Éver Banega pudo haber llegado todavía más lejos. Así lo recuerda Mario Arques, que coincidió con el argentino en el Valencia y quedó marcado por un talento que, según explica, estaba al alcance de muy pocos
El talento en el fútbol profesional es una condición necesaria y cada vez más echada en falta. Las academias, las escuelas de fútbol y la tecnificación han convertido en una especie en peligro de extinción al futbolista criado en la calle. El profesionalismo ha ido imponiéndose al talento innato, que no siempre ha sido suficiente para alcanzar la cima absoluta del balompié mundial. Un claro ejemplo de esto es el argentino Éver Banega, un auténtico incomprendido del mundo del fútbol que pasó por LaLiga defendiendo la elástica de clubes como Valencia, Atlético de Madrid y Sevilla, encontrando su mejor fútbol en Nervión.
En una distendida charla con el podcast Offsiders, conducido por Mario Sanjurjo y Mickey Muñoz, el exfutbolista Mario Arques hace referencia a Banega, con quien coincidió en Valencia y quien le sorprendió tanto que aún hoy día lo recuerda. Tras formarse en las categorías inferiores del Hércules CF y el Villarreal CF, Arques emprendió una prolífica carrera internacional por países como Ucrania, India, Australia o Vietnam, haciendo balance ahora de ella.
«No ha sido Balón de Oro porque no ha querido», aseguró Arques cuando le preguntaron por el talento de Banega, con quien compartió con él entrenamientos, concentraciones y momentos dentro de la estructura valencianista. Y, por sus palabras, aquella experiencia le dejó una impresión muy concreta: Banega tenía unas condiciones futbolísticas extraordinarias: «Era imposible quitarle un balón».
Mario Arques recuerda especialmente la capacidad del argentino para proteger la pelota. Una cualidad que, en un centrocampista, suele marcar diferencias. Banega tenía la capacidad de recibir rodeado de rivales, girarse, aguantar el contacto y encontrar una salida donde aparentemente no existía. Un rol dentro del terreno de juego que muy pocos son capaces de conseguir. No era sólo buena técnica; Banega iba mucho más allá de todo ello: «Era un fenómeno, pero de los ‘cracks’. O sea, yo creo que ese no ha sido Balón de Oro porque no ha querido».
Banega, un crack controvertido fuera del campo
Éver Banega siempre se ha caracterizado por ser un futbolista muy controvertido dentro y fuera del campo. Su etapa en Valencia también estuvo acompañada por episodios de todo tipo, somo su famoso incidente con un Ferrari que salió ardiendo. Después de aquello episodio, el argentino se encontró con un Mestalla que le señalaba. Y, según el recuerdo del exfutbolista, respondió como mejor sabía: jugando al fútbol.
«Todos querían a Banega fuera, Banega fuera… Juega esa noche contra el Barça en Mestalla, la gente pitándole, silbándole, y mete un gol en la línea del área de falta, por encima de la barrera, y ganaron 1-0», recuerda Mario Arques, quien rememora cómo, después de las sesiones con el primer equipo, varios jugadores se quedaban practicando lanzamientos de falta y el argentino, sin embargo, bromeaba que al final iba a ser él quien asumiría la responsabilidad cuando llegara el día del partido.
Thiago y Rafinha ya sorprendían de niños, según Arques
La conversación de Offsiders dejó además otras historias que ayudan a entender la particular trayectoria de Mario Arques. Una de las más curiosas se remonta a su infancia, cuando jugaba en el Montemar de Alicante. En aquella época se enfrentó a un equipo de Elche que terminó goleando al suyo por 5-0. Lo sorprendente llegó cuando descubrió quiénes habían marcado los cinco tantos.»Los cinco goles nos los meten dos hermanos brasileños, que quizá os suenen porque creo que luego tocaron algo de fútbol profesional: eran Rafinha y Thiago Alcántara», los hjios de Mazinho, recuerda Arques recuerda perfectamente la diferencia que marcaban.
La lección del Villarreal que cambió su manera de jugar
Otra de las etapas fundamentales en la formación de Arques fue su llegada al Villarreal CF. Allí descubrió una estructura de cantera mucho más exigente y empezó a convivir con jugadores que ya eran habituales en las categorías inferiores de la selección española. Pero hubo un futbolista que le marcó especialmente: Bruno Soriano: «Yo me fijaba en cada detalle, cómo jugaba… Veías que físicamente tampoco era nada especial, pero era el mejor: no perdía un balón, jugaba a uno o dos toques, veía el fútbol antes que nadie».
La cantera del Villarreal le enseñaría además algo que terminaría incorporando a su juego: pensar antes de recibir. Durante un partido del juvenil, el entonces director deportivo le dio una instrucción muy concreta después de haberle mostrado vídeos de Xavi Hernández: «Quiero que hoy solo juegues al primer toque. No quiero que des más de dos toques. Todo al primer toque».
Mario Arquez, de querer dejar el fútbol a jugar en India
Después de pasar por el fútbol español, Mario Arques recaló en Ucrania, donde vivió una experiencia especialmente dura con el Karpaty Lviv. Lo que comenzó con hoteles, vuelos y la estructura propia de un equipo de Primera división terminó convirtiéndose en interminables desplazamientos por carretera. «Autobuses de 24 a 36 horas (…) Parando cada cuatro horas, controles militares, soldados armados, los del equipo bebiendo vodka en la parte de atrás».

Hasta llegó a plantearse abandonar el fútbol profesional. Sin embargo, cuando ya había tomado la decisión de dejarlo, recibió una llamada que cambiaría su trayectoria. Aquella llamada le llevó al Jamshedpur FC y abrió una nueva etapa de su carrera. «Y ahí me cambió la vida».





