Gianni Infantino ha respondido a la oleada de críticas por el proyecto FIFA Forward Enterprise y ha defendido que la iniciativa es «una oportunidad, no una obligación». El presidente de la FIFA asegura que el plan busca aumentar la financiación para las federaciones sin alterar la esencia del fútbol.
Gianni Infantino ha salido a dar la cara por la creciente polémica generada por el proyecto con el que la FIFA pretende reorganizar la gestión comercial de sus competiciones. Tras el rechazo inicial mostrado por la UEFA y las dudas expresadas por varias federaciones nacionales, el presidente del máximo organismo del fútbol mundial publicó un vídeo de casi cinco minutos en el que defendió la iniciativa y quiso rebajar la tensión, insistiendo en que la propuesta todavía debe ser debatida y votada por las asociaciones miembro.
El dirigente suizo recalcó que la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE) no supone una decisión definitiva, sino el inicio de un proceso de consulta que permitirá a las 211 federaciones nacionales pronunciarse sobre el futuro del proyecto. «Es una propuesta, una oferta. Forma parte de un proceso democrático y, sobre todo, es una oportunidad, no una obligación», explicó Infantino durante su intervención.
Una nueva empresa para impulsar los ingresos del fútbol
El presidente de la FIFA quiso aclarar el funcionamiento de la futura filial, que solo se constituirá si obtiene el respaldo de la mayoría de las asociaciones miembro y del Consejo de la FIFA.
Según detalló, la nueva sociedad estaría completamente controlada por la propia FIFA y tendría como misión centralizar todas las operaciones comerciales y de organización de los torneos propiedad del organismo. Entre ellas figurarían la gestión de los derechos de patrocinio, las retransmisiones televisivas, las licencias comerciales y el desarrollo de nuevos proyectos destinados a incrementar los ingresos del fútbol mundial.
Infantino defendió que este nuevo modelo permitirá liberar un importante valor económico que, a su juicio, todavía no ha sido aprovechado. «Su función sería comercializar y organizar todas las competiciones propiedad de la FIFA, junto con el patrocinio, la retransmisión, las licencias y nuevos proyectos en beneficio de las 211 asociaciones miembro», señaló.
Las explicaciones llegan después de que la UEFA calificara la iniciativa como una línea roja y cuestionara la falta de transparencia con la que, según denuncia el organismo europeo, se ha presentado el proyecto.
Más financiación para las federaciones
Uno de los principales argumentos utilizados por Infantino para defender la creación de FIFA Forward Enterprise fue el incremento de recursos económicos que recibirían las federaciones nacionales.
El presidente recordó que cada asociación miembro podría acceder a otros 20 millones de dólares mediante el nuevo programa FIFA Fast Forward, una cantidad que se sumaría a los fondos ya contemplados dentro del programa FIFA Forward para el ciclo 2027-2030.
En total, cada federación tendría la posibilidad de recibir hasta 40 millones de dólares durante el próximo periodo, una cifra que, según la FIFA, permitirá acelerar proyectos de infraestructuras, formación y desarrollo del fútbol en todos los continentes. «Es una oportunidad de oro para impulsar el desarrollo del fútbol a nivel mundial. Pero insistimos, se trata solo de una oferta, no de una obligación. Tenemos el deber fiduciario de hacerlo y estamos aquí para discutirlo con todos», afirmó el dirigente suizo.
Mensaje de tranquilidad a los aficionados
Consciente de las críticas que ha despertado el proyecto, especialmente por el temor a una posible entrada de inversión privada en torno al Mundial, Infantino quiso lanzar un mensaje directo a los aficionados.
El máximo responsable de la FIFA aseguró que la esencia del deporte no cambiará y negó que la gobernanza del fútbol vaya a quedar en manos de agentes externos. «Los aficionados siguen siendo la piedra angular del deporte rey y el fútbol que ven y aman no cambiará», aseguró.
Además, subrayó que la FIFA continuará siendo la única responsable de dirigir el fútbol internacional y garantizó que competiciones como la Copa del Mundo o el Mundial Femenino permanecerán bajo el control del organismo.
Mientras la FIFA trata de convencer a sus asociaciones de las ventajas económicas del proyecto, la UEFA mantiene su postura crítica y ha convocado una reunión extraordinaria con sus 55 federaciones para estudiar una respuesta conjunta a una propuesta que podría redefinir el modelo de gestión del fútbol internacional.





