El ex zaguero brasileño sigue recordando su paso por La Palmera como «un momento tremendo y una experiencia espectacular», aunque le sigue estristeciendo doce años después el descenso a Segunda división y las acusaciones de «cobarde y mala persona» cuando, en realidad, cree que obró «con responsabilidad»
Llegó, primero, en calidad de cedido desde el Saint-Étienne, aunque su buen rendimiento en la segunda vuelta de la 11/12 propició que el entonces entrenador del Real Betis, Pepe Mel, recomendase al club que adquiriera su pase de forma definitiva. En total, Paulo Afonso Santos Júnior estuvo dos años y medio en la disciplina verdiblanca, marchándose tras el odioso descenso de la 13/14 a Segunda división con unos vergonzantes 25 puntos. Le quedaba un año más de vinculación, pero, tras apartarlo en pretemporada Julio Velázquez, a finales de agosto se llegó a un acuerdo para la rescisión unilateral tras 68 partidos oficiales y tres goles.
A sus 44 años, atiende Paulao a Futeros para repasar su estancia en La Palmera, que sigue recordando, pese a todo, como «un momento tremendo y una experiencia espectacular» por su trato «con los béticos, con la afición, con la familia«. Tanto que, pese al triste episodio que viene a la mente de todos, sonríe al rememorar su etapa con el escudo de las trece barras en el pecho: «He agradecido muchísimo las cosas que pasé en Sevilla y estoy muy contento por todo esto«. En la primera parte de su charla con este periódico, el otrora zaguero se centra en sus vivencias personales.

– (Pregunta) ¿Cuál es su mejor y peor recuerdo de su paso por el Real Betis?
– (Respuesta) El peor yo creo que fue el del Rayo Vallecano y también el descenso a Segunda división. Yo me quedé un poco triste con todo esto que pasó, porque las personas me destrozaron. Me ponían como un cobarde, como un hombre que… No sé cómo se dice, pero aquí en Brasil se dice un medroso. Me ponían como una mala persona, pero las cosas no… no sucedieron como yo quería. Entonces, yo me quedé muy triste, me quedé con una sensación de que todo lo que yo pasé en el Betis en el pasado, en 2-3 años allí, haciendo cosas bonitas, haciendo cosas buenas, partidos buenos, simplemente con un lance, simplemente en 2-3 minutos, las personas ya olvidaron todo lo que yo tenía hecho con el Betis. Entonces es un momento muy triste, y hasta hoy yo me quedo con esto. Y el momento bonito es la Liga Europa. Solamente eso.

– (P) Ha mencionado lo de Vallecas, sin duda un episodio extraño. Para el que no lo recuerde, usted se vino abajo y pidió el cambio a la media hora tras regalar un gol (una mala cesión a Antonio Adán la aprovechó Rubén Rochina para hacer el 1-0) y meterse otro en propia meta. Algo tremendamente inusual, que no suele pasar y que no le pasó antes ni le volvió a pasar después. Fue su antepenúltima vez con la camiseta del Betis.
– (Pide permiso para responder en portugués con el fin de ser preciso) Estoy de acuerdo con lo que acabas de decir, pero es una situación en la que realmente necesitas ser un hombre y asumir la responsabilidad. Porque la gente no sabe lo que sucede antes de los partidos. Pasé por un momento muy difícil, tanto a nivel personal como fuera del campo, pero asumí la responsabilidad. Podría haber dicho que me había lesionado, pero eso habría sido mentira. Podría haberme mentido a mí mismo, a los aficionados, a mis compañeros, diciendo que estaba lesionado, que me retiraba del partido y que todo estaba bien. Pero entonces habría sido un cobarde con mis compañeros y los habría dejado en el campo en una situación completamente diferente a la que podría haber ocurrido. Y preferí asumir la responsabilidad, asumir toda la responsabilidad. Y así fue. En otras palabras, la gente olvidó la derrota y echó toda la culpa a Paulao. Es decir, culparon a Paulao de todo lo ocurrido durante el año. La mala gestión, los fichajes desafortunados, todo lo que ocurría en el vestuario, todo lo que vivíamos día a día, los aficionados lo olvidaron y sólo se fijaron en esos pocos minutos del partido de Paulao. Por eso me sentí triste, porque en ese momento necesitaba más apoyo, sobre todo de la directiva, de mis compañeros, de quien estuviera allí. Me encontré solo en una situación muy complicada, esperando el apoyo de todos. Y los únicos que me apoyaron fuisteis tú, David (se refiere a David Díaz, compañero de Futeros entonces y actual jefe de prensa del Real Betis) y mi familia.

– (P) Gracias a Dios, la salud mental en el deporte ya no es un tema tabú e, incluso, hay jugadores como Ronald Araújo que decide parar y sanarse antes de seguir.
– (R) Sí, yo creo que lo que pasa dentro del campo, dentro del partido, a la afición, a las personas que no viven el día a día del jugador, les da igual. Si está jugando bien, si está jugando mal, todo da igual. La afición va al partido para simplemente ver ganar a su equipo. Lo que pasa antes del partido da igual a todos.

– (P) Cambiando de tercio: ¿a qué se dedica ahora? ¿sigue relacionado de alguna manera con el fútbol?
– Yo ahora me dedico solamente a mi hijo, a Gabriel (Carmo), a disfrutar lo máximo posible para que él sea, primero, un gran hombre en la sociedad, y, segundo, un gran futbolista. Y ahora yo intento ayudarlo a hacer las cosas correctas para que no sufra dentro del fútbol. Porque el fútbol es muy complicado. Porque hoy tú estás bien, las personas te quieren, pero mañana tú estás mal y tú ya no sirves, tú ya no puedes para las personas. Entonces, en el momento ahora es cuidar de mi hijo, de lo mental de mi hijo y que las cosas vayan bien con él.
Su hijo, su gran proyecto actual
– (P) Para quien no lo sepa, Gabriel acaba de proclamarse campeón del Mundial sub 17 celebrado en Córdoba con el Athletico Paranaense. Y el padre, doble de ancho, como se dice aquí, ¿no?
– (R) Sí, yo siento mucho orgullo, porque es un sueño de Gabriel, y todo lo que yo puedo hacer para que se concrete el sueño, lo estoy haciendo. Entonces, este título, este Mundial sub 17 ha sido tremendo para él, para mí, para mi esposa y para las personas de mi familia.

– (P) Juega también de central, como Paulao. ¿Le recuerda a usted con esa edad?
– (R) Ése seguro que será mejor que Paulao. Sí, sí, sí. ¿Zurdo? No, no, no, maneja las dos. Es muchísimo mejor que yo. Sí. Muchísimo, muchísimo mejor. Ése yo creo que va a pisar en campos mayores que yo.






