A sus 38 años, Sergio Llull recuerda su histórico rechazo a los Rockets para ser leyenda en el Real Madrid: «Mi juego se habría adaptado bien a la NBA»
Hablar del Real Madrid es, inevitablemente, hablar de Sergio Llull. A sus 38 años, el base balear se ha convertido en una leyenda viva que personifica la historia moderna del club blanco. Con 29 trofeos en su vitrina, incluyendo 3 Euroligas y 9 Ligas, Llull no solo es el jugador con más títulos, sino que ya acecha los registros históricos de mitos como Clifford Luyk y Rafael Rullán. Su fidelidad es inaudita: tras 20 temporadas y 1.226 partidos, nadie ha defendido la camiseta madridista tantas veces, superando incluso cualquier récord previo en las secciones de baloncesto o fútbol.
Llull, el hombre de los records
Su impacto trasciende nuestras fronteras. En Europa, Llull es el hombre récord de la Euroliga, liderando la competición en partidos disputados y triples convertidos. Pese a la veteranía, el Increíble no tiene intención de colgar las botas y ya mira hacia una posible renovación que le convertiría en el jugador con más temporadas en la élite continental. »Estoy bien. Físicamente me encuentro bien. Tengo ya 38 años. No soy joven, pero sigo teniendo las mismas ganas y la misma ilusión por jugar a este deporte que las que tenía antes», confesó recientemente en una entrevista para Basket News, dejando claro que su fuego competitivo sigue intacto: »Ojalá me renueven otro año y pueda seguir disfrutando de este deporte y compitiendo para el Madrid».
Uno de los capítulos más fascinantes de su carrera fue su ‘no’ a la NBA. En 2015, tras una temporada perfecta donde lo ganó todo con el Madrid y fue nombrado MVP, los Houston Rockets de James Harden llamaron a su puerta con insistencia. Tenía el mundo a sus pies, pero el corazón pesó más la vida en Texas: »Podría haber jugado en la NBA. Obviamente están los mejores jugadores del mundo allí y yo venía de hacer una gran temporada en la Euroliga, en la ACB con el Madrid…», recuerda el base.
Decidió quedarse en Madrid
A diferencia de otros talentos europeos, Llull prefirió la gloria en casa a la aventura americana. »Habría sido un buen momento para ir. No fue tanto un asunto familiar, porque no tenía hijas ni estaba casado en esos momentos, sino que me sentía muy querido en Madrid, quería luchar por los títulos y tomé esa decisión», explica con la serenidad que dan los años.
Aunque admite que »mi juego se habría adaptado bien al de la NBA», no guarda ni un ápice de arrepentimiento por haberse quedado en la capital española. Al final, Sergio Llull eligió ser el rey en Madrid antes que un peón en Estados Unidos, y el tiempo le ha dado la razón.




