El centrocampista onubense recuerda el esfuerzo que tuvo que hacer para entender el idioma cuando arribó al club azulgrana con solo 13 años, pero confiesa que ahora le gusta hablarlo tanto en el vestuario como en la calle
A sus 23 años, Fermín López cumple su cuarta temporada en el primer equipo del FC Barcelona, convirtiéndose en un futbolista diferencial que esta campaña ya suma cinco goles y dos asistencias en 9 partidos. Pero su camino hacia la elite no ha sido sencillo. Desembarcó en La Masia hace una década, con apenas 13 años, y recuerda cómo se tuvo que esforzar para aclimatarse siendo un niño a un entorno muy diferente, tras haber pasado previamente por las canteras del Recreativo de Huelva y el Real Betis. Pero el catalán, lejos de ser una barrera, le ayudó en esa misión. Aprenderlo comenzó siendo una necesidad y hoy día es una lengua que maneja con soltura y que le ha permitido integrarse en la sociedad catalana, más allá del fútbol.
«Tuve que aprender catalán porque si no en clase no entendía nada», reconoció en una entrevista realizada en dicho idioma, el cuando no utiliza en su hogar, pues su pareja es sevillana, si bien desveló que sí lo habla tanto en el vestuario, especialmente compañeros como Pau Cubarsí, como cuando algún aficionado se dirige a él por la calle. «Es una lengua que siempre me ha gustado hablar y creo que es una forma de integrarme en la cultura y de mostrar respeto hacia los catalanes», recalcó.
El carácter humilde de su familia: «Siempre me recuerdan que soy un chico normal»
Natural de la pequeña localidad onubense de El Campillo, además de por sus cualidades sobre la hierba, Fermín siempre ha destacado por su carácter humilde. Y en ello ha tenido mucho que ver su familia, que le inculcó el valor del esfuerzo. Por ello, el centrocampista nunca renuncia de sus orígenes. Muy al contrario, se muestra orgulloso de ellos, revelando cómo su padre aún sigue trabajando pese a que él, gracias a su nueva posición económica, ha intentando que lo deje.
«Mi madre trabajaba en una empresa de fruta y la convencí para que lo dejara. Mi padre es cartero en Correos y nunca quiso dejarlo, dice que es su trabajo», explicó, destacando también en RAC1 el papel de su su abuela, un pilar básico en su vida. «Lo da todo por mí, siempre está pendiente de mí, me llama constantemente. Siempre me da consejos, me apoya muchísimo y está superorgullosa de mí. Mi familia siempre me recuerda que soy un chico normal«, comentó.

Pensó que no volverá al FC Barcelona, pero Xavi lo rescató
En el plano deportivo, por su parte, Fermín admite que pensó que nunca más volvería a vestir de azulgrana cuando en la campaña 22/23 se marchó cedido al Linares, en Primera RFEF. Pero tras destacar en el conjunto jiennense, donde firmó 12 goles y 4 asistencias, Xavi Hernández le dio la oportunidad en la pretemporada siguiente y el onubense no la desaprovechó. Desde entonces, ya suma 145 encuentros con el conjunto culé, en los que ha firmado 37 dianas, la última de ellas en la remontada ante el Galatasaray en la Champions, y ha regalado otros 30 tantos a sus compañeros.
El palo de quedarse sin Mundial: «Han sido meses muy difíciles»
También a nivel internacional su crecimiento ha sido espectacular. Nunca había vestido la camiseta de la selección española hasta su debut en 2023 con la sub 21. Al año siguiente se colgó el oro en los Juegos Olímpicos de París y al mismo tiempo dio el salto al combinado absoluto. Pero a pesar de contar con la confianza de Luis de la Fuente, una lesión le impidió convertirse en campeón del mundo este pasado verano. Un duro palo que admite que le afectó mentalmente. «Estos meses han sido muy difíciles para mí y necesité más sesiones de apoyo psicológico», apuntó.
El sueño de la Champions y el papel clave de Hansi Flick
Pero Fermín ya se encuentra recuperado de ese trance a todos los niveles. Ahora su gran sueño es conquistar la Champions con el Barça, donde esta campaña luce el dorsal ‘7’, el cual siempre le ha gustado, destacando también el papel que está jugando en su evolución la figura de Hansi Flick. Reconoce que el técnico alemán le ha enseñado a saber gestionar los errores propios y a no perder la concentración cuando se producen, mostrándose agradecido por su confianza.





