El central del Deportivo explica cómo ha convivido desde niño con dificultades relacionadas con la conducta y la atención y cuenta que su hijo de ocho años también ha recibido el mismo diagnóstico
José María Giménez ha decidido hablar abiertamente de una cuestión personal que le ha acompañado desde su infancia y que no identificó hasta hace poco tiempo.
El defensa uruguayo del Deportivo ha explicado que tiene diagnosticado un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y que el proceso coincidió con el diagnóstico de su hijo, de ocho años. Una confesión que el futbolista realizó en una entrevista con la Mutual Uruguaya de Futbolistas y en la que ha repasado también sus dificultades durante la etapa escolar.
«En los estudios siempre me fue relativamente bien»
Giménez explicó que, durante su infancia, las dificultades no estuvieron relacionadas con su capacidad para estudiar sino con su comportamiento en clase. «Soy una persona que tiene TDAH, me lo diagnosticaron hace poco. Todo me costó muchísimo más, sobre todo por el tema de la conducta. A nivel de estudio siempre me fue relativamente bien, pero a nivel de conducta me condenaba», relató.
El defensa recordó especialmente a sus profesoras y la manera en la que intentaban adaptar las clases a sus necesidades. «Pobres las maestras a las que le tocó lidiar conmigo», comentó, antes de explicar que sentía que su cabeza funcionaba a una velocidad muy elevada.
Entre sus recuerdos está el de una profesora que utilizaba sus propios mecanismos para mantenerle ocupado. «Me ponía dos cuadernos. Uno para la tarea típica de la clase, que ponía con el pizarrón, pero aparte me ponía a mí más tareas. Entonces, yo terminaba uno, se lo daba, me lo corregía, y ya me ponía con el otro», explicó.
El diagnóstico llegó también a su hijo
Uno de los momentos más personales de la entrevista llegó cuando Giménez contó que su hijo de ocho años también fue diagnosticado con TDAH. El futbolista reconoció que conocer el componente hereditario de la condición le hizo comprender algunas situaciones que había vivido con él. «Cuando me cuentan que es hereditario, me pongo a llorar, sobre todo porque hacía ocho años yo no lo entendía», relató.
Giménez explicó que anteriormente interpretaba determinados comportamientos de su hijo desde otra perspectiva. «Yo pensaba que, hablando mal y pronto, no me hacía caso, no le importaba nada». El jugador contó cómo cambió su manera de entender esas situaciones después de conocer el diagnóstico. «La realidad es que no era, era su cabeza que le funcionaba así», señaló.
A partir de ahí, decidió explicárselo a su hijo desde su propia experiencia. «Le dije: ‘sos especial, como papá y tenemos que tomar una pastilla todas las mañanas y tenemos que tratar de concentrarnos, estar tranquilos’. Así le vas acompañando un poco», relató.
¿Cómo puede influir en un futbolista?
En el fútbol, la atención y la capacidad para procesar numerosos estímulos tienen una importancia evidente. Un jugador debe recibir información constantemente, interpretar lo que sucede a su alrededor y tomar decisiones en cuestión de segundos. Eso no significa que tener TDAH determine el rendimiento de un deportista. La expresión de los síntomas varía considerablemente entre personas y también en función de la edad, el contexto y las estrategias utilizadas para afrontarlos.
En el caso de Giménez, su carrera profesional se ha desarrollado durante más de una década al máximo nivel, primero en el Atlético de Madrid y ahora en el Deportivo. Su relato pone el foco, sobre todo, en una realidad que él mismo tardó años en identificar y que ahora comparte desde una perspectiva familiar.
El defensa, además, continúa con su formación académica. Después de abandonar los estudios durante su etapa como futbolista, está cursando actualmente Bachillerato a distancia, un proceso que también ha relacionado con la decisión de superar la vergüenza que durante años sintió al hablar de sus dificultades

Un diagnóstico especialmente complejo en adultos
La confesión del futbolista también ha vuelto a poner sobre la mesa el debate científico y clínico que existe alrededor del TDAH, especialmente en los diagnósticos realizados durante la edad adulta. Las principales referencias médicas y científicas consideran el TDAH un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por síntomas persistentes de inatención y/o hiperactividad e impulsividad, aunque su evaluación requiere analizar diferentes ámbitos de la vida de la persona y la evolución de los síntomas.
El diagnóstico en adultos puede resultar especialmente complejo porque determinados comportamientos pueden confundirse con otras circunstancias y porque las manifestaciones pueden cambiar con la edad. Por ello, las guías clínicas recomiendan una evaluación completa y no basada exclusivamente en una prueba aislada.
También existe debate sobre el riesgo de sobrediagnóstico y sobre la necesidad de utilizar criterios rigurosos, especialmente cuando se plantea tratamiento farmacológico. Esa discusión, sin embargo, no cuestiona por sí misma el diagnóstico concreto de Giménez, que ha explicado públicamente su experiencia personal.




