Joaquín Torres, el arquitecto de Cristiano, Zidane y Hierro, sobrevive al accidente de Urda: «Se me ha muerto una persona en los brazos»

Joaquín Torres, el arquitecto de Cristiano, Zidane y Hierro, sobrevive al accidente de Urda: «Se me ha muerto una persona en los brazos»

El arquitecto que diseñó las casas de algunas de las grandes estrellas del Real Madrid viajaba en el AVE Madrid-Sevilla que ha chocado este miércoles con un tren de Iryo en Toledo, un accidente con al menos 64 fallecidos

Durante años fue conocido como el arquitecto de los futbolistas, el hombre que levantó las casas de Fernando Hierro, Zinedine Zidane, Fernando Torres o Cristiano Ronaldo. Este miércoles, sin embargo, Joaquín Torres ha vivido la experiencia más dura de su vida. El arquitecto viajaba en el AVE que cubría el trayecto entre Madrid y Sevilla y que ha colisionado con un convoy de Iryo detenido en la vía a la altura de la estación de Urda (Toledo), en un accidente que, según el último balance facilitado por Emiliano García-Page, deja al menos 64 fallecidos.

Una tragedia que llega apenas nueve meses después de la de Adamuz, que también golpeó de lleno al fútbol con el fallecimiento de David Cordón, padre del futbolista del Getafe Davinchi. «La vida nos ha dado una segunda oportunidad; sentimos que hemos vuelto a nacer», ha relatado el propio Torres, todavía con la voz entrecortada, pocas horas después del choque.

Joaquín Torres y el AVE de Urda: «Ni un frenazo, ni un aviso, ni nada»

El golpe llegó sin la menor advertencia. «Habíamos parado cinco minutos antes y recuperamos una velocidad normal. Luego, ni un frenazo, ni un aviso, ni nada. Lo que hubo fue un impacto terrible que a mí se me hizo eterno. No sé si duró 30 o 50 segundos, pero no se veía el fin y yo me iba volteando y dando golpes de un lado para otro sin saber qué estaba pasando», rememora el arquitecto.

En ese instante, Torres se encontraba en el baño adaptado del vagón cinco, cuya puerta quedó completamente bloqueada tras el impacto. «Me dio un ataque de angustia, me faltaba el aire. La puerta no se podía abrir, pero la Guardia Civil apareció rapidísimo. Creo que no tardaron ni diez minutos en llegar y sacarme de allí», explica.

Lo que vio al salir no lo olvidará jamás. Y es que su vagón estaba justo en el límite de la peor parte del convoy. «Un socio mío, que viajaba en el vagón 7, se salvó de milagro porque en ese momento se había levantado a la cafetería; de haber seguido en su asiento no lo cuenta. Yo hasta que lo vi, no sabía si estaba vivo o muerto», asevera.

Eso sí, Torres no quiso ocupar una plaza que otros necesitaban más. «Nos atendieron de forma formidable los sanitarios y los bomberos, pero decidimos no ocupar plaza en el pabellón porque había heridos muy graves que lo necesitaban de verdad», apostilla, amén de agradecer la respuesta de los vecinos de la zona: «La gente del pueblo se volcó de una manera increíble. Un camionero se ofreció a llevarnos, en las tiendas nos traían comida, nos ayudaron a comunicarnos cuando se cayeron las coberturas… Es muy emocionante ver cómo se entrega la gente en situaciones así».

Fernando Hierro, el cliente que le abrió la puerta del fútbol

Mucho antes de todo esto, el nombre de Joaquín Torres ya estaba ligado al fútbol. Y lo curioso es que todo empezó por pura casualidad, tal y como el propio arquitecto contó en una entrevista con Idealista en junio de 2019. «El inicio fue muy casual. El primer famoso al que le construí su casa fue a Fernando Hierro y fue puro azar», explicaba.

Ambos compraban en la misma tienda de ropa de un centro comercial de las afueras de Madrid, cuya reforma había hecho el propio Torres. «Yo no sabía quien era, ya que no me gusta el fútbol, pero por casualidades de la vida, hice la reforma de la tienda. A él le gustó mucho y le pusieron en contacto conmigo porque quería que le diseñara su vivienda. A partir de él, vinieron muchos otros futbolistas y famosos», reconocía.

