La plantilla del Rayo Vallecano ha roto su silencio sobre la crisis institucional que atraviesa el club. A través de un comunicado conjunto, los jugadores reclaman una solución para el Estadio de Vallecas, respaldan a la afición y piden estabilidad para centrarse únicamente en competir
La crisis que sacude al Rayo Vallecano ya no solo enfrenta a la afición, el club y las administraciones. El vestuario también ha decidido alzar la voz. Los futbolistas del primer equipo, con el capitán Óscar Valentín como portavoz, han emitido un comunicado conjunto en el que muestran su preocupación por la situación que atraviesa la entidad y, sobre todo, por el futuro del Estadio de Vallecas. El mensaje, firmado por toda la plantilla, supone la primera intervención pública de los jugadores desde que estalló el conflicto institucional.
Aunque meses atrás ya habían denunciado, a través de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), las condiciones en las que desarrollaban su trabajo, en esta ocasión el mensaje va mucho más allá. Los jugadores ponen el foco en el deterioro de su estadio, respaldan las reivindicaciones históricas de la afición y reclaman una solución que permita recuperar la normalidad cuanto antes.
Un vestuario que se posiciona junto a la afición
El comunicado comienza con una declaración de intenciones que deja clara la postura del grupo. La plantilla insiste en que su único deseo es seguir jugando en Vallecas, delante de su gente y en el estadio que consideran parte esencial de la identidad del club. Para los futbolistas, competir como locales junto a su afición no es solo una cuestión deportiva, sino también emocional.
Los jugadores recuerdan que durante años los seguidores franjirrojos han denunciado el progresivo deterioro de las instalaciones mediante imágenes, vídeos y numerosas protestas públicas. Sin embargo, consideran que esas advertencias nunca recibieron la atención necesaria por parte de los responsables del club y de la Comunidad de Madrid.
En su escrito aseguran que la situación actual no es consecuencia de un problema puntual, sino el resultado de muchos años sin realizar el mantenimiento adecuado. «Esto no ha ocurrido de un día para otro. Esto se podía haber evitado», defienden, lamentando que el estadio haya llegado a un punto crítico después de tanto tiempo acumulando deficiencias.
La plantilla también pone el foco en los miles de aficionados que cada dos semanas llenan las gradas de Vallecas para apoyar al equipo. Los futbolistas consideran que los seguidores merecen disfrutar de los partidos con todas las garantías de seguridad y en unas instalaciones que estén a la altura de la historia de una entidad centenaria.
El objetivo: estabilidad para centrarse en el fútbol
Pese al tono firme del comunicado, los jugadores evitan alimentar la confrontación y apuestan por un mensaje de unidad. El vestuario asegura que su única prioridad es recuperar la estabilidad necesaria para competir en las mejores condiciones posibles y representar con orgullo el escudo del Rayo Vallecano.
Los futbolistas muestran su confianza en que las personas encargadas de solucionar el conflicto actúen pensando exclusivamente en el bienestar del club y de todos los que forman parte de él. Recuerdan que el Rayo Vallecano acumula más de cien años de historia y consideran que una institución con ese recorrido merece ser tratada con el respeto que corresponde.
La plantilla también dedica un apartado especial a la relación entre el club y la afición. Los jugadores califican a los seguidores como uno de los activos más importantes de la entidad y reconocen que les gustaría que la convivencia entre ambas partes mejorara en el futuro. Un deseo que refleja la preocupación del vestuario por el ambiente que rodea actualmente al equipo.
Como cierre, los futbolistas reivindican el compromiso que siempre han mostrado con el barrio y con los valores que representa el Rayo Vallecano. Se definen como un vestuario unido, sano y comprometido con el bien común, recordando las numerosas iniciativas sociales en las que han participado en los últimos años.
El mensaje concluye con una frase cargada de simbolismo que resume el sentimiento de la plantilla en uno de los momentos más delicados de la historia reciente del club: «Queremos que la llama de Vallecas nunca se apague». Una declaración que convierte al vestuario en un nuevo actor dentro de una crisis que sigue abierta y para la que, por ahora, todavía no existe una solución definitiva.





