La F1 se vuelca con Michael Schumacher en una oleada de homenajes: «Es el fin de una era»

La F1 se vuelca con Michael Schumacher en una oleada de homenajes: «Es el fin de una era»

El pasado 22 de octubre se cumplió el 20 aniversario del primer adiós de Michael Schumacher, fue en 2006 en el circuito de Interlagos. Además, en este mismo mes se ha estrenado en Netflix el documental ‘Schumacher’94, que relata cómo se fraguó su primer título con Benetton en 1994. En torno al ex piloto alemán sigue reinando el silencio en relación a su estado de salud

Hay tardes que explican mucho mejor a Michael Schumacher que cualquiera de sus siete Mundiales. La del 10 de septiembre de 2006 en Monza es una de ellas. El alemán acababa de ganar el Gran Premio de Italia, el 90.º triunfo de su carrera, ante una marea roja de tifosi entregada a Ferrari. Minutos después, en la sala de prensa del circuito, anunciaba que aquella sería su última temporada en la Fórmula 1.

Se cumplen ahora 20 años de aquel primer adiós, que se consumó el 22 de octubre de 2006 en Interlagos (Brasil). Y la figura de Schumacher vuelve a estar en boca de todos, no sólo por el aniversario, sino también por el estreno a comienzos de octubre del documental de Netflix Schumacher ’94, sobre su primer título, y por un silencio sobre su estado de salud que su familia mantiene desde el accidente de esquí que sufrió en Méribel en diciembre de 2013.

Paradójicamente, el piloto que le arrebató la corona en 2006, Fernando Alonso, sigue hoy en la parrilla. Con 45 años y la retirada siempre rondando su futuro, el asturiano renovó el pasado 29 de septiembre con Aston Martin para disputar en 2027 su temporada número 24 en la categoría reina. Schumacher, en cambio, decidió parar con 37.

Michael Schumacher, el adiós que nadie esperaba en Monza

El escenario no pudo ser más simbólico. Monza, el templo de Ferrari, la que fuera su casa durante once temporadas. Schumacher había salido segundo, se colocó líder gracias a la estrategia en boxes y ganó. Kimi Räikkönen, que esa misma tarde fue anunciado como su sustituto para 2007, terminó segundo con McLaren. Alonso, por su parte, se retiró en la vuelta 43 con el motor de su Renault roto, lo que dejaba al alemán a tan sólo dos puntos del asturiano en el Mundial.

Fue entonces cuando llegó el mazazo. «Las palabras no son suficientes y nada de lo que pueda decir ahora expresará nunca del todo cuánto amo este mundo fascinante», reconoció el propio Schumacher en su despedida. «Desde el karting hasta la Fórmula 1 he vivido momentos que nunca olvidaré. Pronto mi futuro pertenecerá a mi familia, aunque estoy feliz de seguir siendo parte de Ferrari«, añadió el de Kerpen, quien, eso sí, dejó claro que en ese momento lo único que le importaba era el Mundial de 2006.

En Maranello, lógicamente, el golpe fue duro. «Siempre había dicho que la decisión de retirarse sería sólo suya», explicó Luca di Montezemolo, presidente de Ferrari, en el comunicado oficial de la Scuderia, en el que también admitía sentir «tristeza». Jean Todt, director general de la escudería y su gran valedor durante la etapa más laureada de la historia del Cavallino, fue todavía más allá: «Es un hombre excepcional y se convertirá en una leyenda como piloto».

Fernando Alonso junto a Michael Shchumacher y Vettel

Niki Lauda y los rivales de Schumacher, rendidos al alemán

Lo más llamativo de aquel día, sin embargo, fue la reacción del resto del paddock. Y es que Schumacher había sido un piloto que despertaba tanta admiración como recelo, con episodios como el de Jerez en 1997 o el de Mónaco ese mismo 2006 que le habían granjeado no pocos detractores. Pese a ello, nadie quiso quedarse sin rendirle homenaje. Niki Lauda, triple campeón del mundo, fue uno de los más contundentes en declaraciones recogidas por Autosport: «Si el mejor del mundo se retira, desde luego es un día triste. Se puede decir lo que se quiera, ganó siete campeonatos del mundo y puede que gane otro más. No hay nadie como él en el mundo, es único».

Incluso David Coulthard, con quien había protagonizado más de un encontronazo en pista, se descubrió ante el alemán: «Independientemente de que la gente crea o no en la ética de Michael en carrera, hay que reconocer que ha sido un gran campeón. Es el final de una era». Una idea, la del fin de época, que repitió Norbert Haug, jefe de Mercedes en competición, quien años más tarde acabaría reclutándolo para su regreso: «Con su retirada termina una era de la Fórmula 1».

Renault y Alonso, frente al Schumacher más competitivo

En el box de Renault, en cualquier caso, había poco espacio para la nostalgia. Alonso y Schumacher se jugaban el título y Pat Symonds, director de ingeniería del equipo francés, lo dejó claro con una frase que resume el espíritu de aquel duelo: «Sólo quiero ganarle. Me da igual que se retire o que se vaya a la guardería, sólo quiero ganarle».

No era para menos. Schumacher llegó a ponerse líder tras ganar en China, la que acabaría siendo la 91.ª y última victoria de su carrera. Sin embargo, una rotura de motor en Japón cambió el guion y todo se decidió en Brasil, donde el alemán necesitaba un milagro que nunca llego, siendo Alonso quien se llevó su segundo Mundial consecutivo tras los conquistados con Renault en 2005 y 2006, poniendo así fin al dominio que habían ejercido Schumacher y Ferrari. Un relevo generacional que el propio Alonso ha recordado en más de una ocasión, como cuando Jenson Button lo comparó con Schumacher o cuando recordó que, en sus inicios, su familia veía sus carreras en RTL, la televisión alemana, en plena era de Schumacher y Hakkinen.

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