Los delegados del organismo europeo emiten un mensaje de tranquilidad y se ciñen la normativa vigente: si el Atlético no la cumple, «calibrarán y recortarán» la hierba
La previa del partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona continúa marcada por las discrepancias azulgranas en cuanto al estado que presentará el césped del Metropolitano. Las recientes manifestaciones por parte de los barcelonistas en relación con el estado del terreno de juego del estadio colchonero han suscitado una notable controversia en la antesala del enfrentamiento europeo entre ambos y el foco de la discusión se ha centrado principalmente en la altura y sequedad del césped, aspectos que han generado cierta inquietud en el conjunto azulgrana y un malestar sostenido del club anfitrión como respuesta.
Uno de los momentos más comentados durante su sesión de entrenamiento previa al encuentro fue la reacción del técnico barcelonista, Hansi Flick, quien elevó queja de su descontento señalando las condiciones del campo mientras dialogaba con un delegado de la UEFA. Estas quejas no pasaron desapercibidas en el seno del Atlético de Madrid, interpretando la petición de Flick con verdadero descontento al considerarse una crítica directa hacia la preparación del terreno de juego. Evidentemente, esto solo servirá para encender los ánimos de un coliseo que presentará un lleno histórico.
Altura máxima: 30 mm
Sin embargo, no hay demasiados motivos para la alarma ni para apuntar a una ‘mano negra’ con el césped. El reglamento es el reglamento y basta con cumplirlo. El marco normativo de la UEFA establece criterios precisos en cuanto a las condiciones del césped, especialmente en lo relativo a su longitud. Según la normativa vigente, la altura máxima permitida es de 30 milímetros, es decir, tres centímetros. Este parámetro debe ser comunicado con exactitud por el club local durante la reunión organizativa previa al partido, celebrada habitualmente el mismo día por la mañana, y consignado en la documentación oficial del encuentro. Además, el organismo europeo se encargará de verificar el cumplimiento de estas especificaciones para garantizar la equidad competitiva.
Sin problema: si está largo, se cortará
Ante las inquietudes planteadas por el Barcelona, los responsables de la UEFA reaccionaron con rapidez, trasladando un mensaje de tranquilidad. El delegado advertido por Flick no quiso entrar en polémicas y se limitó a asegurarle que se realizarían las mediciones pertinentes y que, en caso de detectarse desviaciones respecto a lo estipulado, se procedería a ajustar la altura del césped conforme al protocolo establecido. De este modo, se subrayó que existen mecanismos claros para corregir cualquier eventualidad y que no hay motivo para la preocupación.

Por otro lado, el reglamento concede cierto margen de decisión al club anfitrión en lo que respecta al riego del terreno de juego. El Atlético de Madrid, en este sentido, puede determinar si riega o no el césped, así como el momento en que lo hace, ya sea antes del partido, durante el descanso o incluso de manera parcial en distintas zonas del campo. Esta facultad forma parte de las prerrogativas del equipo local y no contraviene la normativa siempre que se mantengan los estándares generales exigidos.
Con el paso de las horas, la inquietud inicial en el entorno del Barcelona ha ido disminuyendo. Desde el propio club se transmite confianza en que el terreno de juego presentará unas condiciones adecuadas para la disputa de un partido de máxima exigencia como el que corresponde a unos cuartos de final de la Champions League.




