Como ocurriera en el Giro, un corredor del equipo español (Pablo Castrillo) ha sido el primer sancionado en el Tour; luego, dos ciclistas más han recibido el mismo castigo
El Movistar Team no ha comenzado el Tour de Francia como tenía pensado. Su líder, el belga belga Cian Uijtdebroeks, ya sufrió mucho en la contrarreloj inicial, tuvo calambres en la segunda etapa y se ha conocido que, desde esa segunda jornada, está corriendo con fiebre y también perdió tiempo en la tercera, con final en Les Angles.
Eso, indirectamente, también ha perjudicado a sus compañeros, pues han tenido que cubrirle las espaldas y protegerlo para que no ceda demasiado tiempo, lo que a su vez ha mermado sus opciones para pelear delante o, a menos, para poder haber intentado alguna sorpresa en las dos primeras etapas en línea disputadas hasta ahora en la ronda gala.
Como señala el dicho de ‘A perro flaco todo son pulgas’, el equipo español también ha sido el primero en ser señalado por el Tour de Francia y la UCI por un aspecto que, según parece, va a perseguir mucho en esta edición. Se trata del llamado ‘sticky bottle’ o ‘botella pegajosa’, lo que se interpreta como una ayuda prolongada al sujetar el bidón durante el avituallamiento.
En este sentido, Pablo Castrillo ha sido el primer ciclista del pelotón en recibir una multa en esta edición del Tour de Francia y ha sido por este aspecto. El ciclista aragonés ha sido multado con 200 francos suizos, una multa que aumenta a 500 francos para el director deportivo José Joaquín Rojas.
La sanción llegó tras la segunda etapa, con final en el Estadio de Montjuic, en Barcelona, y se ha visto que los demás corredores tendrán que tener mucho cuidado con este aspecto, ya que en la tercera etapa, la misma sanción ha caído a otros dos ciclistas y sus correspondientes directores deportivos. Por un lado, Daan Hoole y Luke Rowe (Decathlon CMA CGM Team) y, por otro, Clément Braz Afonso e Yvon Caer (Groupama-FDJ United).
Cian Uijtdebroeks, con calambres y fiebre
Fuera de eso, el Movistar también salió al paso de las dudas que había dejado Uijtdebroeks en el arranque del Tour para confirmar que estaba enfermo. «Cian Uijtdebroeks atraviesa desde el día de ayer un proceso febril que le ha hecho afrontar las dos últimas etapas lejos de sus mejores condiciones», indicaban desde el equipo español.

El propio ciclista belga ya reconoció algún problema al final de la segunda etapa. «Tuve calambres antes de comenzar la primera subida. El plan era seguir pedaleando y subir la cuesta lo más rápido posible, y sobre todo esprintar hasta la meta, pero si te dan calambres… todo se complica. Quizás di demasiado al principio, pero eso no lo podemos cambiar», afirmó entonces.
Este lunes ratificaba su otro problema, que no se había conocido aún. «Si no estás sano, es difícil. Pero luché», indicó antes de confirmar que había tenido fiebre. «¿Puedo seguir montando? Espero que sí. Tenemos que asegurarnos de que me recupere bien y de que todo esté bajo control», afirmaba un Uijtdebroeks que está en el Top-20 del Tour, pero ya lejos de los primeros clasificados, con los que ha perdido tres minutos y medio.





