El asturiano ha vuelto a firmar un fin de semana para olvidar en las filas de un Aston Martin que no da ninguna muestra de mejoría por mucho que el bicampeón del mundo intente aparentar lo contrario
Hay retiradas que no son las deseadas, pero sí necesarias cuando la ilusión desaparece. Algunos deportistas de elite se empeñan en extender sus carreras para intentar ponerle el mejor broche posible. Unos lo consiguen y otros terminan manchando un poco su historial por tanto empeñarse en ello.
Y esto último es lo que podría ocurrirle a Fernando Alonso si decide continuar en la Fórmula 1 el próximo año. El ovetense continúa dándole vueltas a la cabeza en su casa antes de anunciar si afronta al volante el curso de 2027 con Aston Martin o no.
Por el momento, ya ha dicho que o lo hace de verde o no pilotará en el Gran Circo. Todo un gesto de su compromiso con la escudería británica, pero también es cierto que querer hacerlo con otra tampoco tendría muchas más opciones, porque la parrilla del año próximo está ya casi cerrada por completo y, además, las punteras tienen pilotos en pleno crecimiento y con un coste salarial mucho más bajo que el asturiano.
Todos le alaban y todos le escuchan cuando habla. La Fórmula 1 no quiere que se retire porque tener a un bicampeón del mundo pilotando todos los domingos en la pista le da más caché a la competición, además de ver a un piloto tan longevo seguir batiendo récords.
Pero de eso a ser un mono de circo hay un paso. Verle sufrir, estrellarse en cada ‘Qualy’ por intentar conseguir el potencial que no tiene el monoplaza o abandonar las carreras no es un final digno para un campeón del mundo. Y Alonso lo sabe.
Confió en Aston Martin y más tras un notable primer año. Pero todo lo que ha venido después ha sido fracaso tras fracaso. Hasta tal punto que yo ya no sé si le están engañando o se está dejando engañar para terminar cobrando su contrato en Silverstone.
Porque cuando parecía que con Adrian Newey todo iba a cambiar, fue justo todo lo contrario. Y porque cuando la solución estaba en el AMR26 B que Honda terminaría de ejecutar en los Países Bajos, todas esas mejoras parecen haberse esfumado de golpe.

Sin ir más lejos, en Bakú (GP de Azerbaiyán) le ha tocado vivir su última pesadilla: «Desgraciadamente, tuvimos que retirar el coche, ya que estábamos perdiendo demasiado tiempo en las rectas y tenemos que efectuar un análisis más extenso del asunto».
Unos problemas en el propulsor han provocado que Alonso abandone por sexta vez este año en un Gran Premio, después de retirarse en los de Australia, China, Canadá, Barcelona-Cataluña e Italia: «Sabíamos que este fin de semana iba a ser complicado y se demostró que así fue el caso».
Actualmente, Fernando cuenta con 32 victorias y 106 podios en la Fórmula Uno. Lleva persiguiendo la 33 más de una década. Fue en España, en 2013 y con Ferrari. Y salvo milagro, será la última.
Pero no todo es culpa de Honda o Aston Martin, sino que también existe una generación de pilotos hambrientos y con mucho potencial que tampoco se lo están poniendo fácil ni se lo van a poner si sigue adelante. Mercedes tiene el futuro asegurado con un Kimi Antonelli que va a pulverizar todos los récords con su primera corona mundial a los 20 años y en su segundo año en la categoría reina como piloto titular. Russell, Verstappen, Lando Norris, Oscar Piastri, Hamilton o Leclerc son muchos como para pensar que Fernando Alonso algún día podrá acabar por encima de todos ellos.
El año pasado se conformaba el piloto español con entrar en la zona de puntos, mientras que este año ya se contenta con terminar las carreras o con no destrozar su monoplaza: «Es dónde estamos, ahora mismo; así que veremos si podemos tener un fin de semana más fuerte el próximo fin de semana, en Malasia».

Eso sí, en optimismo y en alentar a su equipo, sigue y seguirá siendo el número uno del mundo. Porque pese a los resultados, siempre intenta resaltar algo positivo: «Cuando pisamos el acelerador y estamos en la recta, tenemos que confiar en Honda y en que vaya mejorando cada vez más. Este año hemos dado un paso adelante con la mejora del motor. Pero, obviamente, no es suficiente y tenemos que seguir trabajando».
Pues eso, que para tener la despedida soñada hay que estar en el lugar adecuado. Y Fernando Alonso sabe que no está en el escenario más idóneo. Porque ahora mismo tiene que luchar con el nuevo reglamento de la F1 y también con cada mejora que intenta introducir su propio equipo. Ni Djokovic va a ganar su 25º Grand Slam ni Fernando Alonso su 33ª carrera, ambos tendrán que buscar otro broche final algo más barato.





