Los jugadores del conjunto madridista no se pronunciaron ante la prensa por el temor del club a que su enfado provocase una rajada con consecuencias, pero el inglés sí fue cazado tras el partido insultando al colegiado Ortiz Arias
La derrota en el derbi ante el Atlético de Madrid ha escocido mucho en el seno del Real Madrid, donde se sienten profundamente indignados por el arbitraje de Miguel Ángel Ortiz Arias, así como por la actuación de su compañero Trujillo Suárez, responsable del VAR. Ambos fueron señalados por José Mourinho en una incendiaria rueda de prensa, pero desde el club blanco se decidió que solo fuese el portugués quien diese la cara y los jugadores no comparecieran ante la prensa, por temor a que el enfado les hiciera lanzar duras críticas y llevarse además una sanción.
«Qué vergüenza, dios mío. Dos tarjetas rojas. Hijo de puta»
Así, ninguno de los miembros del conjunto madridista se han pronunciado públicamente, aunque obviamente sí le mostraron su malestar al colegiado madrileño durante el partido y a la conclusión del mismo. Sin ir más lejos, Jude Bellingham fue cazado por las cámaras tras el pitido final dirigiéndose a él a voces con unas palabras que podrían ser estudiadas por los comités: «Qué vergüenza, madre mía. Dos tarjetas rojas, dos, dos. Hijo de la gran puta», afirmó.
Cabe recordar en este sentido que no es la primera vez que el centrocampista inglés se calienta de forma desmedida contra los árbitros. Ya en la final de la Copa del Rey de 2025, ante el FC Barcelona, fue expulsado por dirigirse a los colegiados «con actitud agresiva y teniendo que ser sujetado por sus compañeros», si bien se estimaron las alegaciones madridistas y no fue finalmente sancionado.
Las quejas del Real Madrid
En esta ocasión, el cabreo en el Real Madrid era mayúsculo al considerar que se vieron claramente perjudicados. Para empezar, en los primeros minutos del partido hubo dos faltas de Baena sobre Arda Güler que bien pudieron ser merecedoras de amarilla, si bien se quedaron si castigo alguno. Pero la indignación de los blancos llegó con otras dos jugadas en las que reclamaron sendas expulsiones directas.
En la primera, en un balón dividido entre Bellingham y Cuti Romero, Ortiz Aras señaló en un primer momento amarilla para el inglés, si bien Trujillo Suárez avisó a su compañero desde el VAR para que revisara la acción en el monitor. Tras ello, el colegiado le quitó la tarjeta al madridista y se la mostró en su lugar al central argentino, que había dejado la planta para pisar con sus tacos la rodilla del rival.

Luego, poco antes del descanso, Kang-in Lee le clavó los tacos en el tobillo a Fede Valverde, doblándoselo, y sin opción de jugar el balón, pero el surcoreano no se llevó ni la amarilla y desde el VAR tampoco corrigieron al árbitro principal. Una acción que desató un rifirrafe entre Rüdiger y Hjulmand al acceder al túnel de vestuarios, debiendo intervenir la seguridad privada. Pero ninguno de ellos fue expulsado, viendo la roja en su lugar otros de los implicados, como fueron Pedro Machado, asistente de Mourinho, y Pablo Vercellone, preparador de porteros de Simeone.
«¡Nos han jodido bien!»
Ya una vez en el vestuario visitante del Metropolitano, los jugadores del Real Madrid no podían ocultar su irritación. «Nos han jodido bien! ¡Nos han puesto a arbitrar a un cobarde!”, se pudo escuchar desde el interior del mismo, como ha recogido el diario As.
Pero la indignación madridista iba incluso más allá del partido, deslizando que ha habido otros encuentros en LaLiga en los que tanto el Atlético de Madrid como el FC Barcelona se han visto favorecidos. En el caso de los rojiblancos, con el gol anulado a Osasuna la jornada anterior o un penalti a favor ante la Real Sociedad, como el decretado sobre Lamine Yamal ante el Levante en lo que respecta a los azulgranas. Por ello, tanto Mourinho como sus pupilos creen la clasificación actual está condicionada por los árbitros.




