Tras lograr una sonada remontada en Balaídos con el Deportivo Alavés, el centrocampista gallego expresó sus mejores deseos en lo que resta de temporada para su ex equipo, al que pudo regresar el pasado verano
El Celta de Vigo se vio sorprendido en Balaídos por un Deportivo Alavés que firmó una remontada histórica. Los celestes ganaban por 3-0 en el minuto 37 y de forma inexplicable tiraron por la borda tan importante ventaja para acabar cayendo por 3-4, perdiendo además de ese modo una oportunidad de oro para igualar con el Real Betis en una quinta plaza que tiene muchos visos de otorgar un billete para la Champions.
El plan de Quique Sánchez Flores, técnico del conjunto babazorro, salió perfecto, tras realizar hasta cuatro sustituciones en el intermedio. Así, entre los jugadores que le cambiaron la cara al partido estuvo Denis Suárez, que regresaba a Vigo después de que el pasado verano estuviese cerca de concretar su vuelta al club gallego como agente libre tras rescindir su contrato con el Villarreal. Finalmente, sin embargo, la ausencia de fichas disponibles en la plantilla, dada la negativa de Aidoo o Cervi a hacer las maletas, impidió que el de Salceda de Caselas pudiese cumplir su deseo de jugar de nuevo en un Celta de Vigo donde Claudio Giráldez lo esperaba con los brazos abiertos, aceptando a última hora la propuesta vitoriana tras la llamada de Eduardo Coudet.
«No me gusta ganarle al Celta»
Por todo ello, el que fuese también jugador del Barcelona se marchó con un sabor agridulce pese a la importancia del triunfo en la pelea del Alavés por escapar del descenso, que ahora se sitúa a tres puntos. «No me gusta ganarle al Celta. Ha venido toda mi familia y echo de menos estar aquí. Yo soy aficionado desde pequeño. Ojalá puedan ganar todos los partidos que quedan y meterse en Champions, que están en la pelea. Hoy ha sido un partido, sí, especial», señaló tras el encuentro.
Quitarle el balón al Celta, la clave
Para el gallego, con la llegada del nuevo técnico entrenador, el cuadro vitoriano ha pasado a jugar «un poco más largo, con muchos centros laterales», aunque en la segunda mitad en Balaídos demostró cuál es su «esencia». «Cuatro cambios en el descanso es un toque de atención. En la segunda parte hemos sido un poco más nosotros mismos, los que hemos sido durante la temporada: tener el balón, circular, ser dominadores con el balón. Al Celta le cuesta cuando no tiene el balón y por ahí le hicimos daño«, destacó para explicar un resultado sin duda sorprendente.
Optimista en la lucha por la salvación
Así, tras expresar sus mejores deseos para su ex equipo en lo que resta de temporada, también con la Europa League como ilusionante objetivo, Denis Suárez mostró su esperanza por el hecho de que el triunfo obtenido en tierras gallegas suponga un punto de inflexión que les permita «cambiar la dinámica negativa» de las últimas jornadas, algo que le está pasando «a muchos equipos de la zona baja». «Nosotros teníamos el partido ganado en el campo del Valencia, nos remontan y ayer vuelven a ganar y ya están en mitad de tabla. Esto nos tiene que servir para saber que el próximo partido contra Osasuna no se nos puede escapar«, sentenció.





