La selección de Luis de la Fuente vivió un recibimiento histórico en la capital; una abarrotada plaza de Cibeles vitoreó a los campeones en una gran fiesta que se alargó durante horas y que se prolongó hasta bien entrada la noche
La segunda estrella ya luce sobre el escudo de la selección española y el país respondió con una celebración a la altura de un logro histórico. Madrid se convirtió este lunes en el epicentro de una fiesta multitudinaria en la que, según la Delegación del Gobierno, reunió a más de dos millones de personas.
El combinado dirigido por Luis de la Fuente recorrió la capital a bordo de un autobús descapotable entre una marea de banderas, cánticos y aplausos antes de poner el broche de oro en una abarrotada plaza de Cibeles.
La jornada arrancó con las recepciones oficiales en el Palacio de la Zarzuela y el Palacio de la Moncloa. Después de los actos institucionales, los jugadores cambiaron los trajes por camisetas conmemorativas del título y comenzó la esperada rúa por las principales calles de Madrid. Aunque el programa sufrió un retraso superior a una hora, el entusiasmo de los aficionados no decayó en ningún momento.
Un recorrido entre una marea roja
El autobús inició su trayecto desde Moncloa y avanzó lentamente por Princesa, Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta, Génova, Goya, Serrano, la Puerta de Alcalá y Alfonso XII hasta llegar al Palacio de Cibeles. A lo largo de todo el recorrido apenas quedaba espacio libre entre los miles de seguidores que aguardaban el paso de los campeones.
Los futbolistas no dejaron de interactuar con el público. Entre fotografías, vídeos y saludos, la Copa del Mundo fue la gran protagonista, elevándose constantemente sobre el autobús mientras los aficionados respondían con un estruendoso aplauso. Ferran Torres, autor del gol que dio el título a España, fue uno de los más ovacionados durante todo el desfile.
La fiesta tampoco se detuvo dentro del vehículo. Lamine Yamal y Nico Williams volvieron a demostrar la complicidad que habían exhibido durante el torneo con sus ya famosos bailes, mientras Borja Iglesias ejerció como DJ improvisado poniendo banda sonora al recorrido. Incluso Rodri, elegido mejor jugador del Mundial, se animó a tomar el micrófono y participar activamente en una celebración marcada por el buen ambiente.
Cibeles vibra con los campeones
El momento más esperado llegó con la entrada del autobús en una plaza de Cibeles completamente abarrotada. Más de 120.000 personas aguardaban el desenlace de una jornada inolvidable en un escenario que se transformó en una auténtica fiesta al aire libre.
Uno a uno, los integrantes de la selección fueron presentados ante una afición entregada que coreó sus nombres mientras cada futbolista elegía una canción para hacer su entrada. Sonaron temas de artistas como Julio Iglesias, Bad Bunny, Shakira, Quevedo, Dani Martín o El Barrio, en una mezcla de música y emoción que acompañó el levantamiento de la Copa del Mundo.
También hubo espacio para los recuerdos más emotivos. La selección quiso rendir homenaje a María Caamaño, fallecida el pasado mes de abril, y a todas las personas que no pudieron vivir el éxito, pero que permanecieron presentes en el recuerdo de los campeones.
Música y emoción para cerrar una jornada inolvidable
Uno de los instantes más emotivos de la noche llegó con la aparición de Luis de la Fuente sobre el escenario. Los jugadores rodearon al seleccionador y lo mantearon entre los vítores de una plaza rendida al técnico que ha conducido a España hasta su segundo Mundial. Después, el propio entrenador sorprendió al público al cantar una canción de Julio Iglesias, provocando las risas y los aplausos de sus futbolistas.
Rodri también tomó el protagonismo con un improvisado discurso en el que lanzó un espontáneo «¡Viva España, viva el Rey y no sé qué más decir!», mientras Cucurella volvió a interpretar el cántico que le acompañó durante toda la competición. La complicidad entre los integrantes del grupo volvió a quedar patente sobre el escenario.
La celebración concluyó con un cartel musical de primer nivel. Ana Mena, Lola Índigo, Aitana, Arde Bogotá y Viva Suecia pusieron el broche de oro a una noche histórica. El momento culminante llegó cuando sonó ‘Superestrella’, de Aitana, convertida durante el Mundial en el himno oficioso de la selección.
Jugadores y aficionados la cantaron al unísono antes de que la Copa del Mundo volviera a elevarse sobre el escenario, cerrando una jornada que quedará para siempre en la memoria del deporte español.





