El ‘Submarino’ es el equipo de las grandes ligas que acumula más encuentros consecutivos recibiendo goles pese a limitar notablemente la producción ofensiva de sus adversarios
Hay una estadística que permite entender una de las grandes particularidades del inicio de temporada del Villarreal. El equipo de Iñigo Pérez ha conseguido reducir de manera considerable el volumen de remates de sus adversarios, pero continúa teniendo enormes dificultades para cerrar los partidos sin recibir goles.
El dato más llamativo es contundente: el conjunto amarillo acumula 22 encuentros consecutivos encajando, una racha que le convierte en el equipo de las cinco grandes ligas europeas con más partidos seguidos sin dejar su portería a cero. La explicación no está tanto en la cantidad de ocasiones concedidas como en la extraordinaria eficacia que están mostrando sus rivales cuando consiguen encontrar los tres palos.
22 partidos sin una portería a cero
Para encontrar la última jornada en la que el Villarreal terminó un partido sin recibir goles hay que remontarse al 18 de febrero, cuando derrotó al Levante por 0-1. Desde entonces, la portería amarilla ha sido perforada en todos sus encuentros.
La racha comenzó con 14 partidos consecutivos de la pasada temporada y se prolongó con las siete primeras jornadas de la actual Liga y el estreno en la Champions League ante el Borussia Dortmund. En total, 22 partidos seguidos recibiendo al menos un tanto.
Es una secuencia que coloca al Villarreal por delante de otros equipos europeos en este particular registro. El Colonia alemán acumula 19 encuentros consecutivos encajando, mientras que Estrasburgo y Brest suman 14 y el Racing de Santander, 12.
El rival necesita muy poco para marcar
El dato adquiere otra dimensión cuando se analiza la puntería de los adversarios. El Villarreal no está permitiendo grandes volúmenes de remates a portería, pero los que llegan están teniendo una efectividad extraordinaria. El ejemplo más reciente es especialmente significativo. Frente al Levante y el Málaga, el ‘Submarino’ venció permitiendo solo un disparo entre los tres palos en cada encuentro. Lo curioso es que ambos intentos terminaron en gol.
Eso significa que sus dos últimos rivales registraron un 100% de efectividad en sus remates a portería. Una anomalía estadística que ayuda a explicar por qué el equipo sigue sin conseguir esa ansiada portería a cero pese a conceder tan poco.
Una tendencia que se repite
No se trata, además, de casos aislados. El patrón aparece en numerosos encuentros de esta temporada. El Racing de Santander consiguió marcar dos goles con tres remates entre los tres palos, alcanzando un 66,7% de acierto. El Atlético de Madrid, por su parte, convirtió dos de sus cuatro disparos a portería, un 50% de efectividad. Ante el Alavés volvió a producirse una situación similar: un gol con apenas dos remates entre los tres palos, también un 50% de acierto.
Todavía más llamativo fue el partido contra el Deportivo de La Coruña, saldado con derrota por 2-3 en La Cerámica. El conjunto gallego convirtió sus tres remates a portería en tres goles, es decir, un 100% de eficacia.

También ocurre en la Champions
La tendencia no se limita a LaLiga. En su estreno europeo frente al Borussia Dortmund, el Villarreal recibió seis disparos entre los tres palos y encajó tres goles. El conjunto alemán convirtió exactamente la mitad de sus remates a portería.
El porcentaje baja respecto a algunos rivales ligueros, pero sigue siendo una efectividad elevada: tres goles con seis tiros entre los tres palos.
Mucho menos volumen, pero demasiado castigo
La paradoja del Villarreal queda resumida en dos datos aparentemente contradictorios. Por un lado, el equipo está consiguiendo limitar el número de remates peligrosos de sus adversarios. Por otro, cuando estos consiguen dirigir el balón entre los tres palos, encuentran una recompensa con una frecuencia muy superior a la habitual. Eso explica que una defensa capaz de conceder únicamente un tiro a portería en cada uno de sus dos últimos partidos siga sin conseguir mantener su arco a cero.
La racha de 22 encuentros consecutivos encajando es la consecuencia más visible. Detrás existe un dato todavía más revelador para analizar el problema y es que el Villarreal no necesita que le generen muchas ocasiones para recibir gol. Sus rivales están sacando un rendimiento extraordinario de prácticamente cada remate que logra superar el filtro defensivo.





