El equipo de Íñigo Pérez revive el espíritu de la UEFA 2000 ante Racing de Estrasburgo, donde la recta final de LaLiga podrá afectar a sus aspiraciones en la Conference League
El Rayo Vallecano está a solo dos partidos de disputar la primera final europea de su historia tras clasificarse para las semifinales de la UEFA Conference League.
Veinticinco años después de alcanzar los cuartos de final de la Copa de la UEFA 2000-01, el conjunto vallecano vuelve a desafiar su propio techo competitivo en una temporada marcada por la ilusión, la identidad de barrio y un calendario decisivo tanto en Europa como en LaLiga.
De la UEFA 2000 al sueño de Leipzig
El Rayo Vallecano nunca ha sido un habitual de las grandes noches europeas. Su primera gran aventura continental llegó en la temporada 2000-01, cuando, de forma casi inesperada, alcanzó los cuartos de final de la Copa de la UEFA. Aquel equipo, liderado por nombres como Cota, Míchel o Luis Cembranos, dejó una huella imborrable en Vallecas.
La historia terminó ante el Deportivo Alavés, que acabaría siendo finalista en una de las finales más icónicas del fútbol europeo. El Rayo ganó en casa (2-1), pero no pudo sostener la eliminatoria fuera (3-0). Aun así, aquella campaña quedó grabada como un símbolo de lo que este club puede lograr cuando se alinea talento, carácter y una afición única.
Hoy, en la temporada 2025-26, el equipo dirigido por Íñigo Pérez ha ido un paso más allá. No solo ha igualado aquella hazaña, sino que la ha superado al meterse en semifinales europeas por primera vez. Un logro que no es casual, sino fruto de un proceso sostenido en el tiempo.

Un equipo con identidad que ha conquistado Europa
El Rayo ha construido su camino europeo desde la humildad, pero también desde una idea de juego clara. Bajo el sistema 4-2-3-1, el equipo ha encontrado equilibrio entre solidez defensiva y verticalidad ofensiva, con Augusto Batalla como seguro bajo palos y Florian Lejeune liderando la zaga.
En el centro del campo, la dupla formada por Unai López y Pathé Ciss ha aportado control y físico, mientras que en ataque han brillado jugadores como Jorge de Frutos, Álvaro García o el capitán Isi Palazón. Este último, emblema del club, resume mejor que nadie el espíritu del equipo.
“Parece que cuanto peor se ponen las cosas el equipo saca la casta, la garra y el amor por este club”, afirmó Isi tras eliminar al AEK de Atenas en cuartos de final. Un mensaje que conecta directamente con la identidad del barrio de Vallecas.
El técnico Íñigo Pérez también puso en valor el recorrido del equipo: “Es un premio al proceso. Desde el ascenso, las permanencias, entrar en Europa y ahora romper el techo de los cuartos”. Una declaración que refleja la evolución de un club que ha sabido crecer sin perder su esencia.

El calendario que define una temporada histórica
El sueño europeo no llega en un contexto sencillo. El Rayo afronta un calendario exigente que pondrá a prueba su profundidad de plantilla y su capacidad competitiva. Antes de pensar en una hipotética final en Leipzig, deberá superar al Racing de Estrasburgo en semifinales.
La ida se disputará en Vallecas, donde el equipo ha convertido su estadio en un fortín, con cinco victorias en seis partidos europeos esta temporada. La vuelta, en territorio francés, será una prueba de madurez para un grupo que ha demostrado saber sufrir.
Entre ambos duelos europeos, el equipo tendrá compromisos clave en LaLiga. Visitas complicadas como Getafe o Valencia, además de enfrentamientos en casa ante Girona y Villarreal, marcarán su destino en el campeonato nacional.
Actualmente, el Rayo es undécimo con 39 puntos, a cinco del descenso y a cinco de puestos europeos. Una situación que obliga a gestionar esfuerzos sin renunciar a ninguno de los dos frentes.





