El Valencia tiene la posibilidad de volver a competició europea siete años después pese al intento de Peter Lim por sumir al club en la más absoluta mediocridad; regresar a Europa sería el merecido adiós a un vetusto estadio del que la afición no quiere marcharse
El Valencia puede volver a hacer historia este sábado. Después de una temporada batallando contra el mal endémico del club desde hace ya once años, Corberán y sus jugadores están a un paso de lograr algo histórico para este Valencia y esta plantilla, que hace tan solo 20 años era una costumbre.
Volver a jugar en Europa no es cualquier cosa para este club. Han pasado ya siete años de la última clasificación a competición europea tras el cuarto lugar obtenido en la 18/19 que permitió en la 19/20 jugar la Champions League. Ahora tienen la posibilidad de volver a poner en el mapa europeo al Valencia, no será la Champions y sería la Conference League, pero qué más da, es Europa al fin y al cabo y por algún sitio se tiene que empezar de nuevo.
Tenía razón Hugo Duro el pasado domingo cuando después del 3-3 en Anoeta apretaba desde el banquillo, consciente de que el Getafe perdía en Elche que un gol más los metía en la pelea por Europa, esa lucha por la que también se metieron hace dos años con Baraja en el banquillo y que se quedó muy cerca.
El Valencia lleva años sumido en un letargo del que no parece salir. Peter Lim desde la distancia lo tiene maniatado, su único interés para con el club es hacer negocio con los jugadores y que no descienda, no le importan los títulos ni hacer un equipo que pueda luchar con los mejores, pues precisamente ya lo tuvo y no tardó en desmontarlo vendiendo a diestro y siniestro para ganar dinero.

Todo ello ha llevado al Valencia a pelear por la permanencia año tras año, pese a los continuos esfuerzos de sus jugadores por soñar con algo más. Ya lo dijo Hugo Duro tras ganar en Anoeta. «Hay que hablar más de poder jugar en Europa, tenemos que estar arriba», decía lamentando que hasta este pasado fin de semana se tuviera que hablar más de la permanencia.
Las cuentas del Valencia por la Conference
Ahora se presenta esta oportunidad. El Valencia debe ganar a un Barcelona que no se juega nada y que tras ver como un compañero como Fermín se perderá el Mundial tras lesionarse ante el Betis, jugará con la intensidad justa. Eso lo debe aprovechar el Valencia para hacer su parte del trabajo, y esperar que las noticias que lleguen del Coliseum y de Mendizorroza acompañen para llevar de nuevo al Valencia a Europa.

Todo ello además en el que será el último año de vida de Mestalla. Los jugadores lo tienen muy presente. Las obras del Nou Mestalla parecen imparables y deberían estar acabadas en el verano de 2027 coincidiendo con la mudanza del equipo. Qué mejor despedida para un estadio del que nadie se quiere marchar salvo los que mandan, aunque ojalá fueron ellos los que se marcharan para siempre permitiendo así que el Valencia pudiera volver a ser quien fue.





