La fiebre por los cromos del Mundial llega a Sevilla: «Encontrar las estampas es un mundo»

La fiebre por los cromos del Mundial llega a Sevilla: «Encontrar las estampas es un mundo»

Futeros ha podido visitar uno de los rincones únicos de la ciudad, como es la Plaza del Cabildo, donde pequeño y mayores se reúnen cada domingo por la mañana para poder intercambiar sus respectivos cromos

Cuando se dice que Sevilla es una ciudad única, no es un decir. Cada rincón tiene su historia y todas ellas suelen explicar el vivir que esta ciudad tiene. Cuando hablamos de fútbol, todo lo dicho aumenta al cuadrado. Betis y Sevilla son las dos entidades que despiertan auténticas pasiones entre los sevillanos y definen el estilo de vida de una ciudad que vive el deporte rey de una manera única y especial. Esto es algo que se transmite de grandes a pequeños, estando algunas tradiciones más vivas que nunca. Una de ellas es el coleccionismo de cromos y Sevilla tiene un rincón envidiable, como es la Plaza del Cabildo.

«Sile» o «Nole». Muchos de los que leen ambas palabras saben a las mil maravillas lo que significa, ya que solía ser la expresión para decir si ese cromo era repetido o si faltaba en el respectivo álbum. La evolución del fútbol en España ha ido a la par con la de los cromos, estos que han servido como recuerdo de las épocas de ese fútbol auténtico que tanto se añora. ¿A quién no se le salta una lágrima si ve un cromo de Gordillo o de Unzué? Algo complicado para un sevillano.

Con el paso de los años, el mundo del coleccionismo del fútbol ha ido cambiando, y mucho. Ahora son varias las colecciones que se encuentran, incluso existe la edición ‘pegatina’ y la ‘cartón’. También ha cambiado el precio de los sobres e, incluso, la forma de coleccionar. Pero, si algo sigue siendo la misma, es la pasión con la que los más pequeños abren sus paquetes de cromos e intercambian sus ‘repes’ con otros jóvenes. Sevilla, como no podía ser otra manera, tiene un rincón especial para esos intercambios, y esta se encuentra en uno de los entresijos de la Avenida de la Constitución.

La Plaza del Cabildo, el pulmón para los coleccionistas

Superando el Archivo de Indias, y encarando la parte mitad de la Catedral de Sevilla, encontramos un pequeño pasillo que da lugar a la Plaza del Cabildo. A pesar de su pequeño tamaño, tiene una vida que surge los domingos por la mañana, como es la del coleccionismo. Varias son las personas que montan sus respectivos puestos donde venden todo tipo de antigüedades, aunque con un mayor protagonismo para las monedas y los billetes singulares. Apenas hay que echar un vistazo para observar las auténticas joyas que existen, algo incluso complicado de imaginar.

Sin embargo, desde hace unos años, son los cromos de fútbol los que han adquirido el cartel principal. Niños, acompañados de sus respectivos padres, se dan lugar en este enclave para poder cambiar sus respectivas estampas y seguir dando pasos para completar sus álbumes. Ataviados con importantes ‘tacos de estampas’ y sus listas con aquellos cromos que les faltan, van pasando las horas y el tiempo casi que ni corre, con una ilusión que se impregna si uno está más de diez minutos allí.

También son varios los puestos que aprovechan esto para poder vender los cromos de forma separada, habiendo diferentes rangos de precios dependiendo de la importancia del cromo. Por poner un ejemplo, no cuesta lo mismo el cromo de Messi que el de Vozinha, aunque su fama ha podido hacer que suba algo. Un detalle más de este mundo del coleccionismo que se concentra en esta plaza sevillana.

La fiebre por la colección del Mundial de EE.UU

«¿Cómo llevas el álbum? Mal. Bastante mal». Estas fueron las palabras sinceras que uno de los niños entrevistados comentó a Futeros, ya que la locura de los cromos mundialistas está alcanzando niveles nunca vistos. Es complicado, incluso, encontrar el álbum, y es que esta edición del Mundial está siendo reconocida por la complejidad por poder adquirir un mero sobre. Esto hace que se tenga que apostar por estos intercambios para hacer que el sueño de conseguir los más de novecientos cromos que tiene este álbum no se convierta en una pesadilla.

«Nos falta mucho, son muchísimos cromos, cerca de novecientos cromos. Tenemos que venir aquí porque también ha habido una escasez de cromos durante un tiempo», declaró uno de los entrevistados. Con esto hay algo claro, y es que la pasión por el coleccionismo no acaba nunca.

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