El ciclista danés se exhibe en la última etapa de montaña de la ronda transalpina para lograr su quinto triunfo de etapa en una ‘Corsa Rosa’ que ha dominado de principio a fin para cerrar el círculo de las tres grandes del deporte de las dos ruedas
Desde Bulgaria a Roma. Jonas Vingegaard ha hecho del Giro de Italia 2026 su coto particular, uno del que sale dando una nueva exhibición este viernes 30 de mayo con un ataque de auténtico prodigio –lo que es– para sonreír de cara al paseo triunfal que le espera en la Ciudad Eterna, la que le abrazará como ganador de las tres grandes del ciclismo: Tour, Giro y Vuelta.
Lo cierto es que la 20ª etapa ha sido coser y cantar para el danés. Los rivales –si se les puede llamar así– han hecho la de ir a rueda hasta que el vikingo ha dicho basta, lo cual ha ocurrido a 10 kilómetros de meta con un cambio de ritmo que parece poca cosa hasta que ves a todos sacar la lengua, cabecear y abrirse. Felix Gall –fantástica su carrera– ha hecho la intentona de seguirle, pero solo le ha valido para ganar unos metros respecto al resto de corredores que peleaban por el podio, quienes le han terminado cogiendo.
Vingegaard podría habérselo tomado con calma. No necesitaba atacar, pero a estas alturas está más que claro que el Giro es mucho más que una enorme conquista a sumar a su palmarés, ya que en esta ocasión supone parte de su preparación de cara a batirse en duelo con Tadej Pogacar en la ‘Grande Boucle’ que se celebrará, como siempre, en julio. Por ello, cada jornada ha sido para el del equipo Visma un test no solo para imponerse en la ‘Corsa Rosa’, sino para competir con el esloveno tras dos años en los que se ha quedado muy lejos.
Afonso Eulálio, mucho más que el mejor joven
En otro orden de cosas… ¡Qué Giro ha hecho Afonso Eulálio! Parecía que su aventura no pasaría de vestir algunos días el rosa, pero es que lo ha dado todo hasta el punto de concluir sexto en la clasificación general y hacerse con el maillot de mejor joven.
El ciclista portugués ha llegado a verse contra las cuerdas en su disputa por el maillot blanco frente a Piganzoli, pero incluso en esas ha apretado los dientes para convertir una posible debilidad en otra hazaña de la que sentirse orgulloso.
David de la Cruz, la honrilla de España
El ciclismo patrio ya ganó con Igor Arrieta, pero a partir de ahí la mayoría han sido decepciones, empezando por la más que discreta actuación de un Enric Mas que nunca estuvo en la pelea por la general y que lo que más que ha hecho para el equipo Movistar es arañar una segunda posición en una etapa. Quien sí ha tenido una actuación positiva ha sido David de la Cruz, todo un veterano que cierra su particular carrera en la 15ª plaza de la clasificación.





