A falta de que se anuncian oficialmente los fichajes para la próxima temporada, los equipos de MotoGP también están pendientes de lo que ocurre con el futuro de sus actuales técnicos
Con sólo tres carreras nada más, el Mundial de MotoGP ha cobrado mucho morbo por la auténtica revolución de pilotos que va a haber el próximo curso que por cualquier otro motivo. Y es que, a falta de que los equipos reciban los permisos burocráticos para hacer oficial sus próximas incorporaciones, ya se conoce dónde competirán las principales espadas del campeonato.
Y uno de los que cambiará de casa será el español Pedro Acosta, quien se ha comprometido con Ducati, donde recogerá el testigo de Pecco Bagnaia, quien a su vez pondrá rumbo a Aprilia.
Y fruto de dichos movimientos, los distintos equipos también andan pendientes de lo que harán sus propios técnicos. Y sin ir más lejos, estos dos movimientos anteriormente mencionados han generado un conflicto en el organigrama de Ducati con la decisión que pueda tomar Cristian Gabarrini, ingeniero de pista del propio Pecco Bagnaia.
Después de casi ocho años trabajando junto al italiano, en su cabeza existe el dilema de poner fin a dicha relación y comenzar una aventura con el de Mazarrón o, por el contrario, marcharse junto a Bagania a Aprilia.
Bagnaia tendrá poder en Aprilia
El piloto italiano se ha visto obligado a buscar cobijo ante la ausencia de noticias sobre su renovación en Ducati. Y aunque primero coqueteó con Yamaha, el fichaje de Jorge Martín por esta ha terminado haciéndole reconducir su ruta hasta Aprilia, donde le han ofrecido un contrato menos jugoso económicamente hablando pero con mayor estabilidad (cuatro años, revisable a los dos).
Así, en Aprilia va a formar pareja con su compatriota Marco Bezzecchi y, salvo que este salga campeón en 2026, la estrella principal del equipo será Bagnaia, nada más que por palmarés.
En líneas generales, los pilotos top suelen tomar la decisión de llevarse a sus técnicos de confianza cuando cambian de equipo, pero no siempre se produce dicho acuerdo.

Y es que, ahora, a Gabarrini tiene un importante debate que resolver en su cabeza: mostrarle fidelidad a un Pecco venido a menos en los últimos años o apostar por un Pedro Acosta que va en línea ascendente.
El currículum de Gabarrini
A punto de cumplir 54 años, posee una licenciatura en Ingeniería mecánica por la Universidad de Ancona, y llegó a MotoGP a finales de 2002 para trabajar en el equipo LCR como ingeniero de datos. En 2005 le fichó Ducati como mánager técnico e ingeniero electrónico, una posición en la que permaneció dos años, hasta que en 2007 el fabricante italiano fichó a Casey Stoner y colocó a Gabarrini como su jefe técnico, logrando el primer título de MotoGP de la historia de la casa de Bolonia, y el primero para el australiano.
En 2011 se fue a Honda junto a Stoner con quien ganó un nuevo título de MotoGP (2011). En 2013 se convirtió en Ingeniero de carreras de HRC, trabajando con Marc Márquez y Dani Pedrosa, y le ascendieron a jefe de ingeniería de Honda en MotoGP en 2015.
En 2017 regresó a Ducati para trabajar con Jorge Lorenzo, con el que estuvo dos años, hasta final de 2018, cuando empezó con Pecco. Primero dos años en Pramac, hasta que en 2021 Bagnaia dio el salto al equipo oficial y Gabarrini siguió sus mismos pasos como su jefe técnico.
La petición de Pedro Acosta a Ducati lo puede resolver todo
Una de las peticiones que Pedro Acosta le ha hecho a Ducati es poder trabajar con Gabarrini, según desvela Motorsport.com. Fuentes consultadas por dicho medio indican que «ambos se conocen, hablan a menudo y existe buena química», mientras que otras resaltan que «la idea que es que continúe con Ducati, y todo apunta a ello».






