El delantero argentino podría recurrir a la normativa que regula la relación laboral de los deportistas profesionales para forzar su salida del conjunto rojiblanco, dejando en manos de la justicia la cantidad que debería abonarse por la ruptura
El conflicto entre Julián Álvarez y el Atlético de Madrid en su deseo de fichar por el FC Barcelona abre ahora un nuevo escenario completamente inesperado. Con la entidad rojiblanca cerrada en banda a negociar el traspaso del delantero con el conjunto azulgrana, el argentino estudia una vía para intentar cumplir su deseo de jugar en el Camp Nou: solicitar la extinción unilateral de su contrato y dejar que sea la jurisdicción laboral la que determine posteriormente la indemnización correspondiente.
Según informa Mundo Deportivo, esta alternativa ya fue planteada el pasado mes de junio, una fórmula que se apoyaría en el Real Decreto 1006/1985 que regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales en España. Su artículo 16 contempla expresamente la posibilidad de que un futbolista ponga fin a su vínculo por voluntad propia, aunque eso genere una obligación económica con el club de procedencia.
No sería, por tanto, una operación convencional entre clubes. Tampoco supondría que Julián pudiera marcharse sin consecuencias económicas. El procedimiento trasladaría el conflicto al ámbito laboral y obligaría a determinar cuánto debería recibir el Atlético por la ruptura contractual.
La ruptura unilateral sería, en consecuencia, una vía extrema y con un importante componente jurídico. De hecho no podría garantizarse una salida inmediata ni permitiría conocer de antemano cuánto tendría que pagarse por su ‘fichaje’.
El futbolista tendría que asumir el riesgo de entrar en un conflicto judicial con el Atlético y el Barça quedaría expuesto a la responsabilidad económica derivada de su posterior contratación. Sin embargo, y ante una situación tan crispada, con el club colchonero negándose a negociar y con el deseo del argentino de vestir de azulgrana, esta fórmula aparece como la única alternativa que permitiría romper el bloqueo sin que ambos clubes tengan que sentarse a negociar un acuerdo.
¿Cómo funcionaría la salida?
El artículo 16 del Real Decreto establece que «la extinción del contrato por voluntad del deportista profesional, sin causa imputable al club, dará a este derecho, en su caso, a una indemnización que en ausencia de pacto al respecto fijará la Jurisdicción Laboral».
La clave está precisamente ahí. Si Julián decidiera acogerse a esta posibilidad, el Atlético podría reclamar una indemnización por la ruptura anticipada de su contrato. Sin embargo, y en ausencia de un acuerdo entre las partes, no sería el jugador quien fijaría unilateralmente la cantidad ni tampoco tendría que abonar los 490 millones de euros correspondientes a su cláusula.
La justicia fija la cantidad del ‘fichaje’
La justicia laboral tendría que valorar las circunstancias concretas del caso. La propia norma señala que deberán tenerse en cuenta «las circunstancias de orden deportivo, perjuicio que se haya causado a la entidad, motivos de ruptura y demás elementos que el juzgador considere estimable».

Este nuevo frente convierte la salida de Julián del Atlético en una batalla jurídica con numerosas variables. El Atlético podría defender el enorme perjuicio deportivo y económico que supondría perder a su principal delantero con el contrato todavía vigente, mientras que la otra parte trataría de argumentar cuál debe ser la compensación adecuada atendiendo a las circunstancias de la ruptura.
No hay que obviar que el jugador está alegando una situación personal muy comprometida en el club a ojos de la ley. Algunas informaciones apuntan a que el argentino estaría sufriendo una depresión en las actuales condiciones en las que se queda en el club y es por ello por lo que no está presentándose en los entrenamientos.
El propio CEO de la entidad admite que el jugador está muy tocado anímicamente: «Julián está realmente mal porque hay personas que se han encargado de engañarle, de confundirle», reconoció Gil Marín en Movistar+ tras el sorteo de la Champions.
Desde el club no cierran la puerta a una reconciliación y le brindan ayuda públicamente, comenzando por el ‘Cholo’ Simeone, pero el futbolista está haciendo ver que sufre una serie de problemas psicológicos que pueden ser parte de su alegato para abandonar el club por mediación de esta vía unilateral.
El Barça tendría que responder económicamente
Hay otro punto especialmente importante en el artículo 16. La normativa establece que, si el futbolista firma por otro club durante el año posterior a la extinción -lo cual sería el caso-, esa nueva entidad será responsable subsidiaria de las obligaciones económicas derivadas de la ruptura. En otras palabras, si Julián rompiera su contrato con el Atlético y posteriormente fichara por el Barcelona, el conjunto azulgrana quedaría vinculado a la indemnización que eventualmente determinase la justicia.

Es precisamente lo que permitiría convertir esta vía en una alternativa real al bloqueo actual entre las dos entidades. El Barcelona no tendría que sentarse con el Atlético para pactar un traspaso, pero sí asumiría las consecuencias económicas de la operación si el argentino terminase firmando por el club azulgrana dentro del plazo contemplado por la norma.
La cláusula de 490 millones, en el centro del debate
Uno de los puntos que más llama la atención es que esta vía no implicaría necesariamente el pago de los 490 millones de euros que figuran como cláusula del delantero. La justicia ordinaria considera que este tipo de cláusulas pueden resultar abusivas cuando se aplican a la relación entre clubes y futbolistas, por lo que la indemnización no tendría por qué coincidir automáticamente con esa cantidad.
El cálculo tendría que realizarse atendiendo a las circunstancias concretas de la extinción y al perjuicio causado al Atlético. En el caso de Julián, además, existe un contrato que se extiende hasta 2030 y unas condiciones económicas de primer nivel, elementos que formarían parte del contexto a valorar.
Esta posibilidad aparece en un momento de máxima tensión. El Atlético ha reiterado públicamente que no negociará la salida de Julián con el Barcelona, mientras que el delantero continúa sin aparecer en los entrenamientos, tensando la cuerda al máximo con el club aduciendo una indisposición.




