Su perfil gusta en la directiva y su nombre vuelve a cobrar fuerza en este nuevo escenario, sobre todo porque es uno de los técnicos que mejor representa el perfil antibarcelonista.
Debate interno con Arbeloa: los jugadores quieren que siga
De esta forma, el Real Madrid se enfrenta a un verano decisivo. La elección del próximo entrenador marcará el inicio de una nueva etapa en el club, que necesita reaccionar tras dos años sin éxitos relevantes. Más allá de nombres propios, la sensación es clara: se avecinan cambios profundos en busca de recuperar la grandeza competitiva que define la historia de la entidad.
Pese a que existe cierto debate interno y los jugadores están con su entrenador y apuestan por seguir con él, su trayectoria ha estado marcada por la irregularidad. En Copa cayó eliminado de forma prematura ante el Albacete en su primer partido en el banquillo, en Liga ha sido incapaz de mantener el pulso frente a un Barcelona más constante que le ha ido metiendo cada vez más puntos de ventaja y en Europa, aunque el equipo compitió, terminó sucumbiendo ante el Bayern.
Desde el punto de vista estadístico, su rendimiento tampoco invita al optimismo. Arbeloa ha empeorado los registros de su predecesor, Xabi Alonso, tanto en porcentaje de victorias como en número de derrotas. Aunque no todo ha sido negativo. En Champions, el equipo ofreció una imagen competitiva, superando a entrenadores de la talla de José Mourinho y Pep Guardiola en rondas previas, lo que sigue siendo un valor importante dentro de la cultura del club. Además, Arbeloa ha logrado recomponer un vestuario que venía arrastrando tensiones en la etapa anterior, generando una conexión más cercana con los jugadores sin perder autoridad.
Uno de los aspectos más llamativos es el respaldo interno con el que cuenta. Parte importante del vestuario valora positivamente su gestión, destacando su capacidad para acercarse al grupo, mantener la exigencia y dar sentido al juego en los momentos clave. En un club donde el peso del vestuario es determinante, este apoyo no es un detalle menor.





