El encuentro ante el Sporting de Braga disputado en La Cartuja en la noche del pasado 16 de abril, que ocasionó una decepción que costó mucho digerir, amenaza ahora el bolsillo de la entidad tras recibir una multa económica impuesta por la Comisión Antiviolencia
El Real Betis afronta unos merecidos días de vacaciones desde la satisfactoria tranquilidad que le aporta haber hecho historia en la temporada 2025/2026, con el deseado regreso a la UEFA Champions League después de 21 años de espera. A pesar del buen sabor de boca con el que terminó un curso ciclotímico por momentos, hay espinitas que cuesta retirar cuando se clavan y, en ese sentido, la dolorosa eliminación en los cuartos de final de la Europa League sigue anclada en el paladar verdiblanco. Ya no sólo por la manera en la que se escapó el choque, sino porque su factura sigue aumentando más de dos meses después.
Esta semana se ha celebrado la última reunión de la temporada en la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte; organo dependiente del Consejo Superior de Deportes del Gobierno de España y que se conoce de manera abreviada como ‘Comisión Antioviolencia’.
Nomenclaturas al margen, la sentencia ha dejado una fuerte multa económica para el Real Betis debido a incidentes en la grada del Estadio de La Cartuja en ese encuentro ante el Sporting Clube de Braga portugués. No obstante, los que peor parados han sido el Real Racing Club de Santander, el RC Deportivo de La Coruña y el CD Eldense, con solitud de cierre en sus estadios.
El Betis – Braga de la Europa League cuesta 30.000 euros, además de un buen sofocón
En un comunicado remitido después de su reunión de este pasado lunes, la Comisión Antiviolencia ha propuesto una multa de 30.000 euros para el Real Betis por la activación de un bote de humo en la grada y dos bengalas en el sector visitante del Estadio de La Cartuja.
Fue en el trancurso del partido de vuelta de los cuartos de final de la Europa League disputado entre el Real Betis y el SC Braga en la decepcionante noche del pasado 16 de abril, en la que el marcador pasó del 2-0 al descanso a la derrota por 2-4 que dejaba fuera de las semifinales (parcial 3-5 a favor de los lusos) a los pupilos de Manuel Pellegrini.

Cabe mencionar que fueron incidentes del todo minoritarios y aislados, dentro de un comportamiento ejemplar del grueso de una afición que ese día registró un ambientazo con la segunda mejor entrada de la historia. Y, si no estableció un nuevo récord, sólo fue por las restricciones que impone la UEFA y que evitan que la entidad pueda usar el aforo completo con teórica capacidad para 70.000 asientos. El techo sigue estando en los 67.447 espectadores que vieron El Gran Derbi ante el Sevilla FC del 1 de marzo (2-2); mientras que el choque contra el Braga congregó a un total de 66.694 béticos.
Dos meses de cierre para el estadio del Racing, uno para los campos del Deportivo y del Eldense
Lo más destacado del escrito sancionador de la Comisión Antiviolencia son las propuestas de cierre de El Sardinero, campo del Racing de Santander, por espacio de dos meses y durante un mes el de Riazor, del Deportivo de La Coruña, y el Nuevo Pepico Amat, del Eldense, por los incidentes registrados en los partidos en los que cántabros y gallegos celebraron el ascenso a LaLiga Hypermotion mientras los alicantinos festejaron su vuelta a LaLiga Hypermotion.

Según confirmó el Ministerio del Interior, en el caso del Racing la comisión solicita además de la clausura una multa de 200.000 euros, ya que, según un informe de la Oficina Nacional de Deportes (OND) de la Policía Nacional, al acabar el partido contra el Real Valladolid se produjo invasión de campo y se activaron varias bengalas entre la multitud, viéndose totalmente desbordado el aforo del campo por el acceso masivo de personas que esperaban fuera para unirse a las celebraciones con los que estaban dentro de El Sardinero.