Del malagueño, en cualquier caso, sólo tiene buenas palabras. En una entrevista con El Independiente, publicada en octubre de 2018, lo situaba en el extremo opuesto de otros clientes del mundo del balón: «En el mismo ámbito, el futbolístico, he tenido clientes muy complicados como Zidane y otros extraordinarios como Fernando Hierro, que fue un ejemplo de señorío y de educación».

Cristiano Ronaldo y la casa de «todos los clichés»

Entre esos muchos otros futbolistas llegó Cristiano Ronaldo, aunque no precisamente por afinidad estética. «Creo que a Cristiano Ronaldo no le gusta especialmente mi arquitectura, pero confió en nuestro trabajo porque en ese momento preguntó cuáles son los buenos arquitectos residenciales e igual que se va a Gucci a comprar su ropa, vino a nosotros por comprar aquello que funciona y que es mejor», explicaba Torres en aquella charla de 2019.

Años antes, en febrero de 2013, el arquitecto ya había dado detalles de aquella vivienda a la edición española de Vanity Fair, una entrevista que dio la vuelta al mundo. «Cristiano Ronaldo tenía todos los clichés que te puedas imaginar. Una pecera, una foto de él desnudo y hasta un piano de cola. También tenía esos espejos en el techo de los que se ha hablado. Pero este tipo de cosas son más habituales de lo que te crees», aseguraba.

Lejos de cargar las tintas sólo contra el portugués, Torres lo achacaba a la vida que lleva un futbolista de élite desde muy joven. «Hay de todo, pero con 21 años, guapo, con tanto dinero y fama es difícil tener los pies en la tierra y vivir con normalidad. Ellos viven otra cosa, salen a la calle y la gente se les echa encima», añadía.

Zidane, la «espinita clavada» de Joaquín Torres

Si hay una casa que le dejó mal sabor de boca, esa es la de Zinedine Zidane. «Quizás uno de los que me han dejado una espinita clavada fue la casa que diseñé al futbolista Zidane. Siempre me he quedado con la sensación de que yo no hice la arquitectura que yo quería y tampoco conseguí hacer lo que quería él, nos quedamos en la tierra de nadie, aunque por lo que sé, Zidane está muy contento con su vivienda», reconocía en 2019.

Un año antes, en El Independiente, había ido todavía más lejos. «Recuerdo que Zidane, que es un señor, acababa de llegar como un Dios y tal vez no supe lidiar con su fama», explicaba, antes de desvelar que aquel encargo le hizo cerrar la puerta a otros cracks. «Después de la casa de Zidane, decidí que no trabajaría para más futbolistas, aunque luego no fue así porque le hice la casa a Ronaldo. Pero me negué en aquel momento… a Figo y a los Beckham les dije que no, por ejemplo».

El problema, a su juicio, era de fondo. «Estoy convencido de que se equivocó él de arquitecto y yo de cliente. La estética que él tenía en su cabeza no encajaba con lo que yo hacía. Él pensaba que yo podía hacer una casa barroca, o neoclásica, o marroquí», apuntaba. Hoy, aquel Zidane que llegara al Real Madrid «como un Dios» es el seleccionador de Francia.

Fernando Torres, la casa que se quedó pequeña

La otra gran anécdota futbolística del arquitecto tiene como protagonista a Fernando Torres, hoy entrenador del filial del Atlético de Madrid. En este caso, el problema no fue estético, sino de tiempos. «Cuando le hice la casa a Fernando Torres, me acuerdo de que era un chaval que ni estaba casado ni tenía hijos y cuando le terminé la casa, estaba casado y con un hijo. Todo eso en el transcurso de dos años. Cuando terminé, me dijo que si lo llega a saber se habría hecho otra casa acorde a sus necesidades y familia», contaba.

Un ejemplo de lo que, para Joaquín Torres, supone trabajar con futbolistas. «Si además se une fama, dinero, ego y juventud, el resultado final se convierte en una mezcla muy explosiva», resumía.

Todo eso, lógicamente, queda hoy en un segundo plano. El arquitecto regresaba este miércoles por carretera a Madrid para someterse a una revisión en un centro hospitalario. «Tengo dolores fuertes en la cadera donde llevo una prótesis, me duele el brazo y el cuerpo se va enfriando ahora, pero viendo lo que ha pasado alrededor, solo puedo decir que hemos tenido una suerte inmensa», concluye.

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