Lamine Yamal, campeón del mundo: «No juego por dinero, sino porque me encanta y me divierto. Los jugadores obsesionados con los goles o las asistencias no disfrutan»

Lamine Yamal, campeón del mundo: «No juego por dinero, sino porque me encanta y me divierto. Los jugadores obsesionados con los goles o las asistencias no disfrutan»

El internacional español muestra sus principios como futbolista, señala lo que más le motiva y se ve claramente favorito para ganar el Balón de Oro

«Otra más». Esa fue la contestación de Lamine Yamal tras anotar dos goles ante Croacia cuando le hicieron la pregunta de si había sido otro argumento para ganar el Balón de Oro a finales de mes. El joven internacional español del Barça siempre ha sido muy claro en sus explicaciones y a la hora de decir lo que piensa. Y, en más de una ocasión, eso le ha creado problemas. Aparte de que muchos le tachen de falta de modestia.

A él le ha dado igual. El joven catalán ha sido descarado desde que, muy pequeño, Xavi Hernández le dio la oportunidad de jugar junto a sus ídolos. No tuvo miedo. Al contrario, fue insultantemente descarado y eso le hizo crecer y ganarse un puesto en un equipo lleno de estrellas. Y en una selección española con la que ya ha ganado la Euroopa y el Mundial, algo que muy pocos pueden lograr a lo largo de toda una carrera. Y sólo tiene 18 años…

Con el mismo descaro y soltura expresa sus opiniones. Y así lo ha podido comprobar el diario The Guardian, donde ha dejado claras cuáles son sus prioridades. «La cuestión es que amo el fútbol. No juego por dinero; juego porque me encanta. Los jugadores que se obsesionan con los goles o las asistencias no lo disfrutan. Yo juego para divertirme», afirma el internacional español.

Esa diversión, propia del niño que aún es, la ha destacado en otras ocasiones, donde ha mostrado cuáles son sus prioridades a la hora de jugar. “Nunca he sido una persona que cuando va a salir al campo piense: ‘tengo que meter cuatro goles y dar tres asistencias’. (…) Quiero disfrutar, quiero hacer lo que hacía en el parque antes, que la gente se divierta, yo divertirme con mis compañeros”, refleja el de Rocafonda.

La alternativa de Lamine Yamal a los números

Lamine Yamal, una vez sentadas estas bases, promueve cuál es su alternativa a esta obsesión por lograr unas estadísticas que le sitúen como el mejor. “Mi forma de jugar es mi argumento más fuerte y lo que me hace diferente. Yo juego para divertirme: regatear, dar un toque, dos toques, hacer que un compañero marque… Juego por la felicidad de los aficionados, por escuchar a la gente decir ‘¡Olé!’. Por eso juego. Disfruto de ello”, sentencia el de Mataró.

Por eso, avisa, mientras siga participando en el juego, seguirá siendo el mismo. “Nunca llegaré a casa enfadado porque no he marcado un gol. Marcar un gol es una estadística. Yo me enfado si no toco el balón, si no puedo disfrutar”, señala.

Su idea del disfrute cree que coincide con los aficionados y así lo manifiesta por lo que pudo comprobar en el reciente Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, donde sin haber jugado nunca una Copa del Mundo ya era una de las grandes estrellas presentes.

La expectación que Yamal creó en el Mundial

«En el Mundial se oía y se sentía. Cuando recibía el balón, la gente se levantaba, uno tras otro, a lo largo de toda la grada. Como si dijeran: ‘A ver si este tipo es realmente lo que dicen que es’. Esa sensación, esa expectación, es algo que solo se vive en el deporte cuando eres un jugador como yo», explica Yamal.

Y eso, lejos de presionarle, le motiva a volver a hacerlo y a demostrar que es capaz de satisfacer las expectativas de la gente. «Es como si algo en tu interior te hiciera sentir más poderoso que nadie. Sientes una oleada de energía a tu alrededor y te crees Superman. Te crees Spiderman. Te sientes espectacular…», admite.

El atacante del Barça y de la selección española cree que todo eso son argumentos de sobra para ganar este año el Balón de Oro. Y por eso no se ha escondido a la hora de reclamarlo para sí mismo. «Siendo totalmente sincero, no es solo este año que he estado a un nivel de Balón de Oro, sino desde hace más tiempo. Todo el mundo lo sabe. Saben que soy un jugador diferencial», añade.

El Balón de Oro, algo que cree merecerse

“El Balón de Oro es el premio que recompensa al mejor jugador del año, al jugador diferente, aquel al que da placer ver jugar. No tiene nada que ver con la cantidad de goles que marca”, afirma para diferenciarse, entre otros, al que considera su gran rival, un Mbappé que ha sido el máximo goleador de Liga, Champions y Mundial. Y del que cree que está por delante.

Con la misma suficiencia piensa de la selección española, con la que ha ganado casi todo lo que ha jugado desde que debutara con 16 años. Entonces, en Alemania, no era consciente de lo que estaba jugando. Ahora sí.

«Ni siquiera sabía quién era, dónde estaba ni la importancia de todo aquello», afirma sobre la Eurocopa 2024. Ahora, ya lo mira de otra forma y no quiere dejar de ganar: «¿Por qué no ser la mejor Selección de la historia? ¿El mejor Barcelona? Si hay alguien en el mundo que no se acomoda con el éxito, que no se conforma con lo habitual, soy yo».

Scroll al inicio