El piloto asturiano es consciente de que los problemas que tienen en el bólido británico no se solucionarán de un día para otro y apela a ser pacientes para encontrar el camino
Decir que las esperanzas de Fernando Alonso han saltado por los aires es casi quedarse cortos. Cuando la campaña pasada le veíamos sin opción alguna a hacer siquiera un podio la respuesta era en muchos casos: ‘no pasada nada, el año que viene con el cambio de reglamento y Adrian Newey al frente tendrá un gran coche’. Nada más alejado de la realidad. Hace semanas saltó la alarma de norte a sur y ahora, ya con dos carreras disputadas, se apela casi a un milagro mientras es el propio piloto asturiano el que pone fecha para poder tener un nuevo Aston Martin, uno competitivo.
Porque estamos justo en esas. La gente ya no se pregunta si Magic podrá tener un coche para conseguir la victoria número 33 de su palmarés, sino si será posible que le den un monoplaza con el que al menos verse al nivel del resto y no con uno que tras el petardazo de Honda con el motor apenas puede rodar 30 vueltas, dejando por imposible completar una carrera que suele alcanzar los 300 kilómetros. Exacto, ya no hablamos ni de competir, sino de cruzar la meta.
La espera real para tener un nuevo Aston Martin
Ante tal escenario, y tras su retirada en el Gran Premio de China, Alonso fue cuestionado sobre varios asuntos: las vibraciones del coche, la fiabilidad, el rendimiento… Son muchas cuestiones a tener en cuenta y lo único que tiene seguro el dos veces campeón del mundo en Fórmula 1 es que en caso de producirse una mejora sustancial en las prestaciones del coche británico, esta llegará al menos a medio plazo.
«Nos faltan tres o cuatro meses para salir del grupo de atrás. Tenemos un déficit de potencia muy grande y en carrera se aumenta«, comentó el asturiano en declaraciones a ESPN, dejando claro que no queda otra que esperar.
Entre las vibraciones y el milagro esperado por Lance Stroll
Lo cierto es que escuchar las declaraciones de cualquier miembro de la escudería se ha convertido en todo un dolor de muelas. No es que sean pesimistas, es que simplemente no hay soluciones y eso se traslada a lo expresado por ejemplo por Mike Krack, ingeniero jefe del equipo, sobre la unidad de potencia. «Las vibraciones no son algo que nos cueste segundos. Quizá somos conservadores, pero no cuesta muchos segundos». Y si te parece poco, toma dos tazas escuchando al compañero de Fernando, Lance Stroll. «O encuentran algo milagroso… o rezad. Rezad conmigo«, sentencia.





